Muchísimas personas en diferentes lugares del país están preparándose para movilizarse el 3 de junio. El reclamo es unánime: Ni Una Menos. No queremos más feminicidios ni mujeres maltratadas por la violencia machista. Un hartazgo que surgió de un grupo de periodistas mujeres en Twitter y se viralizó en pocas horas sintonizando la angustia e impotencia general. En esta nota Valeria Sampedro – periodista de Canal 13 e impulsora de la convocatoria- analiza las primeras reacciones y las expectativas post marcha.
COMUNICAR IGUALDAD– El miércoles 3 de junio a las 17 horas están convocadas manifestaciones en todo el país, y en otros países de la región, bajo la consigna Ni una menos, que no mueran más mujeres a manos de la violencia machista.
Así expresada parece una abstracción. ¿Quién mata a las mujeres? ¿De dónde surge la violencia machista? ¿Cómo se expresa? La marcha surgió del hartazgo de un grupo de periodistas (mujeres) por seguir cubriendo y hablando sobre asesinatos de mujeres por razones de género y que estos feminicidios se repitieran incesantemente aunque hubiera órdenes de alejamiento y denuncias previas de las mujeres violentadas.
La violencia machista es perpetrada por los varones sobre las mujeres; pueden ser amigos, parejas, ex parejas o desconocidos. El elemento común es que expresa la resistencia de los varones a la igualdad de género. Se suele desencadenar porque no aceptan que la ex pareja tenga otra relación amorosa, porque la actual pareja tiene un vínculo amoroso no declarado, porque vieron a una desconocida por la calle y les pareció que podían violarla, porque decidieron violar a la hija o hijastra, o porque – como decía el macabro Test Tyson de la revista Hombre– “los fideos estaban frios”. En todos los casos, esos varones sienten/creen que esas mujeres de las que abusan de una u otra forma, les pertenecen, son de su propiedad, valen menos que ellos y por eso pueden maltratarlas.
Puede ser una violencia evidente –las agresiones físicas y los feminicidios-; puede ser psicológica –“qué fea estás”, “cada día más vieja”, “qué mal te queda ese pantalón”; emocional – no prestar atención, excluir, ser indiferente, entre otras opciones-; económica –manejar los recursos del hogar y no democratizarlos, dar dinero a cuenta gotas para los gastos familiares, etc-; mediática –las mujeres valoradas en los programas de televisión sólo por sus cuerpos, apareciendo con poquísima ropa y obligadas a hablar sólo de pavadas y reírse salameras de los conductores (siempre varones)-; y la que sostiene y da origen a todas las demás: la violencia simbólica –la creencia arraigadísima en todas las personas, no sólo los varones, de que las mujeres valemos menos, no somos iguales, tenemos menos derechos y, por tanto, somos pasibles de uso y abuso-.
Apenas el #NiUnaMenos se hizo clamor en las redes sociales, también se viralizaron las selfies de personajes famosos apoyando la consigna. Se fotografió con el cartel Susana Giménez – quien hace pocos años le preguntaba relajada en el living de su programa a Victoria Vanucci qué había hecho para que el Ogro Fabbiani le pegara– y no se la iba a perder Marcelo Tinelli, fan de las selfies, sin que se le mueva media mandíbula frente al cinismo de que es uno de los principales promotores de la violencia mediática en la televisión argentina, con enorme cantidad de denuncias en los organismos de control del Estado.
La consigna se viralizó probablemente porque ya no se tolera, y genera impotencia y angustia, seguir viendo en los noticieros –que abordan estos temas muchísimo más que años atrás aunque todavía falta calidad en las coberturas- que otra nueva mujer es asesinada, empalada, descuartizada, quemada porque… no importa el por qué.
De ese hartazgo surgió esta marcha que se convoca con reclamos concretos hacia el Estado: implementar y monitorear el Plan Nacional de Acción para la Prevención de la Violencia (tenemos una Ley modelo desde el 2009, la 26485 de Protección Integral de la Violencia, que no dispone aún de Plan de Acción); garantizar el acceso a la justicia de las víctimas; elaborar un Registro Oficial Único de Víctimas (disponemos de estadísticas desglosadas de diferentes organismos sobre denuncias, y ninguna estadística oficial de feminicidios); que se implemente la Ley de Educación Sexual Integral, lo cual implicaría que en las aulas se debata justamente sobre estereotipos de género, desigualdad y violencia; y garantizar la protección de las víctimas con algún tipo de monitoreo, como decíamos antes muchas de las mujeres asesinadas habían denunciado a sus agresores previamente y el Estado sin embargo no tuvo herramientas para prevenir los feminicidios.
Valeria Sampedro es una de las periodistas que convocó desde su Twitter a la marcha. Cronista y conductora de Canal 13, integrante de la Red PAR –Periodistas de Argentina en Red/Por una comunicación no sexista-, en esta nota habla de las razones y de las expectativas.
¿Desde qué sensación frente a la violencia de género surgió la marcha?
Una mezcla de bronca y hartazgo; de querer terminar con eso de la objetividad periodística que lleva a contar «otra vez» como un tipo atacó a su mujer, a su ex, a su novia hasta matarla. Dejar de lado el rol de observadora descriptiva y pasar a la acción. Con esa visceralidad que te permiten las redes sociales es que arranco una conversación pública a través de Twitter entre un puñado de colegas. A las dos horas, se transformó en algo inmanejable.
¿Esperaban la convocatoria y repercusión que tuvo?
Nos desbordo completamente. Al principio fue como una catarsis colectiva y de pronto ya era consigna, y un rato después se volvió viral. Y empezamos a ver el #NiUnaMenos en todos lados. Creo que ahí entendimos que era posible concretar eso que había nacido de un impulso. Y empezamos a trabajar durísimo y a contra reloj para que no quedara en una consigna vacía de contenido.
¿Qué creés que indica el primer efecto «selfie» que hubo por parte de muchísimas personas que son decisoras de opinión y políticas públicas -funcionarias/os, artistas, conductoras/es, periodistas-?
El efecto sin dudas fue multiplicador. Es cierto que la causa es de una corrección política que lleva facil a sacarse la fotito y subirla a cualquier red social. Las celebrities más famosas no dudaron en hacer su selfie y en dos días Tinelli estaba abrazando a Flor de la V agarrando el cartel. Creo que eso tiene sus pro y sus contra, pero evidentemente funcionó para hacer conocida la causa. Luego seremos nosotros (todos, no solo las organizadoras) los responsables de que esto no se agote en un hashtag.
¿Qué expectativas tienen en torno a la marcha en términos de mayor acción desde el Estado -justicia, Poder Ejecutivo, etc- en el tema?
Por lo pronto, en estas semanas el tema femicidios ganó la calle. Se empezó a hablar en las escuelas, volvió a ser tema de debate en las legislaturas y los dirigentes políticos de pronto lo incorporaron a su agenda de campaña. Lo que buscamos es que escuchen el reclamo y para eso nada mejor que ser muchos el próximo miércoles en la plaza. Allí se va a leer un documento con una serie de puntos específicos que resultan urgentes para atender esta problemática seriamente. La expectativa de máxima es que quienes adhirieron a la consigna se comprometan con acciones concretas.
¿Cómo crees que están trabajando los medios en la cobertura de casos de violencia y feminicidio?
Según que tan atrás se mire podemos creer que de a poco ciertas formas de abordar el tema van cambiando. Aunque soy bastante pesimista al respecto. Todavía hay quienes hablan de crimen pasional, aunque atrase mil años. Y las coberturas están teñidas de amarillismo. Hay que trabajar mucho en ese sentido. Poner cara de circunstancia y aprender de memoria la palabra femicidio no sirve de nada si lo primero que miran cuando violan y matan a una chica es qué tan corta tenía la pollera.

















1 Comentario
Algunas propuestas concretas para bajar los femicidios: que sea el Estado quien pague las cuotas alimentarias, y derecho a decidir ejercer o no la paternidad para los padres varones meramente biológicos no unidos en matrimonio (las paternidades compulsivas y los juicios por pensión alimenticia son causales de gran cantidad de femicidios: yo he visto llorar de odio a un obrero que tiene que pagar mensualmente más de 2000 pesos y con mis palabras le salvé la vida a la ex presa que se hizo embarazar para tener beneficios)