“La ESI es un trabajo contracultural que lleva mucho tiempo”

Mirta Marina coordina desde sus inicios, en el 2008, el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) que depende del Ministerio de Educación de la Nación. “Las líneas de acción del Programa tienen que ver con producir materiales, formar docentes, hacer seguimiento de estas actividades, ver cómo impactan los materiales y las capacitaciones directamente en las escuelas” explica desde el despacho que ocupa en el Ministerio de Educación. Con ella conversamos sobre la trayectoria de la ESI, las resistencias que se encontró durante este tiempo y los logros alcanzados, la reciente evaluación sobre su alcance y el incierto futuro que enfrenta.

Por Sarah Babiker

 COMUNICAR IGUALDAD- ¿Podrías hacernos una breve retrospectiva del Programa?

Cuando convocamos a la primera reunión, en 2008, lo que queríamos era localizar caras visibles o designadas por cada ministerio provincial, para arrancar el trabajo a nivel federal. Después, un hito muy importante, entre 2009 y 2011, es la producción de materiales, porque la capacitación docente es una estrategia que demanda de mucho más tiempo y nosotros queríamos estar en todas las escuelas rápido. La mejor manera de lograr esto era producir materiales educativos que se distribuyesen a todas las escuelas. Esto tiene que ver con que apenas comienza el Programa, y empieza a tener más visibilidad, hay fuertes ataques de sectores conservadores de la Iglesia en relación a un material anterior. Así que nosotros pensamos: tiene que haber un material producido con criterio, escrito pensando en cada escuela, en cada docente, en la pluralidad del Ministerio, en la pluralidad de llegada, a escuelas urbanas, rurales, de educación intercultural, un material más contextualizado, y esa fue nuestra respuesta ante esas agresiones:  producir un material en clave de sistema educativo.  Fue una primer etapa muy fuerte, de mucha consulta, de mucha prueba; la visibilidad del Programa estuvo muy ligada a la distribución de los materiales, es la época de “en Salta no hay educación sexual porque no quieren distribuir los materiales”, o en otras provincias… los materiales  cumplieron un rol muy importante a la hora de darle visibilidad al Programa, venían las personas acá, siguen viniendo todavía docentes para buscarlos. En esa época hubo también formación virtual con el apoyo de  UNFPA. El curso virtual fue una estrategia de formación docente muy interesante porque si bien tenía un cupo limitado era muy profundo y muchas de las personas que se sumaron en esa etapa se convirtieron en multiplicadoras, en cuadros de la ESI que después desempeñaron papeles importantes en sus provincias.  Otra cosa que hicimos fue intentar incorporar la educación sexual en la formación de los futuros maestros y profesores, porque la gente que ya está en el sistema educativo ya se formó, pero lo importante es que las futuras generaciones lo tengan con nombre y apellido: educación sexual integral, en un seminario o un curso específico.  Y en el 2012 arranca lo que llamamos la participación presencial masiva “Es parte de la vida, es parte de la escuela”  y que tenía el objetivo, que se cumplió en bastante medida, de poder alcanzar a todas las escuelas a través de la formación de entre dos y cinco personas en cada establecimiento.

¿Qué llegada tuvieron estas capacitaciones a nivel nacional?

Llegamos a cubrir un porcentaje que alcanza el 80% de la cantidad de escuelas. Si lo referenciamos en los contenidos de “Prevenir con Educación” -la reunión en México de 2008 de ministros de Educación y Salud de todos los países de América Latina y Caribe, que se comprometieron en achicar la brecha entre las escuelas que ni conocen y las escuelas que tienen algunas actividades en un 75%- nosotros superamos eso. En algunas provincias no se pudo trabajar, con distintas características cada una. La resistencia fue a la entrada de nuestros materiales como fue la provincia de San Juan, que ahora con el cambio de gobernador tenemos buenas expectativas, otra es la de Santa Fe, pero no hicieron nuestra capacitación masiva  por un problema que me gustaría ubicar más en lo político que ideológico, pero siempre trabajaron con capacitaciones propias que tenían en cuenta las mismas premisas. En la Ciudad de Buenos Aires, si bien tiene muchos recursos y una ley que antecede por meses a la ley nacional, es una ciudad donde no pedimos hacer esta capacitación y donde, con permanente insistencia, los docentes, las organizaciones sociales, las instituciones de salud nos vienen a pedir materiales para distribuir en el sistema educativo.

¿Cuál es la información más relevante que emerge de la reciente evaluación del programa?

Todo lo cuantitativo fue muy importante, ver cómo esa capacitación que estaba pensada para que pasara algo en las escuelas da como resultado que eso ocurre, la incorporación de los contenidos al proyecto educativo institucional es muy importante. Qué decimos nosotros: que algo esté escrito en una parte no garantiza demasiado, pero si no está escrito es mucho menos probable que ocurra, entonces es importante tener contenidos escritos y es importante que en los proyectos institucionales aparezca la ESI con ese nombre, después habrá que  controlar, orientar  y acompañar a las escuelas para que esos proyectos se desarrollen. Tuvimos bastantes indicadores de que esto está ocurriendo e hicimos encuentros de experiencias en lo que las escuelas venían a presentar sus trabajos. Otra cuestión importante es el cambio de posicionamiento sobre algunas cuestiones, la evaluación da como resultado que de cada tres personas dos revieron su punto de vista. Buena parte del dispositivo de las capacitaciones va en ese sentido, trabajamos con la perspectiva de que la gente no deja de pensar lo que piensa porque uno se lo diga sino que más bien hay que provocar situaciones de movilización, recuperación de la propia historia, análisis crítico de su formación profesional, una serie de cuestiones que pongan a las y los docentes en la capacidad de reflexionar sobre lo que sienten, piensan, cómos se ven frente a este desafío. Entonces que haya dado este resultado la investigación quiere decir que vamos bien, en cuanto a que la capacitación no es sólo una transferencia de contenidos y recursos didácticos, sino también que se trabaja alrededor del posicionamiento docente. Y la otra cuestión es que se siga hablando de las resistencias de la familia cuando cada vez más son las familias las que acuerdan con que la escuela se ocupe de estos temas. Si bien nosotras hicimos la revista para charlar en familia y promovemos todo el tiempo que las escuelas trabajen con ellas, creemos que tenemos que insistir en dotar a las y los docentes de recursos que les permitan trabajar con la comunidad.

La ESI incide particularmente en el trabajo con las subjetividades de las y los docentes, y la transversalidad en las escuelas, ¿de qué modo redundan estos esfuerzos en las instituciones educativas?

Para nosotros parte de la consigna de cierre en la capacitación masiva es que escriban una carta a alguno de los docentes que no asistieron y que están esperando la jornada de replique. Esa carta está pensada con la intención de iniciar la transmisión, que se fueran de allí con la sensación de que no se van con sus materiales o con lo que aprendieron sino que tienen que llegar y ponerlo a circular, y en esas cartas aparece muchísimo la transformación, lo que tiene que ver con lo personal, el fuerte impacto que produce, pero también en su lugar, en la escuela, lo que tiene que ver con el vínculo con el alumnado, con sus colegas, con el ejercicio de la autoridad. La ESI requiere de cambios que van a terminar favoreciendo y democratizando la escuela, como otros programas transversales, propuestas pensadas desde el objetivo de crear escuelas más inclusivas con otro tipo de vínculo entre profesores y alumnado, y con otra idea de lo que es la actividad docente.

¿Cómo mantener estas políticas públicas que apuestan por un cambio cultural en tiempos de relevo en el gobierno?

Tendrías que preguntárselo a mi futuro ministro. Difícil contestar a esa pregunta por lo que te contaba de la Ciudad de Buenos Aires  y su posicionamiento frente a la Educación Sexual Integral pero de todas maneras hay algunas cuestiones que son importantes:  la visibilidad del Programa que hace que en una reunión de referentes que hicimos para cerrar se haya firmado una nota para pedir esa continuidad, a la cual por supuesto creemos que hay que agregarle presupuesto. No sé si va a ocurrir pero para que ocurra lo que hay que hacer es seguir apostando e invirtiendo fuertemente en esto porque es un trabajo contracultural que lleva mucho tiempo, porque es un trabajo pensado para el sistema educativo que cambia muy lentamente, tiene que ver con las representaciones sociales de una parte muy importante de la sociedad que es quienes educan.  Hay que instalarlo en el sistema educativo hasta el punto que cuando un inspector o inspectora  visite una escuela y se fije en cómo va la enseñanza de la matemática también se fije en cómo va la ESI, hay que hacer –ésta es una recomendación de las evaluaciones-  más visibilización a nivel social de que esto tiene que pasar en la escuela y si no pasa los chicos lo tienen que exigir, las familias lo tienen que exigir. Hay que seguir invirtiendo, dinero, energía, corazón, inteligencia en esto. Porque todos estos programas que van en contra de ideas asentadas en la costumbre necesitan de un sostenimiento especial.  No estábamos como estábamos cuando arrancamos, nos falta todavía, pero están dadas las condiciones para seguir avanzando.

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