Luego de haber obtenido dictamen en comisión el miércoles de la semana pasada, y a pesar de las críticas levantadas desde amplios sectores progresistas, el oficialismo dio media sanción en el Senado al proyecto de reforma presentado por el Ejecutivo. El estatus que se le otorga a la iglesia católica y la interpretación sobre el comienzo de la vida, entre las principales objeciones. Las consecuencias de un proyecto cajoneado desde hace más de un año y de una segunda vuelta del debate “a las apuradas”.
Por Belén Spinetta
COMUNICAR IGUALDAD- Con poco tiempo para el debate, el oficialismo dio media sanción esta madrugada en el Senado al proyecto de reforma del Código Civil luego de que la semana pasada presentara un dictamen de mayoría que generó el rechazo de amplios sectores. La votación obtuvo 39 votos a favor y uno en contra.
La nueva relación del gobierno con
Un guiño a los sectores conservadores
Vale mencionar que la iglesia católica cuestionó fundamentalmente los aspectos del proyecto de reforma vinculados a la ampliación de los derechos de género y familia. Entre ellos: que el divorcio podrá otorgarse con la decisión de una de las partes, que la infidelidad ya no se considerará una causal de separación o que los esposos no estarán obligados a compartir un mismo techo. Una de las principales objeciones la tuvieron con las técnicas de fertilización asistida y adopción ya que el nuevo código plantea darles los mismos derechos a las parejas heterosexuales como a las homosexuales. Se trata de aspectos que van al hueso de las concepciones conservadores que la iglesia sostiene en torno a la familia fundada en el matrimonio perdurable entre un varón y una mujer, como «es el modo óptimo de crianza de los niños y de organización familiar y social«.
Frente a esto, el Frente para
Felicitas Rossi, directora de Derechos Económicos Sociales y Culturales de
En segundo lugar, señala Rossi, “cuestionamos que el dictamen de la mayoría haya eliminado la referencia al comienzo de la vida cuando se trata de técnicas de reproducción asistidas… en el proyecto original decía que en el caso de técnicas de reproducción asistida la vida comienza con la implantación del embrión en la mujer”. La especialista enfatizó que de esta manera estos métodos quedarán sin la debida protección, generando un vacío legal que no podrá ser suplido por la eventual sanción de una ley especial, lo que significa un grave retroceso que pone en riesgo derechos elementales de las mujeres y de las personas con identidades de género diversas de nuestro país.
La reformulación del artículo 19 fue una concesión a la senadora puntana Negre de Alonso, reconocida militante antiderechos de las mujeres y del colectivo LGTBI. El apoyo de los senadores puntanos era clave para obtener la mayoría buscada por el oficialismo. Con este cambio es posible interpretar que el embrión no implantado es persona y, por lo tanto, puede judicializarse la reproducción asistida. Asimismo se ponen en riesgo muchos derechos sexuales y reproductivos que pueden ser eliminados.
Cristina Zurutuza, referente del Comité de América Latina y el Caribe para
Discrepancias desde el oficialismo
Como dijimos más adelante el dictamen que finalmente fue aprobado, generó también el desacuerdo de amplios sectores del kirchnerismo. En este sentido, sorprendió el apoyo crítico que dio anoche el jefe de la bancada del FpV, Miguel Pichetto. “No comparto este código pero voy a votarlo porque tengo obligaciones políticas”, señaló el senador por Río Negro. «El artículo 19 tampoco me satisface. Tengo un pensamiento laico. Las cosas que son del Estado son del Estado. Y las que son de Dios, son de Dios. Me hubiera gustado más el texto completo”, remarcó y agregó que el artículo “quedó mal redactado, no tiene concurrencia ni coherencia con la ley de fertilización asistida que aprobamos en este Congreso”. Luego de esto, quedan aún más dudas sobre la validez del proyecto aprobado y crecen las sospechas acerca del interés del gobierno por acelerar un debate que venía cajoneado desde hace más de un año.
Estela Díaz, secretaria de género de
En diálogo con COMUNICAR IGUALDAD, Díaz afirmó que la postergación para el 2014 de la aprobación en Diputados ya es una señal de escucha ante los reclamos surgidos con fuerza la última semana. “La disconformidad no es sólo de la oposición, sino que también lo es de buena parte de las fuerzas del oficialismo (…) la base del propio kirchnerismo no se siente para nada conforme con estas modificaciones y es allí donde hay un gran descontento” remarcó.
Sin embargo, Estela Diaz manifestó su desacuerdo con las posiciones que aseguran que las modificaciones en el artículo 19 podrían trabar la discusión sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. “Me parece que no nos ayuda ir por esa línea argumental, no creo que sea así ya que el Código Civil regula propiedad y relaciones entre los privados; nada tiene que ver con la penalización o despenalización con el aborto”, opinó. “Estos cambios no quitan que siga teniendo rango constitucional para nosotros el Pacto de San José de Costa Rica y la interpretación que acaba de hacer
Los privilegios de
Tanto el proyecto original, cómo el dictamen aprobado en el Senado mantienen los privilegios de la iglesia católica en cuanto a que la definen como una “persona pública”. Este fue el segundo aspecto ampliamente cuestionado. Respecto a este tema señala Zurutuza que “el Estado debe legislar para todos los habitantes; darle un estatus de persona pública significa otorgarle un privilegio que no corresponde ni en relación a los otros credos, ni en relación a lo que debe ser un Estado moderno y democrático pluralista”. Y agrega que si bien se ha avanzado mucho en otros temas como matrimonio igualitario, identidad de género, “siempre hay un lugar donde termina colándose una visión mucho más conservadora”.
Felicitas Rossi explica que el estatus que se le otorga a la iglesia católica implica que es completamente autónoma y no tiene que ajustar su organización y funcionamiento a ninguna norma del Estado. Sus norma internas quedan regidas al derecho canónico. “Es un estatus privilegiado que vulnera primero el principio de laicidad estatal y luego el principio de igualdad y no discriminación por motivos religiosos en cuanto no se reconoce el mismo privilegio a otros cultos”, remarca Rossi. Asimismo, la especialista enfatiza que de esta manera “se legitima el mensaje de que las concepciones y acciones de la iglesia católica poseen un interés público que prevalecen sobre otros sistemas de creencias cuando todos sabemos que sus concepciones siempre obstaculizaron el avance y reconocimiento de derechos fundamentales”.
Estela Díaz afirma además que a la reforma del Código Civil le falta mayor laicidad desde su nacimiento y apuesta al tiempo de discusión que se abre desde ahora.
Tiempo para el debate… y los cambios
El proyecto de unificación del Código Civil y Comercial que se debate desde el año pasado cuenta con 2671 artículos y recibió al menos 140 objeciones surgidas del trabajo en comisión y de las distintas audiencias públicas que se realizaron. El oficialismo trabajó en un dictamen propio, aprobado en la madrugada de hoy, que desconoció la mayoría de esas objeciones y dio lugar, con la reformulación del artículo, 19 a uno de los reclamos principales de la iglesia católica.
El debate dejó en evidencia el acercamiento entre gobierno nacional y
Fotos: Laura Salomé Canteros
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2 Comentarios
a ver… si la vida no comienza desde la concepción… ¿cuándo comienza?¿Por qué no lo ponen, si dicen saber tanto, y hay tantos avances científicos que contradicen lo que ya se sabe?
Acá hay una respuesta posible de Nelly Minyersky, abogada: «Desde el punto de vista científico, no se puede hablar de embrión ni de persona sino de un proceso que comienza con la fecundación, y el único punto de inflexión realmente preciso es el nacimiento. Por eso hay, inclusive, muchísimas constituciones o cuerpos jurídicos que hablan de que se es persona al momento del nacimiento.Lo que sostenemos determinados sectores es que dentro de ese proceso, tanto desde el punto de vista moral como filosófico, los primeros meses del embarazo hay un derecho preminente que es el de la gestante. El derecho del embrión va creciendo a medida que el proceso de embarazo se va desarrollando. Entonces, a nadie se le ocurre defender los abortos —salvo los casos excepcionales de peligro de salud de la madre— en un embarazo que llega a los cinco o seis meses. Por eso las leyes, en general, autorizan la interrupción voluntaria del embarazo sin causales de justificación hasta las 12/14 semanas de gestación».http://www.xn--telaraadigital-vnb.com.ar/noticia.aspx?id=1564