En septiembre de este año, la Universidad Nacional del Comahue exoneró a un docente denunciado por abuso de poder y maltrato sexista. La resolución es un hecho sin precedentes y constituye un antecedente fundamental. No se trata de un caso aislado ya que en otras universidades nacionales se han presentado denuncias similares y en otros países de la región hay encuestas que hablan de entre un 25% y un 30% de estudiantes que admiten haber sido víctimas de acoso.
COMUNICAR IGUALDAD- Desde invitaciones a tomar un café, comentarios inapropiados o discriminatorios sobre el cuerpo, alusiones a situaciones sexuales durante el curso, propuestas de tomar clases particulares fuera de la institución educativa, o incluso propuestas de buenas calificaciones a cambio de sexo, son algunas de las situaciones de acoso a las que se exponen muchas estudiantes universitarias a lo largo de su carrera. La mayoría de las veces, la violencia “sutil” queda vedada o permanece naturalizada hasta que se llegan a hechos de acoso sexual.
El abuso dentro de las instituciones universitarias ha comenzado a visibilizarse en nuestro país en los últimos años. Un caso emblemático es el de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), cuya sede central está en Neuquén pero con filiales en Río Negro, institución que este año exoneró a un docente del área de Locución de la carrera de Comunicación Social denunciado en 2010 por abuso de poder y maltrato sexista.
Los casos dejan en evidencia que la situación de dominación de varones hacía mujeres, se agravan al interior de las aulas por la asimetría de poder dada por la relación docente-estudiante. Las jóvenes de la Universidad del Comahue dieron un paso fundamental que puso en crisis la práctica docente y remitió el foco a la necesidad de implementar medidas concretas de prevención y mecanismos que allanen el camino de las denuncias al interior de las instituciones educativas.
El caso de Comahue
En junio de 2010, la Comisión de Mujeres y el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo, presentaron una denuncia al Consejo Directivo de dicha unidad académica contra el docente de Locución Patricio Orlando. Los/as denunciantes señalaron que Orlando había cometido reiterados actos de discriminación contra una estudiante basados en su contextura física y su condición femenina. También hicieron referencia a los modos agraviantes utilizados habitualmente por este profesor al frente de las clases. Asimismo, pidieron la reapertura de un sumario iniciado contra el mismo docente diez años atrás a partir de la denuncia de acoso sexual que había radicado una estudiante que, por falta de acompañamiento y ante el cierre del sumario, finalmente decidió abandonar la institución.
El hecho concreto denunciado en esta oportunidad fue que Orlando se había dirigido a una estudiante diciéndole que por “los kilitos de más” que tenía no iba a poder ganar un casting para la televisión; comentario que generó el malestar de la joven a la que el docente le replicó “en el Renacimiento hubieras sido una mujer hermosa”. La Comisión de Mujeres y el Centro de Estudiantes acompañaron la denuncia con testimonios chicos y chicas que habían cursado con él en los últimos ocho años en los que quedó en evidencia un accionar pedagógico basado en el maltrato y el amedrentamiento, tanto hacia varones como hacia mujeres pero agravado en el caso de las estudiantes. De hecho, las miradas inapropiadas hacia ciertas partes del cuerpo, o pedirle a las chicas que se pararan a cerrar la ventana, fueron algunos de los hechos que relataron quienes acompañaron la denuncia con su testimonio.
En agosto de 2010, el Consejo Directivo de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, con sede en Roca, aprobó la apertura del sumario contra Orlando y
su separación preventiva del cargo. Posteriormente vinieron las amenazas y agravios contra quienes habían denunciado. Orlando remitió cartas a los medios de comunicación en las que señalaba la filiación política de algunos de ellos y ellas, su lugar de trabajo e incluso en un mail dirigido a colegas aseguró que una de las estudiantes era una “enferma mental” y que “iba a pagar” lo que calificó como mentira.
Tuvieron que pasar más de dos años para que, en diciembre de 2012, la Facultad aprobara en su Consejo Directivo con voto dividido la exoneración del cargo docente del Orlando, decisión que debía pasar por el Consejo Superior, órgano máximo de decisión de la Universidad compuesto por decanxs, profesorxs, estudiantes y no docentes. Fue así que finalmente nueve meses después, en septiembre de este año, el Consejo Superior resolvió exonerar definitivamente al docente de la carrera de Comunicación Social. Se llegó a esta decisión unánimemente por 39 votos afirmativos, el total de los integrantes del cuerpo colegiado presentado en la sesión.
Animarse a enfrentar la pedagogía del miedo
“El balance que hago de estos años de lucha es positivo porque se ha logrado visibilizar la violencia de género que vivíamos en las aulas y se creía como parte de un método pedagógico legítimo”, analiza Virginia Trifogli estudiante de Comunicación, integrante de la Comisión de Mujeres y firmante de la denuncia que se presentó en 2010 junto con el Centro de Estudiante. “No sólo se empezó a ver lo que vivíamos cotidianamente como algo que nos hacía mal, que nos formaba como profesionales que en sus prácticas iban a repetir la discriminación a las mujeres, sino que se mostró que tenemos que luchar por nuestros derechos y por el tipo de Universidad que queremos”. Trifogli destaca que “la lucha se amplió de la Comisión de Mujeres al Centro de Estudiantes como herramienta gremial del estudiantado, y todas las personas que fueron parte del proceso pusieron en cuestionamiento aspectos más amplios, como los estatutos, la deserción o el déficit presupuestario” y concluye que “con el tiempo se demostró que el camino correcto fue el tomado, porque la lucha de las mujeres en todos los ámbitos sociales va de la mano de otras luchas, por una sociedad distinta”.
Durante este proceso, las estudiantes no estuvieron solas sino que recibieron el acompañamiento del gremio docente Asociación Docentes Universidad Nacional del Comahue (ADUNC) y de agrupaciones de la sociedad civil como la colectiva feminista La Revuelta. Estas dos organizaciones presentaron un protocolo de atención de este tipo de denuncias que fue aprobado en la misma sesión del Consejo Superior que votó la exoneración del docente. La profesora Graciela Alonso, integrante asimismo de La Revuelta y una de las acompañantes del proceso, señala que el balance es muy positivo “no sólo por la exoneración en sí misma, que es lo que se merecía, sino por el mensaje institucional que se da”, y porque “esta causa permitió articulaciones que son muy importantes y ya se está viendo que en otras facultades el tema es tomado”. Añade que “las relaciones de poder son consustanciales con las prácticas en las universidades, pero tiene un límite, en el caso de Orlando fue la denuncia y resistencia de estudiantes, esto muestra que algunos mitos, como por ejemplo, el de los profes intocables, se puede desarmar”.
En tanto, para el docente y consejero de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Guillermo Maqueda, la práctica docente va a tener modificaciones. “Por un lado los y las docentes más reflexivos/as nos ponemos en cuestión el sentido común sexista que existe en nuestra sociedad y en las aulas, y que en ocasiones transmitíamos de manera inadvertida; por el otro, aquellos docentes que de manera más frecuente generan situaciones de abuso y/o discriminación sexista o de otro tipo, ya saben que no hay impunidad para ese tipo de acciones” remarca. “El temor a una ‘caza de brujas’, como dijeron algunos/as docentes cuando empezó todo el proceso, no expresaba más que el miedo de estos/as docentes a que cuestionaran sus propias prácticas (…) de una u otra manera el resultado tiene que ser la presencia en las aulas de otro modelo de profesional a formarse”, sintetiza.
Concluye la estudiante Virginia Trifogli que “la importancia de que la Universidad haya decido exonerar a Orlando es marcar un punto, por un lado institucional y por otro ejemplificador para otras instituciones, de que no se va a permitir seguir ejerciendo la pedagogía del miedo en la educación”.
Fotos: Cecilia Maletti (8300 web)
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2 Comentarios
Lxs felicito por este logro, en la Universidad de Luján llevamos adelante la misma lucha!!
http://www.parestv.com.ar/noticias/educacion/484-el-consejo-superior-de-la-unlu-expulso-al-docente-jose-luis-torella.html
Fuerte Abrazo!!
Estimada Neftalí: muchas gracias por comentar y compartir. En esta nota asociada hacemos referencia al caso de la UNLu http://www.comunicarigualdad.com.ar/comahue-no-es-una-isla/