Iguales de derechos ¿desiguales de hecho?

¿Qué cambió en la vida cotidiana de las personas trans tras los avances legislativos del último período?  Si bien se avanzó en materia de cambio registral, los temas que aparecen como las grandes deudas actuales son el acceso a la vivienda, a la salud, la educación y el trabajo formal. La situación de la comunidad trans a casi tres años de la aprobación de la Ley de Identidad de Género. 

Por Belén Spinetta

COMUNICAR IGUALDAD– En materia de diversidad de género nuestro país ha dado pasos importantes. Tenemos Ley de Identidad de Género (26.743), sancionada y promulgada en mayo del 2012. Desde el punto de vista del reconocimiento de los derechos humanos de las personas con identidades de género disidentes, es un avance indiscutible. Ahora bien la pregunta clave es ¿cómo se traducen en la práctica estos avances en materia formal? Para ser más claras: ¿Qué cambió en la vida cotidiana de las personas trans?

Para abordar estos y otros interrogantes consultamos a tres personas involucradas muy de cerca en la lucha por el reconocimiento de los derechos de este sector de la población: Iñaki Regueiro, abogado militante de Abosex y uno de los redactores de la Ley de Identidad de Género; Vida Morant, activista trans, profesora de arte dramático y actual directora académica del Bachillerato Trans Mocha Celis; y Ornella Infante, coordinadora de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTA) en Río Negro y Neuquén.

Un punto de partida necesario es visibilizar la situación de la población trans argentina. En 2014 el PNUD realizó una sistematización sobre el proceso que llevó a la aprobación de la Ley de Identidad de Género que recoge datos alarmantes de distintos estudios. Señala que el promedio de vida de una mujer trans en nuestro país es de apenas 35 años de edad y que hacia 2009 la prevalencia de VIH era del 23%. Sobre el nivel educativo afirma que sólo el 33% de las mujeres trans que participaron de una de estas encuestas terminaron la educación secundaria. Y frente a esto afirma que “seguramente como consecuencia, el 75% de ellas tenía el trabajo sexual como medio de vida y el 25% restante realizaba trabajos por cuenta propia (…) un 90% declaró haber sido detenida en algún momento por ser trans o por ser trabajadora sexual y más del 80% del total manifestaron haber sido víctimas de violencia policial”.

Los nuevos emergentes

Las discusiones que se dieron en torno a la Ley de Identidad de Género, permitieron una mayor visibilización de las identidades trans. El principal actor de todo el proceso fue la Asociación de Travestis, Transexuales y Trans de Argentina (ATTTA), en alianza con la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). A casi tres años de la sanción de la norma, hay acuerdo en que se avanzó fundamentalmente en materia de cambio registral. Salud, educación y acceso al trabajo formal aparecen como las grandes deudas. Un tema poco visibilizado, pero sobre el que empieza a trabajarse desde el Estado es el de la atención de la infancia y adolescencia trans.

Para Iñaki Regueiro lo interesante de la norma es que tiene la virtud política de reflejar los intereses del colectivo trans y no otro, porque LGTBI es un conjunto de situaciones muy diversas, con agendas particulares y a veces hay invisibilizaciones incluso dentro de estos grupos”. Agrega que “hay un principio muy fuerte de igualdad, la nuestra es un norma despatologizada, y sin obstáculos sustanciales, es una ley de avanzada y eso se reconoce en todo el mundo”. Un terreno en el que aún falta trabajar para el profesional es el de la intersexualidad: “Es un tema muy delicado, se está avanzando lento y con cautela pero siempre con los colectivos de diversidad involucrados, llevando la delantera y decidiendo qué es lo que se hace y qué es lo que no”. Particularmente Regueiro se encuentra abocado a la atención jurídica de la adolescencia e infancia trans.

Vida Morant aporta una mirada desde la propia experiencia: “Nosotras celebramos intensamente la sanción de la Ley de Identidad de Género, porque tenemos la mejor del mundo, pero también somos conscientes de que ninguna ley va lograr un impacto tangible a corto plazo en el pensamiento de la sociedad…eso es un cambio de paradigma que se va a dar con el tiempo”. Yendo al plano de las políticas públicas considera que hay ausencia de políticas que puedan lograr de una manera tangible el acceso a la dignidad en igualdad de derechos (…) hay una frase que compartimos mucho acá en el Bachillerato y que es que somos ‘iguales de derechos, pero desiguales de hecho’”.

La activista trans enfatiza que en el momento de acceder al trabajo si bien hay avances, y muchas personas han logrado insertarse en el trabajo formal (sobre todo en el ámbito estatal), “la gran mayoría todavía no”. Sobre este aspecto, no hay estudios estadísticos que puedan dar cuenta con mayor precisión de esa inserción. En algunas provincias cómo Córdoba o la ciudad Autónoma de Buenos Aire se han presentado proyectos de ley para que exista un cupo laboral para travestis y transexuales. En Capital Federal la iniciativa fue de la legisladora María Rachid y obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados/as en diciembre de 2014.

Morant agrega además que un tema muy importante es el tema de la vivienda, el que detectan como el mayor emergente del momento. “Si tuviéramos que hacer un estudio solamente en la población de Mocha Celis, el 85% tiene graves dificultades en el acceso a la vivienda digna, hay mercado negro en relación a los valores que se les cobra; por ejemplo en un mismo hotel a una mujer biológica se le cobra mil pesos, por decir una suma, una feminidad trans paga el triple. Y no hay manera de regular eso”. Ornella Infante, parada en la realidad de su provincia, coincide con este diagnóstico: “Nosotras pagamos una pieza de 2 x 2 como si fuese un penthouse en la Avenida Libertador y esto no debe ser así…a nosotras siempre nos cuesta el doble o el triple que cualquier otro ciudadano porque no nos quieren alquilar”, persiste el estigma y la discriminación.

¿Qué pasa con la salud?

Es sabido que aún no fue reglamentado el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género, el cual establece que “todas las personas mayores de dieciocho (18) años de edad podrán, conforme al artículo 1° de la presente ley y a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa”. Avanzar en su reglamentación para garantizar el acceso a la salud integral, es una de las principales demandas actuales del colectivo. “Hubo intentos el año pasado pero todavía no hay equipos en los hospitales que puedan dar respuestas a demandas específicas. Viene avanzando muy lentamente”, afirma Vida Morant.

Ornella Infante propone una mirada historizante para ver el momento actual: “Para llegar a la Ley de Identidad de Género tuvimos como una de las herramientas fundamentales la derogación de los códigos contravencionales que criminalizaban la diversidad sexual y el travestismo. Después empezamos con la incidencia en el ámbito de salud donde se empezó a discutir la expectativa de vida de la comunidad trans, ahí es donde desde el Ministerio de Salud de la Nación  se empezaron a desarrollar proyectos apuntados a la población: nos empezamos a formar y recibir como promotoras de salud”. La referente patagónica coincide en que es fundamental avanzar en la reglamentación del artículo 11, pero insiste en que hay muchas políticas implementadas a nivel nacional, sólo que no están las personas adecuadas, creo que en esos lugares tendríamos que estar quienes militamos el territorio, quienes caminamos día a día, no algún funcionario que se declara gayfriendly pero en los hechos hace poco (…) sería muy bueno que se cree un área específica en el Ministerio de Salud de la Nación a la que podamos llegar”.

El desafío del cambio cultural

Podríamos escribir cientos de líneas sobre lo que aún falta avanzar en el plano de políticas públicas para la inclusión real, y no sólo formal, de las personas con identidades de género disidente. Ahora bien ¿qué pasa en el común de la sociedad? ¿Hay mayor apertura?

“Después de la Ley de Identidad de Género volvimos a las escuelas, a las universidades, las compañeras pudieron terminar sus estudios secundarios, otras los primarios. Todas estas conquistas hacen que empecemos a ser ciudadanas de primera y que también la sociedad argentina nos empiece a reconocer como sujetas de derecho. Lo que pedimos es ocupar los lugares que históricamente se nos negaron y que gracias a la disposición política de los últimos años pudimos ir avanzando”, afirma Infante. “Negar los cambios sería un error. Por ejemplo en el ámbito laboral, la verdad es que antes estábamos limitadas sólo a ser modistas y peluqueras y hoy en día tenemos mayor posibilidad de que aquel señor o señora que está formada y sensibilizada en el tema nos contrate”.

Vida Morant ubica como un factor determinante a la hora de que el cambio cultural llegue, más tarde o más temprano, a los medios de comunicación. Son contadas con los dedos de las manos las experiencias donde se ha hecho un abordaje idóneo, respetuoso, cuidado y sobre todo real acerca de nuestras vidas. ¿Por qué pasa esto? En primer lugar, porque siempre son relatos de otras y otros acerca de nosotras, siempre es el imaginario anteriormente construido acerca de esa identidad y que en general es peyorativo, estigmatizante, o del tono grotesco vinculado al hablar mal, al delito, al único ejercicio de la prostitución, a mascar un chicle, a comerse las ‘eses’, etc.”  Prosigue señalando que “incluso en las propuestas de las tramas mismas de la ficción muchas veces es objetable que los personajes sean interpretados por un actor porque siguen reproduciendo esto que está instalado en la sociedad de que las identidades trans hacen su recorrido solamente por haber conseguido una pollera, un lindo par de tacos, una peluca,entonces da lo mismo que esos tres atributos los tenga Marcelo Tinelli en el horario pico de la televisión a que lo tenga una de nosotras que simplemente es un adicional -que solamente realza nuestra expresión de género- pero que no hace a nuestra constitución subjetiva de la identidad de género”. Sentencia Vida: “Los medios de comunicación están retrasados tres décadas en relación al reconocimiento, abordaje y tratamiento sobre nuestras realidades de vida”.

Que la sociedad se siga abriendo a la diversidad no dependerá sólo de la militancia de las personas trans, es condición indiscutible, pero demanda el compromiso activo de todos y cada uno de quienes queremos un mundo sin desigualdades sociales de ningún tipo. Hay coincidencias: avanzamos y mucho, pero para que el cambio cultural sea profundo aún queda mucho por caminar.

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2 Comentarios

  1. Tu hijo sin derechos:

    Y sí, vi mujeres con medio pecho al aire y a mí no me dejaron acceder en musculosa relativamente discreta a un recinto del municipio de Córdoba (debí ponerme un pulóver que tenía de casualidad). QUE LA IGUALDAD SEA REAL. Hay hombres que no estamos acostumbrados a esta moda y nos vuelve locos aunque no podemos hacer nada porque las leyes hoy son terribles. En la calle casi hasta de reojo por reparo las miramos. Ya no podemos decirles «de tanto darte te pondría el flujo a punto nieve», ni nada porque de nuestra parte todo es sexismo mal visto, aunque de la de ellas todo hoy es libertad y pueden andar semidesnudas por todos lados que está bien.

  2. Tu hijo sin derechos:

    Es más, la persona que me negó el paso a ese acto público de designación de docentes, era una mujer.

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