“Los chicos y las chicas no son mejores que lo que la sociedad les propone”

Lucila Tufro, Luciana Ruiz y Luis Motta son quienes llevaron adelante la investigación  “Jóvenes, relaciones de pareja y malos tratos en el noviazgo” –un proyecto conjunto de la Asociación Civil Trama y el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP)-. En esta entrevista analizan los resultados del estudio y cuentan cómo vieron a lxs jóvenes durante el mismo. “Hay mucha energía por parte de los chicos, y por parte de las instituciones poco espacio, sobretodo porque quizás los adultos no tienen la formación ellos mismos, no saben cómo abordar estos temas” relatan.

Por Sarah Babikertramab

COMUNICAR IGUALDAD – Al mismo tiempo que existe cierto avance en la igualdad de género en el espacio público, que se traduce en el discurso de los chicos y chicas, hay resistencias en el espacio privado, en los vínculos afectivos, más difíciles de vencer.

Luciana Ruiz: Me parece que los jóvenes están formándose, socializando, intercambiando y encontrándose con adultos que todavía en muchos casos no han hecho un proceso, no tienen nuevos modelos o nuevas referencias donde tomar como para poder ver otras maneras de vincularse, entonces entran en contradicción entre esa necesidad de cambiar esto que es viejo y no nos cierra, no nos sirve, y la búsqueda de qué otra cosa nueva podemos armar, como modelo de pareja, como modelo de vinculación entre los mismos amigos.

Luis Motta:  Sí, yo creo también que puede ser una falta de un espacio en el cual pensarse, pensar los vínculos, pensar las relaciones y encontrar en referentes adultos o de la misma edad cómo resolver esas crisis de identidad o de vinculación que estamos viendo que no terminan de resolverse.

– Fuera de estos espacios facilitados en los talleres o en los grupos de discusión organizados en el estudio, ¿encuentran que ellos hablan con sus parejas, con sus amigos sobre el modo de vivir estos vínculos?

LM: Por un lado yo creo que el espacio que generamos en las entrevistas demostró que el tema crece en ellos. En este sentido me parece que cuando ven que tienen un espacio para afrontar estos temas, para charlar de ellos, incluso para divertirse hablando de ellos, la manera en que participan y lo activos que se ponen demuestran que está bueno tener esos espacios

 LR: Hay una necesidad muy fuerte que salía en los grupos cuando terminábamos, los chicos nos agradecían por ese espacio de diálogo entre ellos, generaba un acercamiento entre las mismas personas que se conocían de otras actividades, verse de otra manera, yo creo que hay mucha energía por parte de los chicos, y por parte de las instituciones como poco espacio sobretodo porque quizás los adultos no tienen la formación ellos mismos, no saben cómo abordar estos temas.

LM: Se nota que hablan de estos temas entre ellos, falta entonces una problematización de la cuestión. Comparten sus experiencias, pero falta quizás ese acompañamiento donde pincharles un poquito  para desnaturalizar ciertas cuestiones, pensar otros modelos posibles de vincularse.

tramab3Lucila Tufro:   Lo que aparece es que el grupo de pares, cuando se comentan estas cosas, puede tener un rol de ayudar a visualizar estas situaciones de conflicto y en otros casos refuerza lo peor; entonces, dependiendo de cuál es ese grupo de pares, puede funcionar como algo protector o como un ámbito donde se potencian, digamos, que no se castiga correctamente cuando hay una violencia o un maltrato. Entonces, que hablen entre ellos no es garantía de nada, depende de los valores que ese grupo tenga y cuál es la experiencia que  vienen haciendo en sus parejas, en sus familias, porque ahí el modelo familiar es muy potente y el hecho de que tampoco nuestra educación contempla el abordaje de los temas de género se nota mucho.

– Existe cierta percepción de un incremento en el uso de la violencia entre jóvenes como herramienta de resolución de conflictos, también entre las chicas, o por parte de estas hacia sus parejas.

LT: Yo creo que lo que tiene una alta relación con las relaciones de género es el bullying,  pues tiene que ver con ese modelo de masculinidad, sobre todo cuando es hacia los varones pero también hacia las mujeres; los chicos y las chicas que no cumplen con los estándares de género porque muchas de las explicaciones del bullying tienen que ver con el que es gordito, con el que parece gay.

LR: Lo que sí es evidente es que la violencia aparece más que antes, eso lo reconocen tanto las chicas como los chicos, definitivamente las chicas utilizan más la violencia que en generaciones anteriores. Me parece que por parte de los varones y esas mujeres que aún tienen un modelo más tradicional, esto les resuena, las chicas que toman mucho, que son violentas, es algo que se rechaza.  Y es verdad que también aparece una mayor violencia de la mujer hacia el varón en el vínculo, cómo las mujeres empiezan a encontrar una misma manera de resolver conflictos con los chicos, en diferentes niveles de violencia, no solamente la física, y la física que es como más nueva. A mí me parece que tiene que ver con este tema de la violencia que está instituída, que es una cuestión más social, cultural, económica, que tiene que ver con esa crisis de identidad, de no tener un modelo claro; aparece muy fuerte eso en las respuestas de las chicas, por un lado una identificación muy fuerte con el amor romántico y por otro lado un rechazo muy fuerte a que la mujer tiene que estar en la casa o ser la mujer fiel. Todo el tiempo las chicas se están yendo entre una cosa y la otra, entre el deber ser del género en el patriarcado y lo contrario.

LM:  Son preguntas que abre la investigación y cuando te metés en un tema surgen más cuestiones, pero se puede pensar si mucha de la violencia que puede ejercer la mujer -ya sea entre las mujeres o en los vínculos en la pareja- no sea una reproducción de la violencia que se produce entre los hombres y en ese sentido sería también un modo de reproducir ese vínculo de poder: si es el hombre el que utiliza la fuerza, y así se determinan las cosas, yo repito esa metodología para conseguir lo que preciso.

– Respecto a los roles tradicionales, ustedes reflejan en el informe la persistencia de estereotipos de género como el de la puta, el de la chica fácil. Cómo viven los y las chicas el que, por un lado, desde los medios de comunicación o la moda se transmita el mandato de ser sexy mientras que, por otro lado, se penalice en el discurso a la chica que se ve “demasiado” sexy. 

LM: Yo creo que hay una disociación entre lo que pueden hacer todas las mujeres cuando yo hablo en general, voy a un boliche y está todo bien, que hagan lo que quieran, pero la que pueda estar dentro del modelo con una proyección familiar, ésa no, esa se tiene que vestir más respetable.

LR: Lo de las chicas es condena desde un lugar más moralista, pero me parece que la postura de los chicos pasa por ahí como que hay una oferta que tiene más que ver con esa tramab2imagen de la bomba sexual pero que cuando tienen que elegir o hablar de la chica que querrían tener al lado es un modelo de chica mucho más conservador, mucho más tradicional.

LT: Y de hecho mucho de los celos, mucho del control, tiene que ver con ese miedo constante a la traición, de un lado y del otro. Ese modelo de sexualización también lo que hace es reforzar la idea de que hay que controlar al otro o a la otra.

– Tras concluir el informe, y tener una visión más general de los datos ¿qué fue lo que más les sorprendió?

LM: Que todo siga igual.

LR: Pensábamos encontrarnos con nuevos discursos y sin embargo había discursos de gente de 17, 18 años, que vos cerrabas los ojos y veías un adulto hablando repitiendo unas cuestiones… y eso te choca.

LM: En toda esta relación que ellos tienen con los celos, con el control, da la sensación de que la pasan mal. Entonces qué es lo que les lleva – y ahí llegamos a pensar en la cuestión de no estar solo, de estar en compañía, del proyecto de la familia que es uno de los pocos proyectos que aparece en el relato de los chicos –  a vivir en una relación de pareja teniendo que cuidarse de todos sus pares, viviendo una tensión continua.

LT: Cuál  es el espacio para el placer, para el disfrute, qué concepto tienen de esa compañía o de ese estar con alguien, me parece que eso sí es una mala herencia de las nuevas generaciones que les cuesta mucho pensar en una pareja más equiparada donde puedas compartir cosas, me parece que aún hay mucho miedo a expresarme o quedar como un gil.

LR: La contradicción y tensión constante entre lo viejo conocido, muy vinculado al amor romántico, y por otro cierta rebeldía y cierto enojo que en algunas pequeñas cosas se ve. Eso también suma al sufrimiento de estar en pareja. Nos sorprende el modo en el que lo manifiestan, pero si tenemos en cuenta que el cambio cultural respecto a las relaciones de género es muy relativo, ¿por qué deberían las chicas y los chicos ser diferentes a lo que les proponemos desde afuera? Impresiona porque muchas veces las personas que trabajamos en género vivimos en un microclima que te condiciona a la hora de ver las relaciones, pero en la realidad suceden otras cosas y los chicos y las chicas no son mejores que lo que la sociedad les propone.

LT: Los chicos no van a generar nada diferente si la sociedad no cambia también, o los mismos adultos, o la educación, todas las estructuras que participan en su socialización hacen un proceso. La realidad es que por lo menos en la Argentina esto no se ha dado (…) esto no quiere decir que sea imposible pero lo que sí nos muestra el estudio es que nada va a cambiar por generación espontánea y que ahí hay un compromiso que hay que tener desde la educación, desde el trabajo de las instituciones, las políticas públicas, no se puede soslayar, no va a haber un cambio si efectivamente no se invierte en trabajar con los chicos y las chicas cuestiones de género.

Foto: de izquierda a derecha Luciana Ruiz, Luis Motta y Lucila Tufro.

Nota central:

Jóvenes y relaciones amorosas: continúan los estereotipos de género y la violencia no se cuestiona.

 

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