Ausencia de políticas públicas explícitas de comunicación y género y cuestionamiento por parte de las empresas de medios que acusan un ataque a la libertad de expresión cuando se les menciona la necesidad de respetar el marco de derechos humanos, son algunas de las características que Aimée Vega Montiel –especialista en comunicación y género mexicana- ve en los países de la región. “Las feministas iberoamericanas han enfrentado un ambiente hostil cuando han intentado avanzar en la definición de una agenda de género y comunicación” afirma.
Por Sandra Chaher, desde Bangkok
COMUNICAR IGUALDAD- Aimée Vega Montiel es doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, investigadora de la Universidad Nacional de México (UNAM) y vicepresidenta de la
Asociación Internacional de Investigadoras/es en Medios y Comunicación (IMCR). Participó de los debates que se llevaron a cabo durante el 2013 para el diseño del Marco y Plan de Acción de la Alianza Global en Medios y Género (GAMG).
En la siguiente entrevista analiza la situación de América latina en relación con comunicación y género y qué aporte puede hacer la región a la GAMG.
¿Cómo evaluás el estado de América Latina en relación al cumplimiento de los objetivos estratégicos del Capítulo J de la Conferencia de la Mujer de Beijing, referido a medios de comunicación?
En materia de igualdad de género en los sistemas de comunicación, los gobiernos de la región no han emprendido acciones contundentes en favor de los derechos humanos de las mujeres. Existe una insuficiente e inadecuada implementación de políticas de género en los medios de comunicación. Esto es, no existe una política formal de género y comunicación a nivel de las leyes que regulan a casi la totalidad de los sistemas de comunicación en nuestra región. Hay, si acaso, algunos principios generales en estos instrumentos o tímidas recomendaciones que tienen un efecto mínimo en las industrias de comunicación. En donde más avances se registran, es en el nivel de acciones puntuales, tales como el monitoreo de medios, la sensibilización en la perspectiva de género a profesionales de los medios y representantes institucionales, la elaboración de materiales para los medios de comunicación -códigos de ética y manuales para eliminar el lenguaje sexista, etc- y, en los últimos diez años, la influencia en el nivel de las leyes y políticas de comunicación. Estas acciones han sido promovidas principalmente por feministas, académicas y activistas. En este contexto, existe una relación problemática entre los derechos humanos de las mujeres y la libertad de expresión: cuando las feministas han tratado de llamar la atención acerca de los estereotipos sexistas en los contenidos, los industriales de los medios las han acusado de atentar en contra de su derecho a expresarse. Una de las áreas significativas en la agenda feminista en comunicación, es la que tiene que ver con el desarrollo de principios para un periodismo promotor de los derechos humanos de las mujeres. Sin embargo, la mayor parte de las industrias informativas de nuestra región no cuentan con instrumentos de auto-regulación en esta línea. Una excepción es la Asociación de Periodistas de Uruguay (APU), que en abril de 2013 aprobó un código profesional que incluye un capítulo en Género y Discriminación. Otra de las áreas problemáticas en nuestra región, es la ausencia de una regulación relacionada con la pornografía. En países como México, la pornografía no está declarada como ilegal, aun cuando involucra el tráfico sexual, la prostitución y la explotación sexual. Otra área es la publicidad. En este contexto, existe una fuerte oposición por parte de esta industria a eliminar las representaciones sexistas y la regulación en esta materia es inexistente. ¿Y qué existe en materia de políticas de comunicación dirigidas a favorecer los derechos de mujeres indígenas y de aquellas que operan medios comunitarios? En un contexto en el que el mayor porcentaje de la población analfabeta es femenina, las radios comunitarias e indígenas constituyen una herramienta clave para asegurar a esas mujeres su acceso a la información. Sin embargo, durante varias décadas dichas mujeres han tenido que operar sus estaciones en la ilegalidad, dada la ausencia de una política formal que rija dichos medios. Veamos con atención lo que sucede en países como México, a partir de la aprobación de la nueva reforma de la ley que regula los medios de comunicación.

¿Cuáles considerás que son los principales obstáculos para la implementación del Capítulo J en la región?
Las feministas iberoamericanas han enfrentado un ambiente hostil cuando han intentado avanzar en la definición de una agenda de género y comunicación. Han tenido que lidiar con una desinformada oposición. En este sentido, no es sólo el hecho de que exista una ignorancia generalizada entre los representantes institucionales respecto a lo que es la igualdad de género, sino una cultura de prejuicios acerca de lo que el feminismo y los derechos humanos de las mujeres son. Las feministas de nuestra región han tenido que enfrentar también la oposición de los industriales de los medios. Esto sucede porque, en Iberoamérica, los medios de comunicación han estado históricamente dominados por hombres en todos los niveles.
¿Cuáles creés que son los mayores desafíos que tiene por delante la GAMG?
La asunción de los principios y recomendaciones del Marco y Plan de Acción entre los gobiernos y los medios de comunicación.
¿Qué creés que puede aportar nuestra región a la GAMG que acaba de crearse?
Diagnósticos que den cuenta del estado de la relación entre género y comunicación en nuestros países y las experiencias de las académicas, activistas, periodistas y comunicadoras feministaa.
¿Creés que esta alianza tendrá una incidencia efectiva sobre la Comisión sobre la Condición de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW por sus siglas en inglés) y los procesos que vienen en los próximos dos años de revisión de los ODM, agenda post-2015 y Conferencia de la Mujer de Pekin? ¿Creés que luego del 2015 podría lograrse una mayor conciencia sobre la necesidad de modificar tanto los contenidos como la estructura de los medios para el logro de la igualdad de género?
Definitivamente que puede impactar de manera favorable. En este sentido, me parece importantísimo que la UNESCO haya dado prioridad a este tema en el marco de Beijing+20, de la revisión de los Objetivos del Milenio en 2015 y de la Conferencia de Género de 2015. El Marco y el Plan de la GAMG apuntan no sólo a contenidos y estructura de los medios, sino también al campo de la educación para los medios con perspectiva de género, al acceso paritario a las NTIC’s (nuevas tecnologías de la comunicación y la información) y a la promoción de condiciones laborales dignas para las mujeres profesionales en los medios, entre otros temas.
Foto: Claudia Florentín Mayer
Nota central:
Un esfuerzo global para erradicar la discriminación de género en los medios.
“Cuando las feministas han llamado la atención sobre los estereotipos sexistas, los medios las han acusado de atentar contra su derecho a expresarse”
Ausencia de políticas públicas explícitas de comunicación y género y cuestionamiento por parte de las empresas de medios que acusan un ataque a la libertad de expresión cuando se les menciona la necesidad de respetar el marco de derechos humanos, son algunas de las características que Aimée Vega Montiel –especialista en comunicación y género mexicana- ve en los países de la región. “Las feministas iberoamericanas han enfrentado un ambiente hostil cuando han intentado avanzar en la definición de una agenda de género y comunicación” afirma.
Por Sandra Chaher, desde Bangkok
COMUNICAR IGUALDAD- Aimée Vega Montiel es doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, investigadora de la Universidad Nacional de México (UNAM) y vicepresidenta de la
Asociación Internacional de Investigadoras/es en Medios y Comunicación (IMCR). Participó de los debates que se llevaron a cabo durante el 2013 para el diseño del Marco y Plan de Acción de la Alianza Global en Medios y Género (GAMG).
En la siguiente entrevista analiza la situación de América latina en relación con comunicación y género y qué aporte puede hacer la región a la GAMG.
¿Cómo evaluás el estado de América Latina en relación al cumplimiento de los objetivos estratégicos del Capítulo J de la Conferencia de la Mujer de Beijing, referido a medios de comunicación?
En materia de igualdad de género en los sistemas de comunicación, los gobiernos de la región no han emprendido acciones contundentes en favor de los derechos humanos de las mujeres. Existe una insuficiente e inadecuada implementación de políticas de género en los medios de comunicación. Esto es, no existe una política formal de género y comunicación a nivel de las leyes que regulan a casi la totalidad de los sistemas de comunicación en nuestra región. Hay, si acaso, algunos principios generales en estos instrumentos o tímidas recomendaciones que tienen un efecto mínimo en las industrias de comunicación. En donde más avances se registran, es en el nivel de acciones puntuales, tales como el monitoreo de medios, la sensibilización en la perspectiva de género a profesionales de los medios y representantes institucionales, la elaboración de materiales para los medios de comunicación -códigos de ética y manuales para eliminar el lenguaje sexista, etc- y, en los últimos diez años, la influencia en el nivel de las leyes y políticas de comunicación. Estas acciones han sido promovidas principalmente por feministas, académicas y activistas. En este contexto, existe una relación problemática entre los derechos humanos de las mujeres y la libertad de expresión: cuando las feministas han tratado de llamar la atención acerca de los estereotipos sexistas en los contenidos, los industriales de los medios las han acusado de atentar en contra de su derecho a expresarse. Una de las áreas significativas en la agenda feminista en comunicación, es la que tiene que ver con el desarrollo de principios para un periodismo promotor de los derechos humanos de las mujeres. Sin embargo, la mayor parte de las industrias informativas de nuestra región no cuentan con instrumentos de auto-regulación en esta línea. Una excepción es la Asociación de Periodistas de Uruguay (APU), que en abril de 2013 aprobó un código profesional que incluye un capítulo en Género y Discriminación. Otra de las áreas problemáticas en nuestra región, es la ausencia de una regulación relacionada con la pornografía. En países como México, la pornografía no está declarada como ilegal, aun cuando involucra el tráfico sexual, la prostitución y la explotación sexual. Otra área es la publicidad. En este contexto, existe una fuerte oposición por parte de esta industria a eliminar las representaciones sexistas y la regulación en esta materia es inexistente. ¿Y qué existe en materia de políticas de comunicación dirigidas a favorecer los derechos de mujeres indígenas y de aquellas que operan medios comunitarios? En un contexto en el que el mayor porcentaje de la población analfabeta es femenina, las radios comunitarias e indígenas constituyen una herramienta clave para asegurar a esas mujeres su acceso a la información. Sin embargo, durante varias décadas dichas mujeres han tenido que operar sus estaciones en la ilegalidad, dada la ausencia de una política formal que rija dichos medios. Veamos con atención lo que sucede en países como México, a partir de la aprobación de la nueva reforma de la ley que regula los medios de comunicación.
¿Cuáles considerás que son los principales obstáculos para la implementación del Capítulo J en la región?
Las feministas iberoamericanas han enfrentado un ambiente hostil cuando han intentado avanzar en la definición de una agenda de género y comunicación. Han tenido que lidiar con una desinformada oposición. En este sentido, no es sólo el hecho de que exista una ignorancia generalizada entre los representantes institucionales respecto a lo que es la igualdad de género, sino una cultura de prejuicios acerca de lo que el feminismo y los derechos humanos de las mujeres son. Las feministas de nuestra región han tenido que enfrentar también la oposición de los industriales de los medios. Esto sucede porque, en Iberoamérica, los medios de comunicación han estado históricamente dominados por hombres en todos los niveles.
La asunción de los principios y recomendaciones del Marco y Plan de Acción entre los gobiernos y los medios de comunicación.
¿Qué creés que puede aportar nuestra región a la GAMG que acaba de crearse?
Diagnósticos que den cuenta del estado de la relación entre género y comunicación en nuestros países y las experiencias de las académicas, activistas, periodistas y comunicadoras feministaa.
¿Creés que esta alianza tendrá una incidencia efectiva sobre la Comisión sobre la Condición de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW por sus siglas en inglés) y los procesos que vienen en los próximos dos años de revisión de los ODM, agenda post-2015 y Conferencia de la Mujer de Pekin? ¿Creés que luego del 2015 podría lograrse una mayor conciencia sobre la necesidad de modificar tanto los contenidos como la estructura de los medios para el logro de la igualdad de género?
Definitivamente que puede impactar de manera favorable. En este sentido, me parece importantísimo que la UNESCO haya dado prioridad a este tema en el marco de Beijing+20, de la revisión de los Objetivos del Milenio en 2015 y de la Conferencia de Género de 2015. El Marco y el Plan de la GAMG apuntan no sólo a contenidos y estructura de los medios, sino también al campo de la educación para los medios con perspectiva de género, al acceso paritario a las NTIC’s (nuevas tecnologías de la comunicación y la información) y a la promoción de condiciones laborales dignas para las mujeres profesionales en los medios, entre otros temas.
Foto: Claudia Florentín Mayer
Nota central:
Un esfuerzo global para erradicar la discriminación de género en los medios.