El riesgo de proteger los derechos humanos de las mujeres

En septiembre se realizó en la ciudad de Suchitoto, en El Salvador, el 2º Encuentro Mesoamericano de Defensoras de Derechos Humanos, donde reflexionaron sobre las características de una tarea que las enfrenta permanentemente con la inseguridad y la violencia. Entre 2010 y 2012, 38 defensoras de derechos humanos de Guatemala, Honduras y México fueron asesinadas; y en 2012 se registraron 414 incidentes contra defensoras de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, 40% de los cuales tuvo un componente género.

dh1Por Florencia Goldsman, desde (Suchitoto) El Salvador

COMUNICAR IGUALDAD- ¿Cómo es la vida de una defensora de Derechos Humanos? ¿De qué manera afecta su vida personal el defender un río, un bosque o una fuente de recursos minerales? ¿Puede una defensora de Derechos Humanos tomar tiempo personal para ir al médico mientras alguien está muriendo? ¿Cuántas jornadas de trabajo tiene una mujer que defiende los derechos humanos si al regresar a su casa es la administradora del hogar? ¿Cuál es el principal agresor de las Defensoras en Mesoamérica?

Preguntas de este tipo, que mezclan la vida personal con las enormes causas que muchas mujeres defienden a lo largo de la región denominada Mesoamérica (mitad meridional de México, los territorios de Guatemala, El Salvador y Belice, así como el occidente de Honduras, Nicaragua y Costa Rica), son algunas de las reflexiones que se abrieron en El Salvador del 6 al 8 de septiembre. Más de 180 defensoras de Derechos Humanos se encontraron para seguir compartiendo experiencias, denuncias y ganas de seguir trabajando en red para fortalecer la defensa en conjunto. En el encuentro, además se presentó el Diagnóstico 2012.Violencia contra Defensoras de Derechos Humanos en Mesoamérica que es pionero en la región e intenta delimitar el singular cruzamiento del trabajo de las mujeres defensoras con sus necesidades de autocuidado frente a una violencia que aumenta cada día más en la región.

Entre 2010 y 2012, 38 defensoras de derechos humanos de Guatemala, Honduras y México fueron asesinadas. Del total de los incidentes registrados, 30% acontecieron en Guatemala, 28.74% en Honduras y 28.5% en México; todos ellos cobijados por la impunidad en 98% de los casos. Los datos dan cuenta sin duda alguna de que Mesoamérica atraviesa por una grave crisis de expansión de la violencia y violación sistemática de los derechos humanos. En este contexto son vidas, historias, biografías de personas que se pierden tras la crueldad seca de los números.

No obstante, una red de organizaciones que defienden derechos humanos de las mujeres unidas en la Iniciativa Mesoamericana de Derechos Humanos buscaron dar cuerpo y palabra a las estadísticas, sin dejar de resaltar la necesidad de registro y sistematización de los datos para responder a la violencia que enfrentan las defensoras por su labor y así contribuir a la continuidad de las luchas por los derechos humanos.

Para entender el marco actual de la defensa de derechos humanos en la región se debe tener en cuenta parte de la introducción del informe presentado en El Salvador: “Mesoamérica es la región más desigual del continente americano y la pobreza alcanza a más de la mitad de la población en países como México, Honduras y Guatemala; con especial incidencia sobre la población femenina si consideramos dobles y triples jornadas de trabajo remunerado y no remunerado (trabajo doméstico y de cuido) que las mujeres asumen para asegurar las necesidades familiares”.

De tal forma debemos tomar en cuenta que la vida de las defensoras de derechos humanos se da en un entretejido marcado por la precariedad económica y de servicios básicos. “La mayoría de ellas ejerce su importante trabajo por los derechos de todas en condiciones muy limitadas que impactan en su salud, en su bienestar y en el alcance de sus luchas” se señala en el informe.

No es menor el dato de la creciente militarización de la región en especial a partir del golpe de Estado en Honduras durante 2009 y a partir de la elección del ex militar Otto Pérez Molina en Guatemala en 2011. Las instituciones sobre las que recaen los derechos de dar justicia y seguridad a la población son utilizadas con mayor frecuencia para reprimir la protesta social y la aparición de leyes que criminalizan las manifestaciones y las equiparan con el terrorismo.

Reconocerse defensorasdh2

El encuentro en una pequeña ciudad de El Salvador llamada Suchitoto fue un espacio óptimo para que las mujeres que trabajan en movimientos sociales y que aportan a la justicia y a la igualdad en la sociedad comenzaran a reconocerse “defensoras de derechos humanos” debido a que este tipo de lucha específica tampoco es claramente reconocida por las actoras y por su entorno familiar o profesional.

Cuando la agresión es parte de la dinámica familiar las mujeres tienen menos capacidad para reconocer la violencia que viven en sus trabajos o la minimizan. En este sentido varios ejercicios, preguntas y cuestionamientos sobre los recorridos de trayectos personales hacen confluir a las mujeres en una identidad común que, si bien no es fija o estática, se interceptan en múltiples formas de defender los derechos a partir del contexto histórico y cultural de la región.

Por eso la vivencia de la opresión y la exclusión en las biografías de muchas de ellas; la influencia de las ancestras/os (en muchos casos sus padres o familiares fueron parte de movimientos sociales); el cuestionamiento de la propia identidad y la búsqueda de libertad (una ruptura con el “deber ser” que les permite convertir su lucha personal para construir un camino de empoderamiento y de transformación de las relaciones de desigualdad).

Agresiones con componente de género

Durante 2012, se registraron 414 incidentes contra defensoras de México, Guatemala, El Salvador y Honduras; en 40% de los casos se identificó un componente género. Entre las principales agresiones se encuentran amenazas, advertencias, ultimátum (59 casos), intimidaciones y hostigamiento psicológico (42 casos); y el uso excesivo de la fuerza (42 casos), siendo los actores estatales los principales responsables de las agresiones en 87% de los casos.

El documento evidencia que la mayor exposición a la violencia la enfrentan las defensoras de derechos humanos que se encuentran en zonas rurales principalmente y trabajan, entre otros, el derecho a la tierra, el territorio y los recursos naturales; el derecho a una vida libre de violencia; y el derecho a la información y a la libertad de expresión.

El hecho de prestar especial atención al componente de género en los ataques permite, según el estudio, que “ninguna agresión sea banalizada por considerarla del ámbito de lo privado, que se logren eliminar factores estructurales de discriminación contra las mujeres que inhiben y ponen en riesgo la defensa de los derechos humanos, y que se busquen responsabilidades a los Estados por permitir, encubrir o ignorar los efectos que la discriminación tienen en las defensoras».

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