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Cómo son afectados los derechos de las mujeres por el vínculo entre la iglesia y el estado
Días atrás se realizó en Buenos Aires un panel sobre Laicismo, democracia y derecho al aborto que puso sobre la mesa, una vez más, la necesidad de que la iglesia católica deje de ser mantenida y protegida por el Estado y los perjuicios que este vínculo tiene para los derechos de las mujeres.
COMUNICAR IGUALDAD- Durante la Segunda Conferencia Subregional Cono Sur del Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro
(CLACAI) tuvo lugar un panel sobre Laicismo, democracia y derecho al aborto protagonizado por Lucy Garrido -integrante de la organización Cotidiano Mujer, de Uruguay-, Paola Bergallo –docente de la Universidad de Palermo-, y Laura Saldivia –docente de la Universidad de La Matanza-.
“A principios del siglo XX Uruguay era una cuestión bastante excepcional, luego nos quedamos ahí –dijo con su tono habitualmente humorístico Lucy Garrido-. Teníamos al battlismo, que generó una política adelantada para la sociedad de la época. Una política que no podía hacerse sin separar al estado de la iglesia católica de iglesia, lo que ocurrió en 1918 (ese año en Uruguay se aprobó una nueva constitución nacional que señaló, en su artículo 5, que “todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna”).” Luego se trasladó casi cien años en el tiempo, hasta junio de este año, cuando los sectores conservadores del país perdieron estrepitosamente un plesbiscito que promovieron con el objetivo de derogar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo aprobada en ese país en octubre del 2012. Debían juntar las adhesiones del 25% del padrón electoral para someter a referéndum la ley, y consiguieron menos del 10%. “Los resultados de ese plebiscito tienen que ver con la laicidad y la democracia. A los uruguayos nos encanta votar, ustedes saben. Fue bien difícil no ir ese domingo y fue además una maravilla no ir cuando todos los dirigentes de todos los partidos decían que irían a hacerlo. ¿Cómo se explica este resultado? O no hay católicos en Uruguay, o son todos feministas; es cierto que ese día había dos partidos de futbol, pero igual. La única manera de explicar este resultado es por la laicidad y por una historia de democracia.”
Laura Saldivia –docente de la Universidad de La Matanza y la de General Sarmiento- señaló que la laicidad no debe ser entendida como la separación estricta entre iglesia y estado sino como la “convivencia en la sociedad de distintas miradas religiosas que se entremezclan”. “En Argentina, constitucionalmente se privilegió a la iglesia católica. Hay una gran discusión sobre si somos o no un estado confesional, la Corte Suprema dijo que sólo sostenemos económicamente a la iglesia católica, pero a la vez se sancionaron muchas normas que reafirman el privilegio de la religión católica. Por eso yo prefiero hablar de ‘ficción de laicidad’” afirmó.
Paola Bergallo –docente de la Universidad de Palermo- analizó a nuestro país en el contexto de América Latina. “Los regímenes jurídicos de la región son caracterizados como liberales-conservadores y aglutinan algún tipo de vínculo entre estado e iglesia” señaló. Luego se refirió a un caso judicial reciente que evidencia las posibilidades que otorga la legalidad para cuestionar este vínculo entre iglesia y estado. “Dos meses atrás, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó una sentencia muy interesante en CABA por el aborto de una víctima de trata que fue violada. La organización católica Profamilia hizo algo que hasta ahora no se había hecho en nuestra ciudad: buscaron una cautelar para impedir el aborto. Una jueza amiga en la justicia civil se la otorgó. Como la medida fue apelada, intervino la Corte Suprema diciendo que se podía realizar el aborto y casi un año después la misma Corte acaba de emitir un fallo que sirve para hablar de la legalidad. La Corte mandó a investigar al abogado de Profamilia que llevó el caso, porque no puede obstruir un abogado el acceso al derecho de la mujer; mandó a investigar al organismo que regula las fundaciones, porque se le podría sacar la personería a Profamilia; y mandó a que el Consejo de la Magistratura investigue a la jueza. Ella renunció pero hay que perseguirla en su jubilación. Y todo esto dentro de la lógica del juego de la legalidad.”
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