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La violencia contra las mujeres aún no se constituye en problemática social en los medios
El Observatorio para la Discriminación en Radio y Televisión -organismo tripartito integrado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), el Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM)- acaba de presentar un monitoreo sobre la forma en que los canales de televisión de aire cubren las notas vinculadas a temas de violencia, tomando como paradigma las definiciones de violencia de la Ley 26485. Según la investigación -de la que aquí adelantamos las Conclusiones y la posibilidad de descargar el estudio completo-, persiste aún en los medios un abordaje episódico del tema -en lugar de la información contextualizada y profundizada con fuentes pertinentes- y se registra la ausencia en la cobertura del enfoque de derechos y la perspectiva de género.
COMUNICAR IGUALDAD- El análisis de las agendas de los noticieros constituye un objeto de
estudio frecuentemente abordado en numerosos trabajos de investigación. No obstante, un monitoreo como el realizado por el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión por primera vez muestra en forma minuciosa, cómo se manifiestan en los principales noticieros de Argentina algunas de esas tendencias, al poner el foco en la manera en que los mismos tratan las noticias sobre violencia contra las mujeres.
Así, a partir del estudio realizado sobre la base de una muestra que abarca los noticieros vespertinos de las primeras quincenas de los meses de enero, febrero, marzo y abril, se concluye que la aparición de informaciones sobre esta temática resulta marcadamente irregular, tanto en lo que hace a la cantidad de noticias difundidas por cada noticiero, como en la distribución de éstas a lo largo de cada uno de los períodos relevados. Analizar este aspecto resultó uno de los objetivos centrales de este trabajo en tanto sería esperable que los noticieros pudieran proyectar un encuadre informativo que diera cuenta de la relevancia de estas noticias, no como meros hechos aislados, sino como una problemática que demanda un enfoque atravesado por dimensiones sociales mucho más amplias.
Por lo demás, la mayor parte de las noticias de los informativos del periodo relevado no fueron construidas desde una perspectiva de género, ni desde un enfoque de derechos. Por el contrario, en general los discursos que sobre estos hechos noticiosos se construyeron, pusieron de relieve ciertas estrategias que acentuaron las particularidades de los casos presentados, desde un relato centrado en un conjunto de argumentaciones tendientes a explicar y/o justificar la violencia a partir de las características personales, que identificaran tanto a las víctimas como a quienes las agredieron.
La violencia mediática reproduce e instala desde los medios de comunicación imágenes e ideas discriminatorias en las que las mujeres aparecen estereotipadas, maltratadas o directamente invisibilizadas. A lo largo del MVCM esta forma de violencia simbólica sobre las mujeres se hizo visible a partir de su revictimización o de la banalización de la problemática. Hubo, por ejemplo, abundantes detalles sobre los hechos de agresión desde el discurso y las imágenes que reforzaron la representación de las mujeres como víctimas desamparadas e indefensas, construcciones discursivas que las subestiman e infantilizan. En el mismo sentido, durante el periodo analizado en el MVCM apareció de manera reiterada la descontextualización y el abordaje aislado de esta problemática.
Se registra además que son escasas las consultas a fuentes autorizadas, especialistas y/o expertos/as, a pesar de que son muchas las instituciones, organizaciones y profesionales que debido a su trabajo en este campo poseen una vasta experiencia y resultan referentes idóneos/as a la hora de brindar explicaciones y recomendaciones sobre la problemática. Esta situación disminuye marcadamente la calidad de las noticias sobre violencia contra las mujeres. Por ejemplo, tanto desde el relato discursivo como desde las imágenes se vislumbró una tendencia a abundar en detalles sobre el hecho violento en sí. A las descripciones pormenorizadas y descontextualizadas de la violencia, típicas del discurso policial y judicial, se sumaron testimonios de personas que aportan más especulaciones que datos y que, en el caso de los/as familiares, se ven atravesados/as de una intensa carga emocional. Este tipo de construcciones lejos de ahondar en el verdadero problema, resultarían agravantes.
De este modo, resulta paradójico que el abordaje de esta temática en los noticieros, que ofrecen un servicio informativo a la comunidad, muchas veces configura una re-victimización de las mujeres víctimas de violencia. Sucede, por ejemplo, a partir de la dramatización o banalización de la temática que se focaliza en aspectos sórdidos y morbosos – como se ha visto en forma contundente en el análisis de los femicidios de la ciudad de Lincoln-. Porque además todavía la sobreexposición de los cuerpos de las mujeres -y aún de sus cadáveres- es una práctica periodística a la que se acude pero que, tal como se detallará en las Recomendaciones de este trabajo, no debiera utilizarse en una comunicación que parta del reconocimiento de los derechos humanos de todos los ciudadanos y ciudadanas. De manera que, una comunicación con enfoque de género permitiría superar la pasividad y la impotencia tantas veces manifestada en las noticias por los y las periodistas que cubren estos hechos, así como promover la modificación de los vínculos tradicionales entre hombres y mujeres, de los que la discriminación, la subordinación y la violencia de género son parte.
Por eso aquí se pone el acento en que aún contando con nuevos marcos conceptuales y
legales para abordar los casos de violencia y discriminación, sigue habiendo una tendencia en los medios de comunicación a encubrir la violencia contra las mujeres detrás de conceptos más generales y difusos, como calificar estos delitos como “asesinatos”, “crímenes” u “homicidios” en lugar de utilizar el más oportuno concepto de “femicidio” o “feminicidio”. En referencia a esta cuestión debemos señalar que estos conceptos nodales en relación a la problemática de violencia contra las mujeres sólo aparecieron, tal como se ha dejado asentado, en la cobertura de algunos hechos. No obstante, cabe señalar que al cierre de este monitoreo y tras los fallos de casos muy resonantes, se utilizaron estos conceptos, cuestión que vislumbraría una posible modificación en la correcta aplicación de dichos términos. Por lo demás, muchos acontecimientos de esta naturaleza se inscriben en un contexto social habilitado por la desigualdad y discriminación siendo las mujeres víctimas de un proceso cultural patriarcal sostenido históricamente. De aquí, la necesidad de reflexionar sobre la construcción de las diferencias, como reproductora de prejuicios y estereotipos discriminatorios que aumenten el distanciamiento social.
En este sentido es necesario modificar el abordaje sobre ciertas prácticas periodísticas que no dan suficiente cuenta de la cantidad de casos relativos a los diferentes aspectos que se relacionan con violencia de género, ni de la permanente discusión social que en los últimos años ha permitido que se produzcan avances sobre el tema, aspecto que puede verificarse en el trabajo que diversas instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil llevan adelante para visibilizar y promover buenas prácticas en su tratamiento.
Los avances normativos que en materia de comunicación social y en violencia contra las mujeres nuestro país logró alcanzar, ubican a Argentina en un lugar de vanguardia legislativa, frente a la afirmación de los derechos por la igualdad de género. En este marco, una de las últimas innovaciones ha sido la difusión de los alcances de la Línea 144 que funciona las 24 horas, los 365 días del año, como parte de un sistema de protección, para brindar una respuesta integral y contención inmediata a las mujeres en situación de violencia y la resolución 1222/13 del AFSCA que acompaña la promoción de la línea.
Mediante esta norma el organismo competente recomienda a quienes sean titulares de licencias, permisos, reconocimientos y autorizaciones de servicios de comunicación audiovisual que “cuando difundan en sus noticieros y flashes informativos noticias sobre violencia de género” deben insertar un zócalo o leer -en los casos de radios- la leyenda “si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género llamá al 144 las 24 horas”.
Suscribiendo que gran parte de los alarmantes niveles de violencia de género contra las mujeres que está atravesando nuestra sociedad suceden por falta de información, creemos que si todos los medios aplicaran esta recomendación, su mensaje llegaría a una enorme cantidad de mujeres que de otro modo no sabrían dónde acudir. Por tanto la articulación de distintas acciones hará posible reducir esa violencia que aparece a lo largo y ancho del país.
Por todo lo expuesto, resulta prioritario que los medios de comunicación, asuman un tratamiento periodístico con enfoque de derechos y perspectiva de género, a fin de legitimar y concientizar la lucha de la violencia contra las mujeres, ello implica un compromiso para erradicar y prevenirla en todas sus formas.
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