Mujeres indígenas: “Es muy difícil lograr la autonomía entre las religiones de las iglesias y las de fe política”

ENTREVISTA A MARCELA LAGARDE

Por Carolina Cravero

COMUNICAR IGUALDAD -Recuerdo de tu seminario que comentaste haber dialogado con un grupo de mujeres indígenas de Oaxaca que se auto-lag2adenominan “feministas”, pero que las mujeres indígenas, por ejemplo, las zapatistas, no se auto-denominan a sí mismas como “feministas”.

-¡No! Lo sé, lo sé porque lo he estudiado. Hay tal anti-feminismo en el mundo que para llegar a ser feminista, auto-diferenciarte como “feminista”, tener identidad, has debido pasar por un proceso muy largo. Primero, para desmontarte el anti-feminismo, pero para eso te tienes que des-montar la misoginia, incluso la propia. Las indígenas son unas de las últimas llegadas a la emergencia de los sujetos… Ellas surgieron en el siglo pasado, digamos que en la última década del siglo pasado, que emergieron los movimientos indígenas en el mundo, entonces emergieron las indígenas que habían logrado escolaridad, o algún tipo de desarrollo laboral, que las puso en contacto con esto y entonces emergen con conciencia de pueblo indígena. Y ésa es su principal identidad, que las legitima dentro de  sus comunidades y pueblos y familias y clanes y grupos tribales, no pueden salirse de eso porque si no se mueren simbólicamente. Y la identidad de género les viene de feministas que no son indígenas, entonces hay tienen un conflicto enorme. Si están vindicando una identidad pre-liminar, discriminación étnica, y caminar con derechos como pueblos y vienen unas representantes de ese mundo colonial que son feministas a traer la buena nueva de la identidad de género, es inaudible, es inaceptable, pero con todo y todo ¡pega! ¡Pega y pasa! Eso pasó con las zapatistas. Pero de ahí a llamarse “feministas” hay mucho, porque todavía tenemos esas lealtades a los santos señores ¿no? Pero ellas son feministas, en una parte son feministas, les falta una parte que me parece importante como nos falta a todas, que es ir logrando su autonomía de género. En el ámbito en el que están, su autonomía de pensamiento, o sea construir la libertad de pensamiento, un pensamiento más laico. Y ellas además están atrapadas -lo digo como lo diría de las sevillanas en España que están atrapadas por la iglesia y la religión- por las religiones, entonces entre las religiones de las iglesias y las religiones de fe política debe ser muy complejo ir cincelando una identidad y ahí construir entre todas una semejanza.

– ¿Cómo tu experiencia como antropóloga feminista trabajando con las mujeres zapatistas?

– Fascinante. Dolorosa. Me da mucha pena, me da mucha tristeza lo que ha pasado con ellas. También lo que pasaba en el momento de auge del zapatismo. Las vi tratar de construir una acción como mujeres ahí adentro, como mujeres indígenas. Y además haciendo una re-interpretación de género de lo propio medio visto con ojos de modernidad feminista, las vi decir “estamos por los derechos de nuestros pueblos, los usos y costumbres siempre y cuando no atenten contra nuestros derechos humanos”. O sea, un avance fenomenal, pero luego pues lo que pasó con todo el zapatismo. El zapatismo centrifugó y acaba.

-¿Actualmente está muy eclipsado el zapatismo no?

-Están en unos municipios en Chiapas, también hay gente afín a los zapatistas en el resto del país, pero no dieron el paso que debieron haber dado: convertirse en una gran fuerza política, un polo de organización indígena política en México, que hubiera sido sensacional. Se regresaron a tratar de resolver comunitariamente sus problemas, como si no formaran parte del país. Y ahí están. Y ellas ahí están. Y yo les tengo mucho cariño, mucha consideración, las respeto muchísimo, son mujeres super valiosas…. La comandante Esther que llegó al Congreso, tomó la palabra y lo hizo como mujer y habló en nombre de todas las mujeres.

Notas central:

“Los sujetos emergentes no reclaman tolerancia sino otra forma de convivencia”

 

1 Comentario

  1. arcieres:

    Me parece perfecto que cada comunidad resuelva sus problemas localmente; la única multiculturalidad válida y que funciona, es cuando una de las culturas no pretende imponer su visión de las cosas a otra, y estó independientemente de que la cultura que quiere imponerse se sienta culturalmente superior a la otra y de que llame a su visión de las cosas derechos humanos.

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