ONU: relación difícil entre derechos humanos y diversidad

Por Sandra Chaher

COMUNICAR IGUALDAD– La inclusión de los derechos vinculados a colectivos de la diversidad dentro de la Organización Internacional de Derechos Humanos no es sencilla. No existen a nivel internacional tratados de protección de los derechos humanos vinculados a diversidad de género y orientación sexual.

En el año 2006 fueron redactados Los principios de Yogyakarta sobre la Aplicación del Derecho Internacional de Derechos Humanos a las Cuestiones de Orientación Sexual e Identidad de Género, un documento que reúne indicaciones de protección de derechos para este colectivo. Fue redactado por un grupo de personas expertas en derechos humanos e identidad de género de diversos países, a pedido de la entonces comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour. El documento fue presentado en el 2007 en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, sin embargo no fue aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas.

En diciembre del 2008, fue presentada a esta misma Asamblea de las Naciones Unidas, la Declaración sobre Orientación Sexual e Identidad de Género por Argentina, Francia, Brasil, Croacia, Gabón, Japón, Noruega y los Países Bajos. No se trata de un compilado de principios, como el texto consensuado en Yogakarta, sino más bien de un texto que actualiza el estado de la discriminación de la población GLTTB en el mundo y reclama a los Estados que actúen en consecuencia. Más de 60 países firmaron la Declaración, entre ellos gran parte de los de América latina. Sin embargo, el documento no sólo no fue aprobado por la totalidad de la Asamblea y está abierto a nuevas firmas, sino que generó una declaración opuesta firmada por casi la misma cantidad de países y presentada por las naciones árabes y que también está abierta a la recepción de nuevas firmas.

En atención a las dificultades de lograr un consenso sobre este tema entre las naciones, en el 2013, la ONU lanzó la Campaña “Libres e Iguales” –una iniciativa de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay- que busca “cambiar la actitud del público de todo el mundo sobre temas que dividen a los Estados miembros de la ONU”. La Campaña fue lanzada luego de que este organismo de la ONU presentara a fines del 2011 el informe “Leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia cometidos contra personas por su orientación sexual e identidad de género” que brindó argumentación detallada sobre todas las formas de discriminación que en diferentes países sufren las personas debido a la orientación sexual y a la identidad de género.

La resolución “Protección de la familia” se da en el contexto de una avanzada de los países conservadores en los ámbitos de discusión de la ONU. En abril del 2014, durante la 47ª sesión de la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas, el lobby conservador –liderado por una alianza muy similar a la que promovió la resolución “Protección de la familia”- logró que el documento final no tuviera referencias a la orientación sexual y la identidad de género y también fue muy vehemente en impedir que se hablara de “familias” en lugar de “familia”.

Algo similar había sucedido un mes antes, durante la 58° Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas. Aunque el documento final de este encuentro fue mejor al de la sesión de la Comisión de Población y Desarrollo, también hubo un intenso lobby de los sectores conservadores para reemplazar el término “mujeres” por el de “esposas”, resistir la mención a las diversas formas de familia y rechazar la visibilización de poblaciones específicas.

Foto: Imagen del videoclip «La bienvenida», de la Campaña «Libres e Iguales de la ONU:

Nota central:

Pretensión de restricción de derechos vinculados a la diversidad en la ONU

 

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