El martes 30 de octubre, Javiera Yáñez Correas, reconocida joyera, realizará su primera muestra de arte. “Y de mis lágrimas brotó un jardín” es un tributo al dolor transformado en potencia y vida. Hasta el 16 de noviembre podrá verse en la galería Arcimboldo un trabajo menudo, delicado y artesanal con soplete (lampwork) sobre vidrio de Murano.
Por Krizia Puig
COMUNICAR IGUALDAD- Ella no guarda secretos, es transparente como el vidrio. Verla y verse a través de ella es muy fácil. Como ese material noble y
puro que – en sus palabras- la eligió hace muchos años, Javiera refleja la luz y se vuelve un espejo. “Mi búsqueda, no artística, mi búsqueda en general pasó por un montón de lugares. De hecho, escapé a lo artístico toda mi vida, hasta que me encontró. Yo creo que el vidrio me escogió a mí, tengo esa sospecha”, explica Yañez, sentada sobre su mesa de trabajo.
Entrar a su taller es como llegar a casa, es abrir las puertas de un lugar donde dan ganas de quitarse los zapatos y jugar. El taller de Javiera es un cuarto con tesoros hechos de luz, donde la espiritualidad de un oficio artístico te reconcilia con la magia de la vida. Es un útero, pequeñito y acogedor, donde todo está dispuesto para la creación. Confiesa que siempre pensó que para trabajar con vidrio se necesitaban grandes hornos, hasta que un día le explicaron que no hacía falta tanto aparataje, que podía hacerlo en el living de su casa.
Tardó un año en perderle el miedo al soplete y tuvo que transitar numerosos caminos para llegar a este momento: el de su primera muestra como artista. “Me tomó mucho tiempo, como persona, poder salir adelante y concretarme. En mi vida hubo un quiebre, un proceso de descubrimiento personal para poder llegar hasta aquí”.
Javiera quiere ser alquimista. Por eso ensaya, sin descanso y soplete en mano, para poder separar la luz de la oscuridad. Cree que el alma es un horno donde se cocinan las cosas y que es posible transformar el dolor en algo hermoso.
El jardín del alma
La flor que cuelga en el patio está compuesta de pétalos voladores. Sobre ella, la primera de muchas, vuelan lágrimas de vidrio. Aquella mañana llovía a cántaros y, entre gotas y gotas, parecía que toda el agua del mundo se concentraba ahí, en ese metro cuadrado, para alimentarla de viento y lucidez. “Las lágrimas no son sinónimo de tristeza, cuando se llora se está en absoluto contacto con una misma. Ellas son la máxima expresión del alma y las mías dieron frutos, por eso digo que nació un jardín”.
Fabiana Barreda, curadora de la muestra, ha estado muy presente en el proceso de creación. El concepto del jardín surgió, precisamente, gracias a una pregunta que le hizo a Javiera, quien quería expandirse a otros horizontes (antes hacía joyería únicamente) pero no tenía claro el camino. “Yo no tenía ni idea y ella me lo preguntó cuatro veces hasta que le dije: no se, un jardín”. “¿Por qué?” la interpeló Barreda. “No sé, no tengo idea”, respondió Javiera en ese momento. Después, se dio cuenta de que aquello era el jardín del alma, donde una encuentra sus tesoros, donde encuentra la fuerza para ser quien es.
Pelusa Borthwick, directora de la Galería Arcimboldo, también ha sido clave para este trabajo. Su confianza sirvió de inspiración a Yañez, ya que le “ofreció una muestra sin tener obra”. Ha sido un año de ardua labor el que culmina con la exposición que se inaugura el próximo 30 de Octubre en dicho espacio. La invitación de Javiera es al encuentro. “El milagro de estas flores es poder sacarlo todo del alma y mostrarlo. Compartirlo, sobretodo, porque no es mostrar por mostrar, es decir: ¡vení a jugar a casa!”.
A futuro, Javiera desea incorporar a sus piezas elementos relacionados con sus conocimientos sobre diseño de imagen y sonido. Se propone crear música con el ruido que hacen los pétalos de sus flores al chocar. También sueña con la posibilidad de hacer jardines en cualquier espacio: “me encantaría, algún día – después de tener muchos años haciendo flores- poder hacerlo en un lindo lugar al aire libre, y verlo” dice la artista y le brillan los ojos.
Trabajar la energía femenina
Javiera piensa que existe el alma femenina y que debemos trabajar para volver a funcionar como un solo cuerpo. Desde su perspectiva, “en este
momento en el que todo se está cayendo a pedazos las mujeres adquirimos, nuevamente un rol fundante en la sociedad”. Para ella, todo su trabajo tiene que ver con esa capacidad de dar forma a aquello que no la tiene, gracias a la opción que posee – como mujer- de albergar la energía y transformarla.
Además, opina que tenemos la capacidad de amar de manera inconmensurable y que, culturalmente, esta cualidad ha sido entendida de un modo que no es sano. “Pero si logramos salir de la esclavitud mental en la que estamos, y entendemos que nuestras capacidades pueden ser una usina energética para liberarse y avanzar, sería una situación revolucionaria”.
“Y de mis lágrimas brotó un jardín” Instalación en vidrio. Curadora: Fabiana Barreda. Inauguración: martes 30 de Octubre, de 19 a 21hrs. Cierre: viernes 16 de noviembre. Lugar: Arcimboldo. Galería de Arte. Sala 2. Dirección: Reconquista 761. PA 14. www.javierayanezcorreas.com.ar











4 Comentarios
Qué tentadora esta experiencia!
Es una artista maravillosa Claudia. vale la pena conocer sus cosas.
NO se lo pierdan!! es excelente!!
Voy a ir!