¿Por qué las mujeres no se dedican a la computación?

“Y las mujeres… ¿Dónde están?” es un estudio de la Fundación Sadosky -dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación- que ahondó en las representaciones sobre la informática que tienen lxs adolescentes. El hallazgo principal fue que las representaciones que alejan a las mujeres de la informática se hallan en buena medida ya estabilizadas en la adolescencia tanto entre los varones como entre las mujeres como parte de la violencia simbólica de la crianza patriarcal. Actualmente, en todo el mundo, las mujeres no llegan a ser el 8% de las personas que integran las carreras de computación. 

Por Laura Salomé Canteros tics

COMUNICAR IGUALDAD- Hacia finales de la década del sesenta, el 70% de las personas egresadas de la carrera de computador/a científico/a en el país eran mujeres. Sin embargo, en un fenómeno que no es argentino sino mundial, desde finales de los ochenta, las inscripciones de las mujeres a las carreras informáticas en las universidades públicas se han caído y estancado notablemente consolidando una brecha digital de género y una desigualdad en las expectativas, la formación y el desarrollo tecnológicos cada vez más creciente. Hoy, las mujeres no llegan al 8% en las carreras de computación.

El estudio lo realizamos porque dependíamos de marcos internacionales y no contábamos con uno que contextualizara la situación nacional”, expresó en la presentación del informe el Licenciado en Análisis de Sistemas y Director Ejecutivo de la Fundación Sadosky, Santiago Ceria. “Estudiar no solo a quienes son exitosos sino a quienes no llegan a serlo además nos parecía una buena opción al momento de generar información específica”, agregó. La situación es digna de abordar, las mujeres no sólo quedan fuera de los empleos informáticos -de los más requeridos por el mercado laboral-, sino también de la inversión y los estímulos destinados al ámbito, de la capacitación y formación, de las presencias e influencias en organismos e instituciones del sector, de la producción e innovación, así como de la transferencia, divulgación y desarrollo del conocimiento científico tecnológico.

“Y las mujeres… ¿Dónde están?” –estudio cuantitativo realizado por la Fundación Sadosky- pretende dar a conocer las causas de la baja presencia femenina en los procesos productivos de software para proponer acciones destinadas a modificar esta situación. Busca además indagar sobre las representaciones de la informática que tienen las y los estudiantes secundarios contemporáneos y comparar los resultados de las opiniones de ambos sexos alrededor de los ejes trabajo, educación superior, habilidades, computadoras, software y personas que desarrollan software. Para esto, el equipo de trabajo de la Fundación Sadosky logró encuestar representativamente a 627 estudiantes, mujeres y varones, de segundo y quinto años de escuelas secundarias estatales del conurbano bonaerense. ¿El hallazgo principal? Las representaciones que alejan a las mujeres de la informática se hallan en buena medida ya estabilizadas en la adolescencia tanto entre los varones como entre las mujeres.

tics3Los ejes analizados

Uno de los ejes consultados y cuyos resultados fueron de relevancia en el informe a fin de explicar las causas de la baja presencia de las mujeres en las carreras informáticas universitarias es el de trabajo. Según los resultados “sólo un 34% de las y los jóvenes entrevistados entiende que los salarios de las actividades informáticas son altos”, indicando que el salario como elemento central al momento de elegir una actividad laboral es de menor importancia para las mujeres. En relación al trabajo deseado, las encuestadas “tienden a inclinarse por las actividades del arte y del espectáculo, la asistencia a personas, las actividades de belleza y estética, el trabajo informacional o la docencia”; mientras que en el caso de los varones, se resalta la inclinación a mencionar la producción de software, aunque con un porcentaje escaso.

Cuando fueron consultadas y consultados por la educación superior, entre las mujeres, las carreras de informática ocupan el anteúltimo lugar de preferencia y son elegidas sólo por un 2,3% de ellas. Por el contrario, para los varones, aparecen como las carreras con más potencial con un 19,4% de las respuestas. En lo que hace a los imaginarios, las carreras de computación y programación son aquellas que menos se perciben como “adecuadas para las mujeres”. En el mismo sentido, en el informe se abordan las “habilidades”, destacando que aquellas asociadas a las que se utilizan en los procesos productivos de software tienden a estar más -o faltar menos- entre los varones que entre las mujeres como por ejemplo, armar y desarmar objetos, aprender autónomamente, hacer tareas de matemática y lógica o estar sentados frente a una computadora por un tiempo prolongado.

En lo que hace a las computadoras, en otro de los ejes abordados por el informe, las y los entrevistados de ambos sexos las utilizan en promedio 4 horas por día. Se retrata que “ante el pedido de ´escribí lo primero que te venga a la cabeza cuando pensás en una computadora´ el 37,6% menciona a la red social Facebook” siendo de ese porcentaje la mayoría mujeres. El informe afirma además que “los varones aceptan más riesgos en el uso de la computadora; en cambio, las mujeres se sienten temerosas; la exploración, la aventura, el experimento son vistos como aspectos característicos de los varones y ajenos a las mujeres”.

En relación al software, un 48% de los varones y un 63% de las mujeres declaran no saber qué es un programa de computadora, determinando que el desconocimiento se agudiza en el caso de las mujeres, aunque entre éstas la aceptación del desconocimiento es mayor que entre los varones. Y acerca de las personas que diseñan software, las y los entrevistados presentan un escaso contacto con programadores/as diciendo que alrededor de un 60% no conoce a ninguno/a.

La desigualdad empieza en la primera infanciatics4

Para Mariano Zukerfeld, Licenciado en Sociología, Investigador CONICET y redactor del informe “es importante contextualizar este estudio en un marco más amplio de genealogías. La exclusión de las mujeres de las carreras informáticas empieza en la primera infancia, con los juegos y los roles asignados por el patriarcado”. Para el sociólogo, “ya en la etapa de la educación superior tiende a aparecer la división en géneros en forma estable. Esto ha sucedido en todos los ámbitos científicos; llegado un determinado momento se consolida un determinado rol de género para ese campo y esto es lo que podría haber sucedido con la ciencia de la computación”.

Generar confianza e incentivar las costumbres necesarias desde tempranas edades, difundir programas de becas para estudiantes de carreras que aporten al desarrollo productivo tecnológico, diversificar la oferta de las universidades conurbanas, destinar estímulos a empleadores que no discriminen, combatir el techo de cristal y ayudar a que las y los jóvenes perciban como propios los estudios superiores informáticos forman parte de las asignaturas pendientes a fin de reducir las brechas digitales de género.

Las mujeres modificamos en forma sustancial los entornos a la vez que nuestras miradas aportan a democratizar el carácter no solo de los contenidos informáticos o de las programáticas de las carreras, sino también de la forma en que se concibe la programación y el software de forma que dejen de ser elementos ajenos. Las mujeres no nos estamos perdiendo de las tecnologías, éstas se están perdiendo de nosotras.

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