¿Cómo salir de la pobreza si el Estado no cuida a niñxs y ancianxs?

Semanas atrás fue presentada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Cooperación Española una investigación realizada por Valeria Esquivel sobre cómo incluir la variable “tiempo” dentro de las mediciones de pobreza. La misma – llamada “La Pobreza de Ingreso y Tiempo en Buenos Aires, Argentina. Un ejercicio de medición de la pobreza para el diseño de políticas públicas”- dio cuenta del déficit de cuidados que tienen muchísimas familias de sectores populares de la Ciudad de Buenos Aires, que tienen pleno empleo pero no logran salir de la situación de pobreza debido al tiempo que deben invertir en tareas de cuidado –fundamentalmente a cargo de las mujeres- ya que el Estado no provee alternativas públicas de cuidado, sobre todo de niñxs. A continuación reproducimos la introducción del trabajo y la posibilidad de descargarlo completo.

COMUNICAR IGUALDAD- La investigación “Por qué importan los déficits de tiempo: Implicaciones para la medición de la pobreza”, desarrollada por el Levy Economics Institute of Bard College con el apoyo del Centro Regional de PNUD para América Latina y El Caribe a través del Fondo España-PNUD, presentó la medida de Pobreza de Ingreso y Tiempo LIMTIP (por su sigla en inglés) como alternativa a la medición estándar de la pobreza, aplicada a tres países latinoamericanos: Chile, Argentina y México.

Esta medida bidimensional responde a la necesidad de integrar la dimensión de tiempo en la medición oficial de la pobreza, en cuanto variable clave para una clasificación más precisa de la pobreza de los hogares y las personas y orientadora de políticas integrales de reducción de la pobreza.

A través de esta medida, se reconoce que el bienestar económico de los hogares y las personas no solo depende del trabajo remunerado, sino también del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, realizado mayoritariamente por las mujeres.

Con el objetivo de profundizar los hallazgos de la investigación y el análisis relativo a la aplicación de la metodología para el caso argentino, y en particular la ciudad de Buenos Aires, se presenta este estudio de orientación de políticas, que resalta la importancia de considerar las interrelaciones entre el funcionamiento del mercado de trabajo, la estructura demográfica de los hogares, y las políticas sociales, vistas desde una perspectiva de género.

Esta aplicación del análisis de la pobreza de tiempo e ingreso se basa en la Encuesta de Uso del Tiempo (EUT) de la ciudad de Buenos Aires del 2005.Aun cuando la ciudad de Buenos Aires es la más grande y más rica del país, y en ella la pobreza por ingresos tiene una incidencia menor, su selección tiene que ver con la disponibilidad de la información provista por la Encuesta de Uso de Tiempo de la ciudad de Buenos Aires de 2005, ya que al momento no existían estudios de alcance nacional.

Las particularidades temporales y geográficas mencionadas no invalidan la medición. Por el contrario, la micro simulación de “pleno empleo” que este estudio presenta demuestra la validez metodológica y conceptual de la medida LIMTIP para años posteriores y territorios geográficos más amplios, así como la importancia de su aplicación a la hora de diseñar e implementar políticas de reducción efectiva de la pobreza en la actualidad.

En efecto, las implicaciones de política son bien claras: la medida de pobreza de ingreso y tiempo indica que es necesario incorporar en el diseño de la política pública a los pobres “ocultos” es decir, las personas y hogares con ingresos más altos que el umbral oficial de pobreza, pero no lo suficientemente altos para poder adquirir sustitutos en el mercado para sus déficits de tiempo. La incapacidad de una proporción significativa de las familias de salir de la pobreza como resultado de una situación de «pleno empleo», debido a que sufren de mayores déficits de tiempo, demuestra asimismo que la generación de empleo, aun siendo una forma eficaz para salir de la pobreza, no es una condición suficiente. Por lo tanto, las políticas de empleo deben ir acompañadas de otras medidas, que permitan avanzar hacia la expansión del empleo decente, incluyendo salarios dignos, la regulación de la duración de la semana laboral estándar, y la adopción de otras medidas de protección social y de conciliación entre la vida laboral y familiar, como la provisión de servicios de cuidado infantil, que permitan reducir los déficits de tiempo que sufren algunos segmentos de la población y que los hacen más vulnerables a la pobreza.

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