Centros y periferias

Por Victoria Giobellina                                          

COMUNICAR IGUALDAD- “En provincia es peor que en capital, estamos como en una nube, en una burbuja, ni se enteraron algunos. Allá es como que se habla todo el tiempo, te machacan con el tema y te hacen aceptarlo, tanto se habla que ya no sorprende” declara Juan Cruz (17 años) que vive en San Miguel, zona oeste del Gran Buenos Aires.  Virginia Gallo -profesora de Literatura en un CENS (Centro Educativo de Nivel Secundario para adultos) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- recuerda: “Una alumna del CENS me comenta las dificultades que tuvo con su novia en la provincia de la que ella es oriunda, Tucumán. Estaban juntas en la calle y un policía las increpó, me comenta que no estaban haciendo nada y que, a diferencia de acá, allá es todo más complicado. En la ciudad, en Buenos Aires, todo parece fluir con mayor libertad, sin tantos impedimentos. Recordando ahora el relato recuerdo también que acoté acerca de qué significaba “no estar haciendo nada”, si todos tenemos derecho a mimarnos en público, seamos parejas heterosexuales u homosexuales”.

“Las escuelas de CABA dentro de todo son menos homofóbicas, en las provincias es más complicado aún, por la presencia más fuerte de la Iglesia Católica” explica Victoria Arias -profesora de Literatura, capacitadora de ESI y parte del Equipo de Coordinación del Bachillerato Trans Mocha Celis-.

Es esta percepción colectiva del conurbano como un espacio problemático diferente en relación a la diversidad sexual la que permitió el surgimiento hace menos de diez años de Jóvenes por la Diversidad (JxD), una organización que no se sentía representada por otras, en su mayoría de Capital Federal: “Quisimos construir un espacio que tenga que ver con nuestra realidad: jóvenes de entre 18 y 30 años, gays y lesbianas y de barrios humildes para empezar a militar los derechos en un espacio donde no había otras organizaciones de la temática. El objetivo fue y es luchar por los derechos del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y trans del Conurbano pero desde una dimensión integral, no solamente referido a la diversidad sexual en sí misma”.

Además de grupos de reflexión, charlas, debates y logros a nivel municipal, realizan talleres en las escuelas, enfocándose “en la enseñanza del valor del respeto por las identidades sexuales todas y las distintas formas de familia”. 

-¿Cómo reaccionan chicos y chicas?

-Escucha y respeto como también rechazo y pudor. En general, los resultados son positivos, si se enmarca no desde una ‘bajada de línea’ sino desde una construcción colectiva. Es un proceso que un taller o clase solo dispara.

¿Y cómo los reciben los/as docentes?

Tienen temor de abordar estas cuestiones; hay una tensión entre lo que dice la ley y el hacer cotidiano. Es una construcción que va en crecimiento, con distintos grado de compromiso. 

Para más información ingresar a jovenesporladiversidad@groups.facebook.com o enviar una mail a jovenesxladiversidad@gmail.com.

Este artículo pertenece a la producción:Escuelas inclusivas o expulsivas: cómo se trabaja la diversidad sexual. 

 

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