Aborto en El Salvador: suicidios, persecuciones a jóvenes y violencia

Amnistía Internacional acaba de publicar el documento «Al borde de la muerte: violencia contra las mujeres y la prohibición del aborto en el salvador», en el que relata -luego de un proceso de investigación que incluyó a damnificadas, defensorxs de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y funcionariado- las consecuencias para las mujeres, sus familias,  sus hijxs, y para la sociedad toda, de la prohibición total del aborto en El Salvador. Reproducimos a continuación algunos fragmentos del Resumen Ejecutivo y luego la posibilidad de descargar tanto este resumen como el texto completo.

COMUNICAR IGUALDAD- Sobrevivientes de violación obligadas a soportar más violencialibro

Las mujeres y niñas de El Salvador que se quedan embarazadas como consecuencia de la violencia sexual no tienen más opción que llevar el embarazo a término o buscar un aborto clandestino y peligroso, lo que deja secuelas profundas y duraderas. La violencia cometida inicialmente contra la mujer y niña es agravada de hecho por el Estado, a través de su decisión de prohibir el aborto. Una vez más, se les niega el control de su propio cuerpo y, de nuevo, son las jóvenes y las que carecen de recursos económicos quienes corren más riesgo de sufrir daños.

Un médico contó su experiencia en el tratamiento de una sobreviviente de violación de nueve años a la que obligaron a llevar a término el embarazo: “Tuvimos una niña de nueve años. Tuvo su parto a los diez. Había sido abusada desde la infancia. Se embarazó y… fue un caso bien difícil. Muy difícil… Terminó en un parto por una cesárea a las treinta y dos semanas… En ese caso quizás nos marcó mucho a nosotros porque ella no entendía lo que le estaba pasando… Nos pidió colores. Crayoles. Y ahí se nos partió el alma a todos porque nos empezó a dibujar a todos nosotros; dibujaba y lo pegaba. Y nosotros dijimos: ‘¡Si es una niña! Es una niña’. Y ella al final no entendía que estaba esperando.

Las niñas y adolescentes de El Salvador, como en el resto del mundo, tienen más probabilidades de sufrir violencia sexual que las mujeres adultas. Un eminente psiquiatra que trabaja con mujeres adolescentes en El Salvador califica el impacto de la prohibición total del aborto en las sobrevivientes de violación de tortura: “Ya sabemos cuál es el impacto tan devastador que tiene en general para una mujer que tiene que llevar a cabo un embarazo no deseado producto de una violación, pero ¿para una adolescente? Es todavía más devastador: es que es una tortura. Obligar a que una adolescente continúe con su embarazo es una tortura, porque a las niñas las exponen a que estén experimentando todos los cambios del embarazo, que estén sintiendo el bebé, y por lo tanto está recordando constantemente lo que les pasó… Las estamos torturando”.

salLas tasas alarmantemente elevadas de violencia sexual contra niñas y mujeres jóvenes en El Salvador, sumadas a la falta de acceso a anticonceptivos de urgencia, obligan a muchas
sobrevivientes a buscar abortos clandestinos y peligrosos, poniendo en peligro su salud e incluso su vida.

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Suicidios adolescentes relacionados con el embarazo

Según el Ministerio de Salud salvadoreño, el suicidio es la segunda causa de muerte de jóvenes de entre 10 y 19 años. Además, el suicidio es la causa del 57% de las muertes de embarazadas de entre 10 y 19 años. Dado el estigma que rodea el embarazo y la sexualidad de las niñas y adolescentes, y en torno al suicidio en sí, es probable que no se hayan registrado otros casos similares.

Un psiquiatra que trató a una niña de 13 años que intentó suicidarse al quedarse embarazada tras ser violada por los miembros de una banda, le dijo a Amnistía nternacional: “Muchas de estas niñas que nos hemos dado cuenta –esto ya no porque han llegado al hospital, sino que a través de Medicina Legal, imagínense donde han terminado, verdad– han terminado en Medicina Legal, o sea se han matado.

Carla, promotora juvenil, contó a Amnistía Internacional su desesperación cuando supo que estaba embarazada: “Uno puede muy fácilmente llegar a decidir si es mejor no [continuar viviendo]. Y sobre todo, porque las mujeres hemos sido [maltratadas], por la desvalorización, por la baja autoestima.La bolsita de matarratas que me sale más barata y ahí ya yo… porque eso es claro, se puede hacer. O sea, es algo, en ese momento, donde estás llorando, donde te sentís mal, donde te sentís que no vas a encontrar una solución, donde sentís que no tenés apoyo, es más fácil eso”.

Los datos disponibles no incluyen los intentos de suicidio que causaron lesiones físicas a largo plazo. Amnistía Internacional entrevistó a una doctora que contó el caso desal2 una joven
que estaba en coma, estado del que no se preveía que fuera a recuperarse, tras ingerir matarratas para quitarse la vida o terminar el embarazo.

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Criminalización de las mujeres que sufren abortos espontáneos

Las mujeres que sufren abortos espontáneos también están bajo sospecha debido a la confusión con respecto a la obligación que tienen los profesionales de la salud en virtud de la legislación, así como a los estereotipos perniciosos y discriminatorios sobre las mujeres y a un desprecio general que algunas mujeres enfrentan cuando buscan atención médica.

Amnistía Internacional tuvo conocimiento de una serie de casos de mujeres que habían sufrido abortos espontáneos y habían sido denunciadas a las autoridades por el personal de salud e interrogadas por la policía. A algunas incluso se las había condenado por homicidio y encarcelado. Estos enjuiciamientos injustos y la aplicación indebida del derecho penal tienen su origen en el estereotipo pernicioso y discriminatorio de que el valor de la mujer deriva de su función de madre y portadora de hijos. Amnistía Internacional entrevistó a Dennis Muñoz, abogado que trabaja para la Agrupación Ciudadana y trata de obtener la excarcelación de las mujeres enjuiciadas indebidamente, quien explicó: “En esos casos se presume la culpabilidad de la mujer de inmediato y no existe una visión de género. Ésta es una cacería de brujas. Las autoridades buscan poner a estas mujeres como ejemplo”.

Cristina contó a Amnistía Internacional que en octubre de 2004 la detuvieron; tenía 18 años. Estando embarazada, sintió un dolor agudo y fue corriendo al baño, donde se desmayó y fue encontrada por su familia sangrando y cubierta de sangre. La llevaron urgentemente al hospital, pero allí, en lugar de ser tratada como una paciente que necesitaba ayuda, la acusaron de delincuente y le preguntaron: «¿Y por qué mataste a tu hijo?«

sal3El personal del hospital denunció a Cristina a la policía como sospechosa de haberse provocado un aborto. Tras someterla a anestesia general, le hicieron un legrado para eliminar los tejidos restantes del útero. La policía llegó al hospital y la interrogó antes de que recuperase totalmente el conocimiento. “Cuando uno sale de la anestesia queda todo mareado. Yo no veía bien, veía borrosamente. Lo que sí, veía que brillaba, pero yo decía, pero es que un doctor no anda de azul. Y le veo la placa que le brillaba. Y desde ese momento me dice: ‘Cristina, estás detenida por el asesinato de tu hijo’.”

La Agrupación Ciudadana ha identificado a 129 mujeres que fueron acusadas de aborto o de homicidio agravado entre enero de 2000 y abril de 2011, y ha informado de que algunas de estas mujeres se habían sometido a abortos clandestinos y otras sufrieron abortos espontáneos. Según la Agrupación Ciudadana, 26 de las 129 mujeres acusadas fueron  declaradas culpables de homicidio o de homicidio agravado y condenadas a prisión. Los testimonios de mujeres e indicios médicos presentados en juicio hacen pensar que algunas de esas mujeres sufrieron abortos espontáneos. De las 26, la mayoría fueron declaradas culpables de homicidio agravado porque tenían relación con la víctima. Este delito conlleva una pena de entre 30 y 50 años de cárcel.

La Agrupación Ciudadana también señaló que las 129 mujeres acusadas eran, en general, jóvenes y solteras, tenían una educación precaria y vivían en la pobreza. Por ejemplo, casi el 70% tenían entre 18 y 25 años, y casi el 75% eran solteras. Más recientemente, la Policía Nacional Civil registró un total de 16 mujeres y niñas acusadas del delito de aborto en 2013, seis de las cuales tenían 17 años o menos en el momento del presunto delito. Otras ocho mujeres y niñas fueron acusadas de someterse a un aborto entre enero y marzo de 2014.

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