La Universidad del Comahue a la vanguardia contra la violencia sexista

En septiembre del 2014 se aprobó en la Universidad Nacional del Comahue un Protocolo de intervención institucional ante denuncias por situaciones de violencia sexista en el ámbito de la Universidad. La herramienta  -que se generó a partir del caso de un docente, Patricio Orlando, denunciado y exonerado por abuso de poder y violencia de género- avanza en dar respuesta y que abre nuevos desafíos en el ámbito institucional.

Por Belén Spinetta

COMUNICAR IGUALDADLa Universidad del Comahue se puso a la vanguardia en la lucha contra la discriminación de género en el contexto educativo al aprobar un Protocolo de intervención institucional ante denuncias por situaciones de violencia sexista en el ámbito de la Universidad Nacional del Comahue.  La necesidad de contar con un instrumento de este tipo se puso en evidencia luego de que estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales denunciaran a un docente de locución por maltrato sexista y abuso de poder, quien finalmente fue expulsado luego de un proceso que duró más de tres años.

El Protocolo fue una propuesta elaborada en conjunto entre la Colectiva Feminista la Revuelta y la Asociación de Docentes de la Universidad del Comahue (ADUNC); se presentó en marzo del 2013 a propuesta de lxs Consejeros Superiores docentes Graciela Alonso y Guillermo Maqueda, obtuvo una aprobación en general y se aceptó definitivamente en junio del 2014.  Involucra a toda la comunidad universitaria -estudiantes, docentes y no docentes- y pretende: “Generar ámbitos de confianza para la exposición de las situaciones por parte de quienes son objeto de violencias, discriminaciones y abusos de poder, a partir de su condición de género, sexualidad, corporal, étnico-racial; contemplar las especificidades de las relaciones interpersonales en el ámbito de la universidad; potenciar la función de cuidado impulsando escuchas atentas y desprejuiciadas; garantizar actos de reparación y justicia; y evitar re-victimizaciones y dilaciones en los procesos de sumario e investigación”.

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Lo que hace el Protocolo, entre otras cosas, es detallar el procedimiento a seguir en caso de que alguna persona que pertenezca a la institución quiera denunciar una situación de violencia sexista. Estipula dónde se debe realizar la denuncia, en qué condiciones, qué personas son las encargadas de recibirla y darle curso, cuáles son los plazos temporales, cómo se tiene que dar la separación de las funciones de la persona denunciada, y de qué forma se tiene que sustanciar un sumario.

COMUNICAR IGUALDAD dialogó con Graciela Alonso, militante de la colectiva feminista La Revuelta de Neuquén, docente de la universidad y consejera superior, “miembra” de la conducción de ADUNC y una de las impulsoras del Protocolo. Nos comentó que a fines de octubre del 2014 se realizó en la sede central de la UNCo, en Neuquén, el primer encuentro de capacitación promovido por la Secretaría de Bienestar de la Universidad, de la que participaron alrededor de 30 personas de las distintas facultades, centros regionales y asentamiento, y en el que se vio “mucho entusiasmo y receptividad”.

Para Graciela Alonso, desde que se sancionó el Protocolo hasta ahora no puede decirse que hubo retrocesos, “hay avances, se están dando algunos pasos lentos en función de instalar el tema y que estudiantes y docentes conozcan que pueden realizar denuncias ante casos de violencia de género en el ámbito universitario”. Agrega que el desafío para el próximo año es dar a conocer en los ingresos la existencia del Protocolo y ver si se destina algún presupuesto específico para su implementación.

Desnaturalizar las relaciones de poder 

De la reunión de capacitación participaron principalmente personas que forman parte del área de Bienestar de las distintas unidades académicas. “Quedó en evidencia que las situaciones de acoso sexual son las que se ven con mayor claridad. Sin embargo, las dudas empiezan en esas situaciones por discriminación de género que ponen al borde la crítica de la capacidad intelectual de la persona afectada. Eso puso en discusión que hay situaciones que están muy naturalizadas. Por ejemplo, que en la carrera de Educación Física tenés que vestirte de determinada manera para aprobar determinada materia”. Sobre esto afirma Graciela Alonso, que esas situaciones de discriminación sexista “empiezan a ser parte del contrato pedagógico, de la forma de socialización institucional. El Protocolo apunta a romper con esa lógica”.

Otra de las preocupaciones que se vislumbraron en este primer encuentro fue que quienes integran los equipos de Bienestar tienen formaciones muy disimiles, algunas/os cuentan con herramientas para abordar estas situaciones, otro no. “Surge como una inquietud cómo abordar la primera entrevista con la persona que se acerca a denunciar, y de esto se deriva la necesidad de poner más énfasis en la capacitación del personal”, afirma Alonso. “En segundo término, para el año que viene quedó planteada la propuesta de diseñar una campaña de difusión para que el Protocolo se conozca en todos los ámbitos de la UNCo.”

Luego del caso del docente exonerado en la Facultad de Derechos y Ciencias Sociales, Patricio Orlando, éste año se presentó en esa unidad académica una nueva denuncia, esta vez contra un docente que se desempeña en la radio de la universidad a quien se le abrió un sumario que aún está en proceso. Por otra parte, en la Facultad de Ingeniería se dio una situación de violencia entre estudiantes en torno a un noviazgo violento y en el asentamiento de San Martín de los Andes un suceso entre dos docentes. La emergencia de estas situaciones dejan en evidencia cuan necesario se hace contar en el ámbito universitario con una herramienta como el Protocolo de Intervención Institucional ante denuncias por situaciones de violencia sexista. Un paso que dio la Universidad del Comahue, y que ya empieza a ser tomado por otras universidades del país.

Foto destacada: capacitación generada a partir de la aprobación del Protocolo.

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