Hasta el martes 18 de junio se presenta en el Espacio Colegiales una muestra colectiva que reúne el trabajo de 14 artistas de distintas tendencias con un centro común: el arte realizado por mujeres y las mujeres que se comprometen con el arte. Las diversas artistas hablan en esta nota de sus obras y opinan: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de arte hecho por mujeres?
Por Krizia Puig
COMUNICAR IGUALDAD- Aquella noche, todo fue vino y alegría. Ocurría algo especial y ese júbilo genuino opacaba la típica impostura de este tipo de eventos. La gente no dejaba de abrazarse y saludarse como se abraza y se saluda la gente que se importa. En cada esquina, se re-encontraban compañeros/as de la infancia, amantes y familias enteras. Sin duda, algo distinto se materializó aquel lunes y yo, gratamente, fui partícipe de semejante celebración. Cada pieza expuesta en la galería era una puerta a un universo de significaciones que, por un instante, raptaba a los/las espectadores/ras y permitía intuir – como un susurro- todo lo que se esconde detrás de una obra de arte. El “Female Bonding” es un término usado en las ciencias sociales para referirse a diversos patrones de cooperación que se suscitan entre mujeres y esta exposición es, sin duda alguna, una viva muestra de ello.
Al fondo- enmarcada en un cuidado jardín- una mesa antigua fue testigo de largas conversaciones. Claudia Famá – directora general del Espacio Colegiales- fue la primera en sentarse conmigo. Ella -una mujer impoluta y de palabras pausadas- ha logrado, a pesar de las dificultades, alcanzar su sueño. “Este va a ser el tercer año de la galería y, desde el comienzo, fue un proyecto jugado. Durante este tiempo, yo me sentí muy querida y aconsejada por todas ellas. Encontré un grupo de mujeres muy generosas que me han acompañado y esta muestra es mi forma de agradecerles todo el apoyo y la confianza que me han brindado”. Claudia recicló la casa, con mucho amor y esfuerzo, a pesar de que – según numerosas críticas- la zona no era ideal para este emprendimiento. “Queremos acercar el arte a distintos segmentos, por lo cual, hay una amplia oferta de actividades formativas paralelas a la actividad común de cualquier galería” señala Famá, mientras se debate entre mirarme a los ojos y estar pendiente de lo que ocurre adentro.
Detrás de Arte x Mujeres. Mujeres x el arte no hay una convocatoria en función de la obra sino en función de la artista independientemente de la propuesta plástica, hay una apuesta por fomentar la igualdad entre mujeres de diversas trayectorias en un espacio común. El trabajo de la mayoría de las artistas que se exhibe en esta ocasión, da una sensación de frescura y transparencia por el uso de materiales novedosos. Lo lúdico y la resolución por hacer públicos temas estereotípicamente privados y femeninos es un punto en común entre la mayoría de las piezas.
Por ejemplo, para Silvia Brewda la cocina es un hecho autobiográfico. En esta oportunidad, presenta 3 obras de “Surtido de Mimos”: una serie sobre la alimentación que viene trabajando desde hace años. Confiesa que, cuando descubrió que a través de este aspecto de la vida cotidiana podía contar su propia historia, decidió ahondar en todas las posibilidades devenidas de la caída de la harina al hacer pan o de las sucesivas interpretaciones que la llevaron a intentar “preparar” – pincel en mano- comida para el alma. En sus palabras, cocinar es un acto de amor que se repite día a día y que pone en evidencia nuestro legado cultural. La exploración plástica de los olores y de su consecuente memoria emotiva – mediante técnicas como el grabado, la litografía y el agua fuerte- le han permitido trazar los límites de lo que ella llama “una geografía del alma”, ya que los sentidos que se despiertan al comer tienden a relacionarse con situaciones, personajes y/o hábitats diversos que narran nuestro pasado.
Por su parte, Laura Zelaya hace pequeñas puestas en escena: objetos en movimiento – la mayoría hechos en madera- que realizan determinada acción
gracias a la participación del/la espectador/a. “Un sapo es un sapo” es una pieza pequeñita de una nena que besa – sin reposo- un grupo de anfíbios que descansan sobre una hoja. “Por más que bese no son príncipes, son sapos”, afirma -con una seguridad implacable- criticando el amor romántico. Otra de sus obras “Contrapunto”, plantea la sinergia de una relación entre un hombre y una mujer. Desnudos, cuando unx se acerca el otrx se aleja, haciendo evidente la imposibilidad de un punto de encuentro. “No busco temáticas en sí. Hago una apuesta por que lo que a mí me seduce para jugar. Busco situaciones con conflicto, con algo irresoluto, ya que lo mío es un planteamiento bastante teatral”.
Por último, Laura Delgado expone un díptico titulado “Dos abismos. Un pozo contemplando el cielo”. Cuenta que – en 2008- hizo una serie llamada “Princesas desencantadas” que planteaba a niñas desilusionadas por determinadas situaciones en búsqueda de algo esperanzador. Estas nenas, fueron creciendo y esta obra es el resultado de esa madurez. Son mujeres nostálgicas con cabellos voladores, con intereses y convicciones distintas a las de esas pequeñas que antes fueron. A la pregunta: “¿Qué le pasó a esa niña?” contesta –entre risas- “creció a golpes. Se dio cuenta de que las mariposas pueden ir y venir de la panza. Lo que yo traje es un díptico que habla de una oposición. Por eso hay un nivel superior que es más aéreo, más liviano, más amoroso. Y una parte inferior que tiene que ver con algo más real, más crudo. El título es un extracto del ‘Libro del desasosiego’ de Fernando Pessoa”.
Un mundo de hombres
El arte hecho por mujeres – según la mayoría de las artistas- es distinto. Consideran que hay intereses puntuales que sólo son trabajados por ellas en este contexto. Sin embargo, al intentar categorizar estas temáticas saltan referencias asociadas a diversos estereotipos de lo que se espera socialmente de un/a individux según su sexo biológico. A pesar de esto, entre palabras y vinos, surgió algo que captó mi atención. Para todas, el arte hecho por mujeres tiene que ver con lo lúdico, con el movimiento (literal o no) de determinados conceptos en la obra. Es decir, con la interpelación de concepciones anquilosadas sobre determinados aspectos de la realidad.
Catharine Gilpin, historiadora norteamericana, pasó a la historia por su frase «Yo no soy la mujer que es presidente de Harvard, yo soy la presidenta de Harvard.» Su nombramiento como directora de dicha institución se convirtió “en símbolo de nuevas oportunidades que para una generación atrás hubieran sido impensables”. No obstante, en lo relativo a contextos artísticos, es bastante común que se plantee una segmentación por género para conceptualizar exposiciones colectivas.
Zelaya, afirma que hay una condición femenina en el arte, que está orgullosa de la mujer que es y que tenemos algo que nos diferencia. “No es lo mismo la sensibilidad de una obra hecha por un hombre que la de una obra hecha por una mujer. Lo que no quiere decir que yo tenga más o menos, simplemente no es lo misma. A mí no me cuadra poner todo bajo un mismo género. Para mí, esa diferencia es enriquecedora porque son diferentes formas de expresarse. Poner todo bajo una perspectiva de supuesta ‘igualdad’ me parece injusto”.
En contraposición, Delgado cuenta que –hace dos años- hizo muestra en Perú que también era de artistas mujeres. “Si bien fue maravillosa porque era de un eclecticismo absoluto, la sensación era de por qué esta cosa de mujeres por un lado y hombres por el otro. Yo no escucho que haya una muestra sólo de hombres. Por un lado me parece maravilloso que se piense que una mujer tiene estatus y categoría para ser parte y estar a la par de. Pero, por otro lado me pregunto: ¿es necesario?”.
Finalmente, para Javiera Yáñez Correas, orfebre y artista presente en la exposición con su obra de vidrio a la flama “Y de mis lágrimas brotó un jardín” señala que, para ella, la creatividad no tiene género. Además apunta que ha notado– gracias a su experiencia haciendo currículums de artistas- que muchas mujeres tienen, desde 1960 hasta 2012, una recurrente experiencia en muestras segmentadas por género. Para terminar, aclara: “se dice que las obras que pasaron a la historia bajo la autoría de Rodin fueron hechas por Camile, su amante. Esto sigue ocurriendo, no se si literalmente pero sigue ocurriendo. El mundo del arte sigue siendo masculino, sino no dirían ‘la mujer en el arte’. Claramente, por algo se hace la excepción”.
Foto destacada: Fragmento de «Llovizna harinosa», de Silvia Brewda.
ARTE X MUJERES – MUJERES X EL ARTE 2013: Lugar: Espacio Colegiales (Gral. Enrique Martínez 916). Cierre: martes 18 de junio 19hs. Visitas de martes a viernes de 18 a 20hs. Sábados de 11 a 13hs.














1 Comentario
Gracias Krizia!!!!! Un pantallazo general de lo que fue la muetsra y un panorama del arte contemporáneo actual!