El trabajo con los lazos emocionales y sociales por encima de todo

Por Mariana Fernández Camacho

COMUNICAR IGUALDAD- “La salud mental en general, y el consumo en particular, son problemáticas que requieren de un trabajo interdisciplinario e intersectorial, porque tienen múltiples aristas. Es decir, no se resuelve únicamente desde el área de salud ni desde una sola disciplina”, señala  Edith Benedetti, interventora general del Hospital Nacional en Red (ex CENARESO),

Observa sobre la metodología de trabajo que están llevando adelante desde hace un año y medio en la institución que preside: “A lo que se apunta es a pararse en el lugar del no saber disciplinar para poder pensar con colegas de otras disciplinas cómo avanzar en un plan terapéutico. Ese es el mayor desafío. Por eso en el último año y medio fuimos cambiando muchas cosas. El modelo de la gestión del hospital y de intervención clínica, por ejemplo. Y podemos garantizar que los resultados que vamos obteniendo son realmente satisfactorios, sobre todo en relación a otras experiencias. Hasta podríamos hacer un análisis epimediológico de lo que se llama las múltiples recaídas: si no se trabajó con lo familiar, con lo comunitario, el vínculo con el trabajo y estudio, lo que ocurre es que el paciente que sale de una internación prolongada vuelve al consumo, vuelve a quedarse solo y vuelve a una internación”.

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– Usted mencionaba la importancia de deconstruir la idea de que el adicto o la adicta tienen que ser extirpados de la sociedad, para así hacernos cargo de una problemática que nos compete a todas las personas.

– Tal cual, por eso pensamos que la internación es el último recurso y tiene que estar muy justificado. Esta representación es algo que se construye fuertemente con la implementación de políticas neoliberales: que el tratamiento era el encierro, en una granja, cuanto más lejos mejor, en aislamiento y tomando al otro como un inadaptado. Y en realidad nadie se mejora por fuera de la familia, de los amigos, del estudio, del trabajo… de la comunidad en general. O sea cuanto más se pueda sostener todo eso que hace al lazo social es cuando se va a recuperar y se podrá trabajar el vínculo particular que tiene en relación al consumo, cualquiera fuere. Porque también nos deberíamos interrogar esta cuestión social que alienta el elixir de la juventud, por ejemplo. Es decir, podríamos ponernos a pensar lo mal que está alguien que no puede asumir dignamente el paso del tiempo y entonces constantemente necesita pasar por el quirófano para cambiar su imagen. Esa persona también tiene un problema en relación al consumo, aunque no tenga que ver con sustancias o drogas ilegales o legales. Sin embargo, nadie piensa estas situaciones como problemáticas porque están socialmente aceptadas.

Nota central:

“El encierro no cura”

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