Planificar en libertad si, cohercionar no

Comienza hoy en Londres una Cumbre sobre Planificación Familiar promovida por la Fundación Bill & Melinda Gates que busca obtener financiamiento para brindar anticoncepción al menos a 120 millones de mujeres hasta el año 2020. Si bien está apoyada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), organizaciones como Amnistía Internacional y el Centro de Derechos Reproductivos, entre otras, alertaron sobre los riesgos de que el modelo de anticoncepción que surja de la misma sea cohercitivo y vulnere los derechos humanos.

COMUNICAR IGUALDAD- La Cumbre de Planificación Familiar que comienza hoy en Londres fue convocada por la Fundación Bill & Melinda Gates, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el gobierno de Gran Bretaña  con el objetivo de visibilizar la necesidad de que las mujeres, accedan a métodos de planificación familiar y obtener recursos para ampliar la oferta actual a 120 millones más de personas antes del 2020.

Según estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): en los países emergentes y en desarrollo una de cada cinco mujeres no accede a servicios de planificación familiar pero más de 220 millones manifestaron desear contar ellos. Las razones por las que no acceden tienen que ver con limitaciones culturales y falta de recursos humanos y económicos. Según UNFPA –que invierte 25% de sus recursos en proveer de anticoncepción a los gobiernos, y prevee extender este monto al 40%- se necesitan 4.100 millones de dólares más al año para cubrir las necesidades de métodos anticonceptivos modernos en los países en desarrollo.

La preocupación de UNFPA por la falta de acceso a anticoncepción se relaciona con el aumento desmedido de la población mundial y sus efectos sobre el medio ambiente. Ya en el Informe de Población 2009 – Frente a un mundo cambiante: las mujeres, la población y el clima – se señalaba la necesidad urgente de que las mujeres y familias accedieran a la anticoncepción como una forma de detener el crecimiento poblacional y asi disminuir los efectos nocivos del actual modelo de desarrollo sobre el medio ambiente.

Reservas

Aún con estas buenas intenciones, y con la participación de un organismo de las Naciones Unidas, la Cumbre generó llamados de atención de otras organizaciones promotoras de los derechos humanos por el temor a que el ímpetu planificador arrase con los derechos humanos de las mujeres.

“Toda medida para aumentar la demanda de anticonceptivos debe apoyar activamente los esfuerzos para mejorar la salud sexual y reproductiva completa e integrada. Los anticonceptivos deben suministrarse a través de la atención de la salud primaria, teniendo en cuenta plenamente los derechos humanos de las mujeres y las necesidades específicas de las mujeres jóvenes y no casadas y de otros grupos” se señala en un documento difundido el 19 de junio por Amnistía Internacional, el Centro de Derechos Reproductivos, Development Alternatives with Women for a New Era (DAWN por sus siglas en inglés) y Realizing Sexual and Reproductive Justice (RESURJ por sus siglas en inglés). Y luego advierte: “Todo retorno a programas de planificación familiar coactivos en los que se pasen por alto la calidad de la atención y el consentimiento informado sería escandaloso y retrógrado. La Cumbre sobre Planificación Familiar debe garantizar que los relojes no se atrasan en lo referente a los derechos humanos de las mujeres: la autonomía y la participación activa de las mujeres para decidir con libertad en los asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva sin ningún tipo de discriminación, coacción o violencia deben ser protegidas en toda circunstancia”.

«Acogemos favorablemente una mayor financiación para los servicios de planificación familiar, pero no si incluye una serie de objetivos e incentivos para que los médicos presionen a las mujeres a ‘aceptar’ anticonceptivos», dijo Françoise Girard, presidenta de la International Women’s Health Coalition, una de las organizaciones que también suscribió el comunicado. «Esa fórmula conduce a la coerción de las mujeres, así de simple». A su vez Rajat Khosla -coordinador de políticas para la salud de Amnistía Internacional- advirtió que «los derechos de las mujeres a la salud, a la vida, y a vivir libres de discriminación deben estar en el centro de cualquier discusión con respecto a la planificación familiar—no hacerlo puede tener graves consecuencias».

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