Trato de ser la mujer con la que me hubiese gustado encontrarme

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Por Nadia, la que abortó y ahora es abortera (desde Neuquén)

Cada vez que me encuentro en el socorro con una mujer que ha tomado la decisión de abortar, me imagino a mí misma en esa situación. Vuelven recuerdos de aquel momento en que a pesar de mis 20 años decidí abortar en mí La Quiaca, (Jujuy) querida. Si hubiera tenido la oportunidad de encontrarme cara a cara con una mujer que calmara mis ansias, que respondiera mis interrogantes,  que me tranquilizara, que me diera la certeza de que mi decisión no ponía en riesgo mi salud, hubiera vivido de una manera muy distinta ese momento. Tengo muy presente el desagradable instante en el que se marcaron dos líneas rojas en el test. Estaba en el baño de un supermercado, fui a hacerlo ahí antes de irme a trabajar, porque sabía que en mi casa no podría disimular si se confirmaban mis sospechas. No podía creerlo, releí el instructivo para ver si las dos rayitas significaban negativo, pero nada que ver. Pensé que podía tratarse de un error, así que lo repetí, y por supuesto se repitió el resultado. Salí del baño con los ojos llovidos, y con la desesperación a flor de piel. Desde ese primer momento estaba segura de que no quería ser madre, no sabía cómo, pero lo debía resolver.

Recordé haber escuchado que algunas mujeres tenían abortos espontáneos cuando hacían demasiado esfuerzo, así que me puse zapatillas, tomé la bicicleta y me dirigí a un cerro empinado. Subí con mucho esfuerzo y jadeando como una perra una y otra vez. Agotada me fui a casa esperando una hemorragia… pasaron las horas y nada, ¡nada de nada!

Animarme a preguntar dónde o cómo realizarme un aborto era complicado, no podía confesarles a mis hermanas que a pesar de que me regalaran una caja de condones, el deseo pudo más y me había embarazado. La primera llamada fue para avisarle a mi pareja que obviamente la anticoncepción de emergencia no había funcionado y que aparecieron dos malditas rayas rojas en los test que había realizado.

Le dejé muy claro que no había la posibilidad de tenerlo porque yo quería seguir con mi carrera, él como buen compañero me apoyó; éramos dos que queríamos abortar a toda costa. Decidimos contarle nuestro secreto a su mamá, porque ella ya había abortado y seguramente entendería mejor la situación. Así fue, y ya éramos tres tratando de encontrar una solución, ella dejó muy claro que debíamos realizarlo de manera segura. Consiguió el dato de una enfermera que me indicó tomar pastillas, el único resultado que obtuve fue una pequeña mancha roja. La enfermera dijo que yo era muy dura y que por eso no había funcionado. Empezamos a buscar una forma que pudiera con “la dureza” de mi cuerpo, fuimos a una clínica y nos sugirieron un procedimiento quirúrgico, pero era demasiado caro, y no podríamos pagarlo. Así que cruzamos la frontera y en Villazón (Bolivia) encontramos a un médico piola que por menos dinero llevaría a cabo el proceso. Lo interrogué sobre su formación y su experiencia realizando abortos; quería darle pronta resolución a este problema, por lo que no pregunté sobre el procedimiento, solo me recosté y dejé que hiciera su trabajo.

Traté de evitar recordar y pensar en ese aborto, pero inevitablemente algunas veces los ojos se me inundaban de lágrimas. Estaba segura de negarme a maternar pero mi seguridad se veía interrumpida por pensamientos como: “no hay nada mejor que ser mamá”; “tener un hijo te cambia la vida para bien”; “una mujer solo es mujer cuando pare”; “un hijo es una bendición”; “un hijo viene con un pan bajo el brazo” y otras sarta de frases trilladas que lo único que hacen es reproducir los mandatos de la maternidad obligatoria, y negarnos el derecho a las mujeres de decidir sobre nuestro primerísimo territorio, el cuerpo. Mis heridas sanaron y mis convicciones retornaron  cuando pude salir del closet con una “compañera revuelta” y decirle: “YO ABORTÉ”.

Por eso en cada encuentro socorrista y durante el proceso del aborto trato de despejar dudas y hacerles saber y sentir a las socorridas que ahí estoy yo, por decisión política, para acompañarlas, cuidarlas y apoyarlas en su decisión.

Este relato forma parte de la sección “Socorristas en red- Relatos de feministas que abortamos”, un emprendimiento conjunto de Comunicación para la Igualdad y Socorristas en Red para poner en palabras las prácticas del acompañamiento del aborto y el aborto mismo. Dicen las socorristas: Elegimos escribir, elegimos compartir esas escrituras a modo de gesto político, para hacer que las palabras sigan diciendo algo, para seguir aportando pensamientos y acciones que nos hagan más inteligibles y visibles las prácticas de abortar, para saber más y mejor acerca de cuál es la ley que instalan las mujeres cuando abortan… para insistir e insistir…”

 

5 Comentarios

  1. Judi:

    hola,
    pasé 2 abortos, uno en un país donde es legal, y el otro en Argentina (de manera privada, pagando).
    No solo es más simple y seguro atravesar el proceso médico cuando tenés apoyo, sino que se vive emocionalmente de manera muy diferente.
    Es importante legalizar el aborto, para la igualdad, para que no mueran mujeres, para que la maternidad sea realmente una elección.
    Saludos!

  2. Sandra Corona:

    Decidir Interrumpir un Embarazo siempre es una decisión muy compleja, específicamente por la culpabilidad que nos hace sentir la sociedad. Cuando tienes apoyo es más fácil atravesar por este bache, urgen reformas para este tema. http://www.comoabortar.com.mx/

  3. Que paso con mi comentario?? O q tmb estan en contra de la libre opinion? Culpabilidad que hace sentir la sociendad? Entonces pordriamos decir q un ladron q mata a su victima, es inocente y es la sociedad quien lo culpa?
    Es una decision compleja por q es el cargo de consiencia , el sentido comun el q lo complejiza, ese apoyo que dices q lo facilita es un apoyo psicologico, alguien q te ayude a convenverte de q es lo correcto, cuando tu instinto materno, tu corazon te dice q no lo hagas.
    Son decisiones mundanas, q se toman en base a lo que se pierde, la figura estetica, las noches de fiesta, la disponibilidad del tiempo personal, pero nunca ven lo q se gana, esa felicidad plena unica que solo un hijo te la hace sentir.

  4. kyttie:

    Sos un ejemplo muchas gracias por contarnos de tu historia!!

  5. Yo les voy a contar una verdadera historia de valentía una de mis mejores amigas se quedó embaraza a los 16 años con su primer novio que tenia 17. Ellos tenían toda la información a pesar de ello no se cuidaron. Entonces fueron al médico y este les pregunto ? Que van a hacer abortar ? No tenerlo contestó. Y así fue ! Jamás quicio ron abortar ahora esa bebé es feliz . Su papa con enorme esfuerzo término la secundaria y mientras trabajo, ella tmb estudia la bebe llamada celeste para nada intervino en sus planes de seguir su vida fue duro costo. Pero el amor fue más fuerte. No como esta asesina que hay intervino en sus planes por eso aborto. Un asco tu historia querida.

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