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“Estamos en una transición hacia la ecología del conocimiento”
Semanas atrás estuvo en Buenos Aires Gina Vargas, socióloga peruana, co-fundadora del Centro de la Mujer Flora Tristán -una organización emblemática del feminismo de la región- y una de las feministas más reconocidas de América Latina. Invitada por el Programa Poscolonialidad, Pensamiento Fronterizo y Transfronterizo en los Estudios Feministas – que dirige Karina Bidaseca en el Instituto de Altos Estudios Sociales ( Idaes) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) – dio una conferencia en la que se refirió al estado actual de los debates feministas en la región. A continuación reproducimos los fragmentos principales.
COMUNICAR IGUALDAD– “Soy una feminista histórica de fines de los ’70. Me muevo en una bisagra fascinante entre el saber y el actuar. Mi reflexión
proviene de la práctica política feminista. Soy madre de una hija de 40 años. He sido bisexual muchos años y ahora estoy casada, desde hace 4 meses, con un hombre feminista al que conozco desde hace 20 años. El vive en Europa y yo en América Latina.”
“La mayoría de las feministas de mi generación veníamos de una militancia larga en la izquierda de América Latina y en algún momento comenzamos a buscar nuestros propios espacios. Los feminismos nacieron en la mayoría de los países de la región en contextos de dictadura, luchando por la democracia. Son feminismos de clase media, urbanos, pero diferentes a los de Estados Unidos o Europa por nuestros orígenes.”
“Soy también parte de las organizaciones feministas que se transformaron en instituciones y que fueron centro de debate en los últimos 15 años. Cuando organizamos Flora Tristán, a fines del ’79, éramos un núcleo feminista; y cuando empezamos a hacer investigación, tener biblioteca, decidimos que teníamos dos formas: grupo de trabajo y movimiento. Esa doble perspectiva tensionada es difícil pero nos sigue iluminando. La institución te da privilegios y tiempos.”
“¿Qué significó Beijing en este proceso? ¿Cómo una feminista radical como yo terminó siendo representante de organizaciones feministas de América Latina y el Caribe? Yo valoro muchísimo la experiencia de Beijing.”
Beligerancia de la diversidad
“Tenemos que asumir una ética de la incomodidad: aquello que nos fue tan útil y transgresor en un momento, ya no nos sirve. Ese discurso que creíamos tan transgresor cambió. El cambio viene de las voces, de nombrar: violencia política, sexual, violencia en el matrimonio. Lo privado es político.”
“Cambió la beligerancia de la diversidad. Ahora hay una creciente complejidad por los cambios globales, por las crisis civilizatorias, y por la creciente presencia de nuevas sujetas y sujetos. Nuevas voces dejaron sentir que ellas no estaban reflejadas en las prácticas y conocimientos actuales. Es una diversidad que no debería extrañarnos en el continente latinoamericano, que de por si es tan diverso.”
“Gilberto Valdez dice que esta diversidad adquirió en los últimos tiempos beligerancia política, porque confronta la dominación eurocéntrica, la misoginia, el patriarcado. Y tiene visibilidad epistemológica porque visibiliza aspectos negados de la realidad.”
“Para los feminismos esta beligerancia tuvo aspectos contundentes. Los feminismos somos plurales. Los discursos, las propuestas, las teorías de los movimientos se expanden y viajan y así tienen otras dimensiones a las originales. Estos flujos son verticales y horizontales. A pesar de lo que nos cuesta incidir en las políticas públicas, esto es lo que nos permitió una normatividad básica. Pero también están las luchas de otros movimientos: indígenas, trabajadoras del hogar, son luchas que vienen de flujos horizontales. Sin embargo, creo que una de las grandes limitaciones de los feminismos, sobre todo después de Beijing, fue hacer más incidencia en los flujos verticales que en las formas horizontales de desarrollo.”
“Las primeras que confrontaron a este feminismo primero, que era mayormente heterosexual, fueron las lesbianas. En el encuentro feminista del ‘83 decidimos tener al patriarcado como eje. Había como 20 talleres sobre el tema. Y viene una compañera mexicana y pregunta si había talleres para lesbianas y como no había, lo armó. Y ése tuvo muchísima más gente que los demás. Y estas lesbianas que vinieron de diferentes países nos abrieron la cabeza a todas. Creo que el conflicto es uno de los motores centrales del feminismo para avanzar.”
“La relación entre feministas heterosexuales y lésbicas en América Latina no es difícil. Creo que ha sido una relación muy íntima desde el comienzo. En el ’84, en un evento en Perú en el que la policía nos reprimió, en el tumulto de cosas me encontré sosteniendo una pancarta que decía ‘Soy lesbiana’ y pensé ‘Ay, si me ve mi mamá’ (risas). Pero que la relación no sea difícil no quiere decir que no haya problemas.”
«En la discusión sobre cuerpo e interculturalidad que se acaba de dar en el Foro Social Mundial de Tunez, las compañeras lesbianas jóvenes, radicales, querían poner la heterosexualidad como eje del debate con una tremenda radicalidad. Ellas son las que tienen en este momento las expresiones más interesantes a nivel de guerrillas urbanas.”
Ecología del conocimiento
“La dimensión étnico-racial debe ser parte de cualquier agenda feminista. A la riqueza de los múltiples feminismos podemos acercarnos como antes, desde una perspectiva monocultural, clasificando desde una sola matriz, aun sin darnos cuenta, o haciendo observación de experiencias. Boaventura de Sousa Santos habla de la ecología del conocimiento, que confronta la idea de una perspectiva única y se abre al hecho de que actores sociales nuevos generen nuevas categorías de análisis y significado. Creo que estamos en una transición hacia esta ecología del conocimiento.”
“Yo creo que en el siglo XXI los múltiples feminismos estamos entrando en un nuevo momento, expresando nuevos malestares y nuevas disputas, profundizando una mirada más compleja.”
“Una de las cosas importantes en este proceso es cómo cambian los conceptos. Uno de los que está en disputa permanente es el concepto de género,
no solo porque lo vemos apolítico y tecnificado, quitado de su contexto de desarrollo… recuerdo una vez un hombre que en un encuentro se presentó como generólogo. Sino porque, por ejemplo, llegan las compañeras afro y dicen que cuando nosotras hablamos de romper el encierro doméstico ellas no saben de quiénes hablamos, porque ellas nunca estuvieron encerradas, ellas fueron prostitutas, amas de leche, etc. O las indígenas, que dicen que es un concepto colonizado porque no da cuenta de su cosmovisión.”
“Otro tema es con qué nueva teoría epistemológica nos movemos actualmente, es algo en construcción. Y necesitamos una teoría que también pueda ser orientadora para la acción transformadora.” “El lugar de la enunciación es altamente político, no neutro. El saber tampoco es abstracto ni deslocalizado. Y un compromiso personal feminista también tiene que hacerse cargo de esto.”
“Es necesaria una perspectiva de diálogo intercultural crítico. Aihwa Ong, una feminista asiática, dice que para poder establecer diálogos debemos respetar la distancia de las perspectivas, para poder ver desde dónde podes engancharte en otra perspectiva. Porque cada una de estas posiciones me reta a ver algo de mi posicionamiento que yo no había tenido en cuenta.”
“Los feminismos latinoamericanos estamos enfrentados en contexto de cambios. Debemos buscar un paradigma distinto al que hemos usado hasta ahora. Toda la teoría de Quijano, de la colonialidad, el poder y el ser, habla de un feminismo que está redimensionando nuevas conceptualizaciones. Quizá esto requiera recuperar una noción de sujeto feminista inclusivo, múltiple, en permanente construcción. Un sujeto situado, sexuado, que desde allí articula con otros. Ver dónde están las dimensiones de género, raza, clase.”
“Es un sujeto feminista que está construido desde la práctica del conflicto, entendiendo a éste como parte de la democracia. Porque confronta con el poder desde diferentes lugares. Es un conflicto con la hegemonía de un solo tipo de conocimiento. No es sólo el tipo de conocimiento que trae el masculino blanco, sino también el feminismo que pretendió unicidad. Y la disputa es también al interior de las propias organizaciones. Si bien las indígenas debaten con el feminismo que no las consideran, también debaten al interior de sus propias organizaciones, lo mismo transexuales, gays, lesbianas, que no las reconocen con toda su complejidad. Y la disputa es también con la academia, no solo con la perspectiva androcéntrica sino con la producción de conocimiento. Porque la academia feminista nació del feminismo. Privilegiar solo el conocimiento académico deja fuera a la ecología del conocimiento, la posibilidad de conocer diversos conocimientos. Y privilegia una forma de conocimiento determinada: libros tan gruesos que no es posible trasladarlos, no tener en cuenta conocimientos que vienen de la experiencia, de las prácticas.” “Siempre pongo como ejemplo cuando en el ‘83, en plena lucha contra Pinochet, las feministas chilenas se fueron a la catedral con una pancarta que decía ‘Democracia en el país y en la casa’. Eso es la lucha contra la dictadura y contra la democracia misma para redefinirla, es producir conocimientos profundamente radicales.”