Encuentro Regional de Mujeres: 21 años de debates propios

El sábado1 de septiembre  se llevo adelante en Moreno el XV Encuentro Regional de Mujeres  donde participantes pertenecientes al conurbano y otros lugares de Buenos Aires se juntaron a debatir y disfrutar un nuevo encuentro. Los talleres de Bisexualidades y de Violencia de Género fueron los más convocantes y polémicos.

Por María Belén Croce

COMUNICAR IGUALDAD- “Bienvenidas al encuentro de mujeres del oeste bonaerense”. Así lo alerta el pasacalle colgado en la puerta de la Escuela  Nº 1 ubicada en el centro de Moreno. Está escrito con letra mayúscula, finamente delineada con color negro sobre un nylon blanco. A pesar de su gran tamaño y de auspiciar el encuentro, casi que se pierde de vista por culpa de los carteles de colores que anuncian los talleres que se dictan en la jornada. Este año la novedad es “Mujeres y Bisexualidades”, un taller que se autonomizó de su par “Mujeres y Lesbianismos” ante la necesidad de debatir el tema con mayor profundidad. En esa misma escena, mientras el primer sol de septiembre da el presente en la vereda, las chicas de las radios abiertas se saludan y entrevistan compañeras conocidas y no conocidas. Lo bueno del encuentro es eso, la posibilidad de finalmente encontrarse.

Ese cartel de finas letras negras que enarbola la entrada es un motivo de celebración: hace 21 años en esa misma localidad se llevaba adelante el primer encuentro de mujeres del oeste. En ese entonces, se llamaba “bonaerense” y no “regional”. Además tenía dos días de duración, por lo que la organización decidió hacerlo en un camping en La Reja donde las concurrentes podían instalar sus carpas y dejar que sus hijas e hijos se entretengan en los juegos.  El aire libre se disfrutaba al máximo. La mañana y la tarde se prestaban para realizar los talleres y por la noche, el baile de la peña oficiaba de diversión quita mufa hasta que llegaba el sueño.  En ese primer encuentro, en 1991, las participantes no llegaban a las cien. Este año, celebrando el decimoquinto encuentro regional, se llegó a las ochocientas.

“Que vengan todas, desde Capital hasta Trenque Lauquen”

“El encuentro surge de un grupo de mujeres que queríamos activar en la zona porque siempre teníamos que ir a Capital para hacer las actividades militantes y porque las necesidades de la zona son particulares. Hay un montón de mujeres que no tienen oportunidad de ir a los encuentros nacionales y en un encuentro zonal pueden debatirse cosas muy importantes con el modelo y las características semejantes”, recuerda Zulema Palma, de la Asociación Civil Mujeres al Oeste, una organización que nace en 1995 fruto de la movilización que provoca el malestar patriarcal y las ganas de accionar y activar en los barrios.

Zulema, junto a otras mujeres feministas y no feministas, decidieron concentrarse en tierras conurbanas convocando a compañeras de Laferrere, Gonzales Catán, Villa Tesei, Morón, Castelar, Moreno y Merlo para concretar el proyecto. Cuando lo lograron, apareció la primera etapa de reuniones que se llamaban “Bonaerenses” y que duraron tan solo cuatro años. En la segunda, aparecen los denominados “Pre-encuentros”, ya a cargo de otras militantes con el fin de reunirse antes de viajar al encuentro nacional. Tiempo después, se pasaron a llamar “Regionales”, el nombre que aun hoy conservan.

En cuanto a los temas que se discutían en los talleres, los principales focalizaban en el rol de la mujer y el  trabajo, la salud, educación, sexualidad, derechos humanos, familia y democracia. “Al principio la violencia no se tematizaba en los encuentros como algo especifico. En el encuentro de San Miguel (el anterior a éste) surgieron  necesidades de talleres que ahora se incorporan como el de Bisexualidades o el de maternidad que sale de otros y así va haciéndose como un árbol en base a las problemáticas que surgen o van apareciendo” afirma Zulema, después de recordar cuales eran las principales preocupaciones en ese primer encuentro de principio de los noventa.

21 años de lucha

En el encuentro regional de Moreno se superó toda convocatoria y expectativa. Los veinticuatro talleres disponibles para la jornada no dieron abasto y algunos tuvieron que desdoblarse y trasladarse a una escuela ubicada a una cuadra. La numeración de las aulas donde se llevaba adelante cada debate se podía ver en el pasillo principal de la escuela, donde de fondo, desde el patio principal, se escuchaba un eco de la voz de Gilda que hacia caminar y bailar a la vez a mas de una.

Todas las conclusiones sacadas fueron escritas en afiches con una doble función: la primera para pasar al frente de una ronda hecha en el patio principal de la escuela y con micrófono en mano, compartirlo con el resto de las compañeras. La segunda era pasearlos por las calles del centro de Moreno para conmemorar la fecha especial y el cierre del encuentro. El primer taller que expuso sus resultados fue “Mujeres y Bisexualidades”, entre todas las conclusiones se escucha una de las más discutidas por las organizaciones LGBTQ: entender la bisexualidad como una elección y no como una indecisión.

Se pidió un aplauso general para el taller “Violencias contra las mujeres”, que este año tuvo que ser desdoblado por la cantidad de compañeras que quisieron participar. “Presupuesto y activar los refugios para mujeres” y”darle un nuevo marco legal al golpeador”, fueron algunos de  sus pedidos. Aplausos. Ante la ausencia de la otra parte del taller preguntaron con sorpresa al micrófono “¿Hay compañeras que siguen debatiendo?”.  Casi una hora después, cuando finalizaron las exposiciones, el grupo “Mujeres de aquí, de allá, de todas partes” de la Fundación Espacio de la Mujer mostraron su “danzaterapia” con polleras de colores, banderas y carteles con fotos que desplegaban la consigna “No a la trata de personas”.

Bailando se pide justicia

Los parlantes de la radio resonaron desde la mañana temprano. En la vereda las chicas de FM En Transito, Fribuay, FM Moreno y FM Ciudad de Trujui, hicieron sonar sus voces en simultáneo transmitiendo más de seis horas en vivo y articulando entre ellas. Además se hicieron entrevistas, charlas con distintas temática y en especial sobre el aborto, como parte de la serie de “Mesazos por el aborto” que se realizan en el oeste de Buenos Aires por parte del espacio de género de la Fribuay.

Otro de los atractivos fue la feria de artesanos que se armó desde las primeras horas en uno de los patios al aire libre. La multiplicidad de banderas, comidas, panfletos, artesanías, charlas y risas hicieron que la tarde fluyera sin ningún tipo de encontronazos. Muchas mujeres transitaban hurgando entre la ropa de elaboración propia, el bizcochuelo casero, y el mate que circulaba en rondas definidas por banderas y stands. Cabe destacar también que funcionó una guardería para chicos que hasta tuvo un inflable para mantener  el entretenimiento infantil mientras continuaba la jornada.

Cerca de las 18 todo estaba en su puesto. La batucada, las chicas con vestido blanco y violeta que escoltaban al personaje que encaraba la caminata: una mulatona con vestido blanco a lunares rojos lleno de bolados, sostenía un paraguas en el mismo tono que sería también parte del baile. El recorrido que duro casi 15 cuadras, fue coordinado desde la organización para obtener la mayor seguridad al cortar calles principales, entre ellas las de la plaza central que a la vez es la terminal de colectivos.

Las pintadas en pedido de la libertad de Aylen y Marina Jara se destacaron en la temática de la marcha. Las hermanas de 21 y 19 años, sufrieron acoso durante dos años por parte de un vecino del barrio relacionado con la venta de drogas y la policía. Una mañana Aylen fue una vez más interceptada por el agresor y Marina lo apuñaló para que libere a su hermana. A pesar de que ambas  entregaron el cuchillo y contaron lo que sucedió, hace más de 1 año y 5 meses que están encerradas en el penal de “Los Hornos” enfrentando una causa por “Homicidio en grado de tentativa”. Mientras tanto el acusado solo pasó dos noches detenido.

La caravana de mujeres se detuvo en un playón del lado sur de las vías, pegadito a la estación de Moreno. Hacía un rato que estaba bajando el sol, se sabía que había pasado la hora de cierre del encuentro, pero a ninguna parecía importarle. Empezó a sonar la percusión, de nuevo llegó el baile. Se desarmó la  fila con la que se marchó y se transformó en un círculo alrededor de las chicas de blanco y violeta. La mujer de la sombrilla a lunares, empezó nuevamente a bailar y fue casi como hipnótica la mezcla de los factores. La que no baila, salta. La que no salta, canta. Y la que no canta, agita una bandera. Al fin y al cabo, con el atardecer de fondo, Moreno tuvo casi 800 mujeres bailando. Bien al oeste.

 

Post a Comment

*
* (will not be published)