Derechos sexuales y reproductivos: Casa Fusa admite la permanencia

FUSA Asociación Civil y la Federación Internacional de Planificación Familiar-Región del Hemisferio Occidental, inauguraron un centro de salud para asistir, comprender y acompañar a adolescentes y jóvenes. Enclavado en el barrio porteño de Almagro, el espacio no gubernamental abre sus puertas alejándose del sistema medico tradicional y acercándose de manera multidisciplinaria a mujeres y varones de entre 14 y 29 años de.

Por Jesica Farias

COMUNICAR IGUALDAD –Hicimos un diagnóstico y detectamos las necesidades de los adolescentes. Así, averiguamos que muchas de las patologías de fus1los adultos comienzan en esa etapa por una falta de cuidado; también que pasan muchos años en su vida sin concurrir a consultas, entonces nos propusimos brindarles un lugar atractivo en donde se sientan cómodos y además cuiden su salud, sin ser juzgados/as, pero también considerándolos actores y actoras con derechos”, analizó para esta agencia Sandra Vázquez, directora ejecutiva de FUSA Asociación Civil, quien también se desempeña como coordinadora general del Servicio de Adolescencia del Hospital General de Agudos Doctor Cosme Argerich.

La apertura de Casa FUSA, que se realizó el jueves 24 de octubre, contó con la presencia de Vázquez; del director médico del equipo de salud del flamante centro para atención de adolescentes y jóvenes, Enrique Berner; y de la directora regional de la Federación Internacional de Planificación Familiar Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO), Carmen Barroso, quien remarcó que es el primer espacio propio de la organización, es un símbolo de nuestra capacidad de renovarnos, de nuestro deseo por cambiar la realidad de nuestra región, donde todavía hay millones de personas que carecen de acceso a servicios básicos de salud y hay elevadas tasas de embarazo adolescente”. Justamente, el Estado contrajo una deuda más, y esta vez con quienes componen esa franja etaria: es una asignatura pendiente el acceso de las/os adolescentes y jóvenes a los servicios de salud sexual y reproductiva así como el reconocimiento de sus derechos y necesidades específicas. Y esas falencias se dan a pesar de que la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable (Ley 25.673) fue sancionada una década atrás. Así lo detalló el Informe de la Alianza Argentina de Organizaciones de la Sociedad Civil sobre el cumplimiento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo y su seguimiento después de 2014.

Son varias las necesidades de los adolescentes y jóvenes. En cuanto a la salud sexual y procreación responsable, la educación que no está como quisiéramos; tampoco el cumplimiento de las leyes, porque tenemos muy buenas pero falta operativizarlas. Además, los sistemas de salud tienen muchas barreras estructurales como turnos, horarios que le dicen a un  adolescente que para buscar un método anticonceptivo tiene que acercarse de tal hora a tal hora, entonces si va a perder un día de clases y tiene las faltas al límite, no va a ir y por consiguiente va a haber consecuencias “, esboza Vázquez, pero agrega, con impronta resolutiva: “Ahí nuestro deber es observar esas barreras y levantarlas. Entonces, como a Fusa lo hicimos nosotros, que conocemos el sistema porque formamos en él, le sacamos los vicios”.

De izquierda a derecha: Sandra Vazquez, Carmen Barroso y Enrique Berner.

De izquierda a derecha: Sandra Vazquez, Carmen Barroso y Enrique Berner.

Y así, con la generación de jóvenes más numerosa de la historia, Casa FUSA se instala en Almagro, en la Ciudad de Buenos Aires, entre subtes, colectivos y escuelas, para atender, pero también, para escuchar, aprender, intercambiar, comprender y asistir a aquellas/os que se acerquen y porten entre de 14 a 25 años. Barroso indicó la necesidad de un espacio de atención no gubernamental durante la apertura: Los jóvenes de hoy se enfrentan a un mundo cada vez más incierto. Hay 1,2 millones de adolescentes en todo el mundo y unos 160 millones en nuestra región. Millones de ellos se ven privados de sus derechos básicos, incluyendo sus derechos sexuales y reproductivos. Esta realidad pone en evidencia la necesidad de contar con organizaciones sólidas y  con espacios de atención como la nuestra, que trabajen de la mano de los y las jóvenes y otros aliados para promover el libre ejercicio y la garantía de los derechos”.

fus2«Recién estamos empezando. Los primeros pasos serán comunicar al área barrio, colegios trabajando en talleres, en un área no médica, con un aporte más educativo para luego ir sumando los servicios asistenciales”, relata a COMUNICAR IGUALDAD Vázquez. Los sistemas con los que trabaja FUSA son característicos de la ONG: los talleres en sala de espera, que permiten reflexionar sobre salud sexual y reproductiva, ganaron, en 2010, el premio Mejores Prácticas en la Incorporación de una Perspectiva de Género en Salud que otorga la Organización Panamericana de la Salud. Un año antes, la organización transfirió su modelo  a las asociaciones que componen la IPPF/RHO.

Con independencia del sector público, Casa FUSA prestará servicios de consultorías y asesorías gratuitas, en tanto que otras instancias estarán subvencionadas por otros proyectos. “Esperamos que las obras sociales puedan firmar contrato con nosotros de modo que sus afiliados puedan tener la atención en este espacio”, remarca la coordinadora general del Servicio de Adolescencia del Hospital General de Agudos Doctor Cosme Argerich, quien enfatiza en que el centro para la atención integral de adolescentes y jóvenes trabajará rompiendo el modelo médico tradicional:

«Hay dos saberes: el del adolescente y joven, por un lado; y el del profesional, por el otro. Los dos tienen mucho para aprender uno del otro. Usaremos, por ejemplo, el vocabulario del adolescente, comprendiéndolo sin juzgarlo.  En definitiva, vamos a abrirle la puerta, es decir, todo lo que necesiten estará previsto, menos la internación”.

La experiencia es la primera en el país que viene de la mano de una organización no gubernamental. Entonces la casa, que se construyo con aportes de la IPPF, se erige como centro de atención amigable con servicios como clínica integral, obstetricia, ginecología, psicología, dermatología, y nutrición así como también atención clínica en consultas programadas y de demanda espontánea, aptos físicos para actividad física escolar, consultas de salud sexual y reproductiva (anticoncepción, controles ginecológicos, consulta preconcepcional y seguimiento de embarazo), acompañamiento obstétrico de adolescentes y jóvenes embarazadas y sus familias, tratamiento de adolescentes con obesidad y/o sobrepeso, tratamiento de adolescentes con trastornos de conducta alimentaria, atención a adolescentes con discapacidad y/o patologías crónicas, asesoramiento en consumo problemático de sustancias, vacunatorio y talleres en sala de espera sobre educación sexual.

El jueves 24, las puertas del derecho a la salud se abrieron y pronto se levantarán las barreras para que todas y todos puedan acceder a un sistema respetuoso, ese que recogerá dudas al tiempo que escuche para devolverle calidad a la vida de quienes, hasta ahora, se reservaban el derecho de acceder a una institución que más que darles la bienvenida, las/os expulsaba.

Para agendar

Casa FUSA brindará atención a bajo costo para adolescentes y jóvenes de entre 14 y 25 años (aproximadamente). También, consejería, acompañamiento y orientación en temas vinculados a la salud de las/os usuarios, familias y la comunidad en general de manera gratuita.

El Centro para Atención se encuentra en Lezica 3902, CABA (Tel: 4981 4241/4982-1981/casafusa@grupofusa.org). Cuenta con cinco consultorios, un vacunatorio y una sala de capacitación para realizar jornadas y talleres sobre educación en salud para la comunidad y acceso para personas con discapacidad.

Fotos: Casa Fusa

 

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