Otro ejemplo de misoginia mediática, y van…

La legisladora porteña Gabriela Cerruti demandó al periodista Jorge Lanata por violencia mediática y simbólica. El periodista dijo, en octubre del 2012 en Radio Mitre, que cuando Cerruti era periodista de Página 12 “tenía alguna relación cámica” con el ex presidente Carlos Menem, o con algún dirigente de su entorno, lo cual le facilitaba la obtención de información. Cerruti intentó desde el año pasado que Lanata se retractara, pero como éste no lo hizo presentó la denuncia en la justicia civil.

COMUNICAR IGUALDAD-  “Gabriela Cerruti es una chica que entró a Página/12 cuando tenía 19 años. No era mala periodista, venía de una agencia de foto1lanatanoticias, de NA (Noticias Argentinas) creo. (…)La tomamos porque nos parecía buena y la pusimos a cubrir menemismo. (…)En aquel momento todos nos decían que conseguía muchísima información de Menem porque tenía alguna relación cámica con alguien. O con (Carlos) Menem o con Ramón Hernández, o… no sé con quién, o con (Alberto) Kohan. (…) Fue parte del lobby menemista, porque cubría menemismo y se mimetizó con ellos. Escribió después un libro, “El jefe”, que tuvo cierta repercusión. (…) Y entonces… no es que Gabriela era una gran periodista, era una periodista en formación, pensó que era Humberto Eco. Dejo de leer y se transformó en la analfabeta que es. Y después se dedicó a la política.” Estos son fragmentos de la humillante y agresiva síntesis de la carrera profesional y política de Gabriela Cerruti que hizo Jorge Lanata, el 9 de octubre del 2012 http://www.youtube.com/watch?v=3ljtjOYLWk8, en el programa que conducía entonces en Radio Mitre: Lanata sin filtro.

La agresión –que no incluyó sólo a Cerruti- fue su respuesta a la incredulidad de varios de sus colegas frente a la posibilidad de que Lanata y su equipo periodístico hubieran sido detenidos en el aeropuerto de Venezuela por el gobierno de Hugo Chávez, luego de cubrir las elecciones presidenciales de ese país del 7 de octubre. Cuando el periodista y conductor denunció haber sido detenido, y que se le había secuestrado parte del material periodístico obtenido durante la votación, varias y varios periodistas manifestaron su desconfianza frente al hecho. Las agresiones de Lanata esa mañana no fueron sólo para Cerruti sino también para Reynaldo Sietecase, Victor Hugo Morales y para el legisladora Aníbal Ibarra.

Sin embargo, Cerruti fue la única descalificada específicamente por razones de género al sugerir Lanata que habría utilizado su cuerpo para obtener información. Este agravio no fue hecho a los otros dos periodistas ni a Ibarra. A Sietecase lo humilló diciendo que era “un tipo de mierda”, a Víctor Hugo Morales que sus programas no tenían rating y a Ibarra que en vez de ocuparse de él se preocupara por las muertes de Cromañón. Más allá de las descalificaciones profesionales que Cerruti también recibió, al afirmar que había tenido relaciones sexuales con alguien del entorno menemista, Lanata minimizó sus cualidades como periodista – que podía haber obtenido la información sin ese recurso- y la ubicó en el estereotipo de Eva que recurre al sexo para obtener lo que desea.  Las mujeres que no pueden valerse por si mismas y hacen uso y abuso de los recursos generados por varones hiperproductivos son un clásico estereotipo que abunda en el imaginario de nuestra sociedad patriarcal.  Lo que evidencian es que por si mismas las mujeres no son capaces de lograr lo que necesitan sino que deben recurrir a sus cuerpos como un recurso al que ningún varón, por su irrefrenable ansia sexual, podría resistirse.  El estereotipo no sólo habla la inferioridad de la mujer para alcanzar sus metas sino de las primitivas reacciones masculinas frente al sexo, es decir: es denigrante para unas y otros.

dest2lanataSobre la situación de la que la acusó Lanata, Gabriela Cerruti se refirió en 6,7,8 a lo difícil que era ser mina y periodista política en los ’80, cuando ningún medio tenía periodistas mujeres haciendo política. (…) A mi no me ponen a cubrir a Menem por lo que fuera, me ponen porque iba a perder la interna y a los periodistas hombres e importantes del diario los ponen a cubrir a Cafiero que es el que iba a ganar la interna e iba a ser presidente de la Nación. Yo era la piba y me mandaron a cubrir el tema menos importante”.

En la demanda presentada el viernes 12 de julio ante la justicia señala: “Las afirmaciones del Sr. Jorge Lanata destinadas a menoscabar y dañar mi honor y reputación tienen una agravante especial, endilgarle a una mujer que sus logros como periodista y escritora son el producto de haber mantenido relaciones sexuales con hombres poderosos. (…) cabe señalar que la forma en que las construcciones sociales prescriben los atributos sexuales y la sexualidad de las mujeres, tratándolas como propiedad sexual de los varones y condenándolas por tener comportamientos sexuales supuestamente ‘promiscuos’ mientras que los hombres no son igualmente condenados por los mismos comportamientos-, es lo que luego posibilita distintos actos y acciones que niegan a las mujeres su dignidad y sus derechos.”

También se señala en la demanda el perjuicio particular de que estos agravios hayan sido expresadas a través de un medio de comunicación, lo cual hace que la violencia cobre una magnitud que proyecta sus efectos negativos respecto de todas las mujeres en una determinada sociedad, (…) al generar una difamación que será reproducida de manera infinita en diversos canales de difusión”.

La legisladora demandó a Lanata ante la justicia civil, por daños y perjuicios, luego de una instancia previa de mediación a la que el periodista y conductor no asistió. Los argumentos jurídicos esgrimidos en la demanda fueron la Ley Nacional 26485 de Protección para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones Interpersonales –que establece las figuras jurídicas de violencia mediática y simbólica-; la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra La Mujer, conocida como Belém do Pará; la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, CEDAW por sus siglas en inglés; y jurisprudencia nacional y del Sistema Interamericano sobre Derechos Humanos vinculada a los límites de la libertad de expresión, entre otros argumentos.

Si bien se trata de la primera demanda que se conoce contra Jorge Lanata por violencia mediática y simbólica, en otros fragmentos de sus programas el dest3lanataperiodista y conductor incurre en estrategias discursivas que podrían ser calificadas de esta manera. El personaje de “la Sueca” del programa televisivo Periodismo para todos, por ejemplo, emula a las “secretarias” de los programas de entretenimientos cuyo principal desempeño durante los mismos es atraer al público masculino con cuerpos muy atractivos y poca ropa y que generan incomodidad en la platea femenina. En octubre del año 2012, “la sueca” inició un monólogo en el que daba las razones por las cuales reemplazaría a Lanata en esa sección de su programa. Entre otras , argumentó que ella había resuelto el problema de la Ley de Medios porque los funcionarios del gobierno ya no pedirían que Canal 13 entregara las licencias que tendría de más , sino que ahora “quieren que me entreguen a mi”. La presencia de chicas con poca ropa y muy buenos cuerpos, con parlamentos aparentemente inocentes o con doble sentido -justificando el irrefrenable deseo sexual masculino y poco significativos políticamente- no se reduce en Periodismo para todos a la sueca, en los sketchs también aparece el mismo estereotipo.

 

4 Comentarios

  1. Torombolo Bickert:

    Bueno, quien parece considerar al acto sexual denigrante para su persona, es la periodista Cerruti.
    Por ello, su difusión, aún cuando fuese falsa, le resulta ofensiva.

    Y no conforme con ello, pretende transformarlo, en acto gremial, en un ataque contra todas las mujeres. No hay otro significado atrás de la acusación de misoginia.

    Pues, para mí que una mujer copule o no constituye un hecho completamente intrascendente.
    Yo me sentiría humillado precisamente porque este sujeto diga que soy un «analfabeto», algo que no preocupa a la citada periodista, quien ciertamente no lo es.
    Por tanto, quien reaviva el concepto del coito como actividad que vulnera la moral de una dama, es ella misma.

    • Sandra Chaher:

      Torombolo,
      Cerruti no considera denigrantes las relaciones sexuales sino a que Lanata haya dicho que ella necesitaba de éstas para conseguir información.
      Sandra

    • MT:

      Torombolo Bickert…claramente o no leíste toda la nota o simplemente no la entendiste, sino no hubieses comentado tamaña estupidez. Saludos

  2. Gabriel Agote:

    Estimado torombolo; no sé si tu nombre alude a alguna dificultad y/o restricción -natural y/o deliberada…- de tus facultades mentales para entender algunas cuestiones que, no porque no estés de acuerdo, no dejan de estar bien claras… Decir de una mujer que usa su cuerpo para obtener algo a cambio -en este caso, información supuestamente valiosa…- es tratarla de «prostituta»; acá, en Júpiter y en Timbuctú… La misoginia; la violencia simbólica contra la/s mujer/es; no son por supuesto privativas de alguien como Lanata… Sin ir más lejos, siempre me llamó la atención que el ahora «gurú» Ari Paluch tratara/se a la/s locutora/s de su programa de radio de un modo habitual e invariablemente agresivo, despectivo y ofensivo; encasillándolas en el lugar de «rubia tarada» y/o «tontita»… Que haya mujeres que por una supuesta comodidad, interés laboral, figuración mediática o por ahí algo peor; un incorporado acostumbramiento, naturalización y/o sometimiento personal a ese estereotipo y su consiguiente trato, lo convaliden; no obsta a lo criticable, cuestionable y hasta despreciable modo de ser de esas conductas… Sin perjuicio, por supuesto, de las acciones y sanciones legales que le/s cabe/n a quienes las practican/quen. Saludos, Torombolo…

Post a Reply to MT

*
* (will not be published)