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“Las mujeres siempre trabajamos”
Como parte de las actividades organizadas por la Casa Nacional del Bicentenario en el marco de la exposición Sociedad de trabajo. Una historia de dos siglos, el jueves pasado tuvo lugar el encuentro “Mujeres y participación sindical y política”. Estadísticas, historia, datos, reflexiones e ideas sobre el lugar que ocupa y el que podría o debería ocupar la mujer en el ámbito del trabajo y en su representación gremial.
COMUNICAR IGUALDAD- No eran todavía las seis de la tarde – hora programada de la cita – cuando el hall de entrada de Riobamba 985 ya estaba colmado y el material de difusión de su mostrador de recepción tuvo que ser repuesto. La sala con alrededor de cien sillas en la planta baja del edificio no fue suficiente y parte del público debió presenciar la actividad de pie. Olga Hammar, presidenta de la Comisión para el Trabajo con Igualdad de Oportunidades (CTIO) del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (MTEySS) y coordinadora del encuentro se mostró complacida por la convocatoria, ya que , dijo, “cuando hablamos de mujeres y en particular de trabajadoras, los salones están medio vacíos”. Algo parece estar cambiando, como se mencionó varias veces a lo largo de la jornada.
En la primera parte, la proyección de gráficos sobre una pantalla fue el soporte de los datos numéricos que llevó Héctor Palomino, director de Estudios de Relaciones del Trabajo del MYEySS. Así pudo saberse que del total de la fuerza de trabajo, el 40% corresponde a mujeres, a pesar de que la composición demográfica de varones y mujeres es pareja. Las mujeres predominan en la enseñanza -son 4 de cada 5- y en la salud, donde alcanzan el 70% del personal empleado.
Con relación a los conflictos laborales registrados durante el año 2012, participaron 177 mujeres de cada 1000 mientras la participación de los varones fue de 108 por cada 1000. “Las mujeres huelguistas, en términos relativos, se aproximan a duplicar a los varones”, señaló Palomino y añadió que las razones de esa tendencia son un tema abierto a la investigación, pero que sin duda incluyen cuestiones relativas a las diferencias salariales entre hombres y mujeres, a las condiciones de trabajo y al tipo de lugar ocupado en la jerarquía. Para Palomino, en función de los números expuestos, “la feminización es un factor de potenciación y se puede esperar que los sindicatos se fortalezcan con la presencia creciente de las mujeres en el mercado de trabajo”.
Noemí Rial, Secretaria de Trabajo del MTEySS, recordó, a su turno, que durante los ‘90 la feminización del trabajó acompaño a las actividades peores pagas y mencionó el caso de las juezas, cuyo número creció cuando los salarios de la justicia estaban muy bajos. En su exposición hizo foco en la ley de cupo sindical. La ley 25.674, del año 2002, estableció que las mujeres tenían que estar representadas porcentualmente en las negociaciones colectivas y que su presencia porcentual debía reflejarse en los cargos electivos de los sindicatos. Rial destacó que aún es baja la afiliación de las mujeres – 34% – en relación a los varones – 66% -. Asimismo, remarcó la presencia diferencial dentro de los gremios; los varones ocupan el 84.29% de los cargos ejecutivos más importantes (secretaría general, adjunta y de organización) y casi el 75% del total de cargos sindicales. A su modo de ver, “para que surja la expresión de la necesidad de la mujer, su participación tiene que verse reflejada de otra manera en la conducción de los sindicatos y en la negociación colectiva” y las cláusulas de igualdad de oportunidades que se declaman “nunca serán realidad si no tenemos real participación en la vida sindical”. Instó a promover la inclusión de la mujer en el mundo sindical a pesar de la dificultad que implica su participación por “el doble rol de trabajadoras y responsables de su grupo familiar”. El tema de la diferencia de salario por igual trabajo, actualmente en el 60% / 40% a favor de los varones quedó enfatizada por Rial al cerrar su exposición: “en el sector privado la parte discrecional que el empleador siempre guarda para sí para la determinación de los salarios es materialmente aplicada en beneficio de los hombres y no en beneficios de las mujeres.”
Estela Díaz, Secretaria de género de la CTA, en declaraciones para COMUNICAR IGUALDAD luego de terminada la actividad dijo que no hay denuncias de la falta de cumplimiento de la ley de cupo. “Las mujeres políticas llegaron hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sus denuncias, pero las sindicalistas no lo hemos podido hacer, porque las mujeres seguimos teniendo un poder menor y subalterno en la estructura sindical, que sigue siendo muy masculina.”
Una mujer de la política, Lorena Pokoik, fue la siguiente expositora. La candidata a Legisladora por la CABA por el Frente para la Victoria celebró que los conflictos laborales hayan
crecido por sobre los sociales en los últimos tiempos ya que eso habla de “una década de ampliación de derechos y de nuevas conquistan que habilitan que surjan nuevas demandas”. Remarcó además el rol de las mujeres en las luchas sociales de los noventa y abogó por “juntar las partes que el modelo neoliberal dividió”. “La lucha social, política y sindical resistía su reivindicaciones sectoriales por separado y es tiempo de conciliar las partes ya que las compañeras trabajadoras vuelven a sus barrios, donde se dan los conflictos territoriales que también las afectan”.
Estela Díaz, cuando fue su turno en el panel, decidió comenzar por lo que enunció como una obviedad: “Las mujeres siempre trabajamos, pero ese trabajo ha estado realizado con una profunda carga de invisibilidad; somos la mitad de la humanidad y por lo tanto, la mitad de la historia y del trabajo, sino un poquito más”. La secretaria de género de la CTA fue contundente al hablar sobre la división sexual del trabajo y la necesidad de pensar no sólo en lo productivo y remunerado que emerge de las cuentas públicas, sino también “en la economía del cuidado que sigue recayendo fundamentalmente en las mujeres y que explica el conjunto de asimetrías que muestran los indicadores”. Si bien reconoce hoy una feminización del espacio público, en lo político, social y lo laboral, agrega que “persiste algo tan básico como que la mitad de las mujeres no participa del mercado del trabajo y que esto tiene que ver con un desaliento previo por falta de condiciones y oportunidades que golpea a los sectores de más bajos recursos”. En el marco del proceso de transformación que sufrió el mundo del trabajo y del sindicalismo la dirigente remarcó que el trabajo sigue siendo “el eje fundamental de construcción de identidad y de subjetividad y hay una larga deuda todavía con las mujeres”.
En diálogo con COMUNICAR IGUALDAD subrayó la necesidad de renovación y democratización de las cúpulas gremiales. “Hay dirigentes sindicales con más de 50 años al frente que no posibilitan la movilidad necesaria para dar cuenta del cambio que implica en el mundo del trabajo que los nuevos puestos sean ocupados mayormente por jóvenes y mujeres”. En lo que hace específicamente a la diferenciación del trabajo de hombres y mujeres sostuvo que “la salida de la mujer al ámbito público no tuvo un movimiento contrario respecto de los varones y el ámbito privado y por eso lo que respecta a la familia sigue teniendo signo y perfume de mujer; la corresponsabilidad de trabajo y familia es el fuerte de la agenda pendiente”.
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Noé Ruiz, la Secretaria de Igualdad de Oportunidades y género de la CGT, quien manifestó su orgullo de “haber sido y ser una trabajadora” y la necesidad de acabar con la estigmatización que históricamente han sufrido las sindicalistas. “Miles de mujeres ocupan lugares en trabajos no registrados y mal remunerados, ahí está nuestro desafío, en lograr mejor y más justo empleo para todas las mujeres en igualdad de oportunidades”.
Eran casi las ocho de la noche cuando Olga Hammar volvió a hablar, satisfecha de haber cumplido con el tiempo que la casa había otorgado para la actividad y agradecida a todas las personas y organizaciones que habían acompañado y apoyado la jornada promovida por la CTIO – espacio integrado por representantes gubernamentales, sindicales y de la sociedad civil con el objeto de lograr la igualdad de oportunidades en el mundo laboral -. Antes de que las sillas quedaran vacías y tuvieran lugar las felicitaciones y abrazos de rigor, desde el público y fuera de agenda tomó la palabra una representante de las trabajadoras de casas particulares quien celebró la sanción de la ley 26.844 de marzo de este año y manifestó la necesidad de continuar la lucha para que “todas y todos trabajen en forma registrada”.