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El riesgo coronario de las mujeres
La pasada semana fue presentado en Buenos Aires el estudio Análisis de la situación de vulnerabilidad coronaria y género en la ciudad de Buenos Aires. La investigación -realizada a instancias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y conducida por Débora Tajer- tuvo dos ejes: entrevistas a especialistas en cardiología y ginecología de tres instituciones de salud, para dar cuenta de cómo los sesgos de género impactan en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la vulnerabilidad coronaria en las mujeres; y una encuesta telefónica a mujeres que habitan CABA, de entre 35 y 65 años de edad, con el objetivo de observar qué imaginario construyen ellas mismas en relación a la enfermedad. A continuación reproducimos algunos fragmentos de la investigación y la posibilidad de descargar el texto completo.
COMUNICAR IGUALDAD-
La enfermedad coronaria como enfermedad de varones
La enfermedad coronaria representa una problemática en salud de alta importancia epidemiológica en el país, dado que constituyen la segunda causa
de muerte para los/as adultos/as entre 35 a 54 años, y es la primera, para los varones de dicha franja etaria (Programa Nacional de Estadísticas en Salud, 2009). La proporción entre varones y mujeres que se mueren por esta razón en el país es de 3-4 varones por cada mujer, por lo cual este tipo de problema en salud se convierte en uno de los factores que determinan lo que se ha caracterizado como sobre mortalidad masculina temprana (Garduño MA., 2001). Sobre mortalidad que determina, en gran parte, la diferencia de esperanza de vida al nacer entre varones y mujeres.
Haciendo un poco de historia acerca de las representaciones sobre este tipo de problema en salud, nos encontramos con que el mismo ha sido considerado, durante la primera mitad del siglo XX, como una “enfermedad de género masculino”. Mientras que la segunda mitad de ese siglo y el comienzo del siglo XXI, comienza a presentar un nuevo panorama, constituido por el aumento de los nuevos casos en la población femenina (Redberg R.F., 1998). Ocurriendo que, aun cuando la proporción sigue siendo menor en mujeres, ha aumentado en número los nuevos casos hasta representar en la actualidad la segunda causa de mortalidad para las mujeres en la franja etária de 35 a 55 años (Programa Nacional de Estadísticas en Salud, 2009).
Por otra parte, existe un gran consenso en los especialistas a nivel mundial en considerar a la enfermedad coronaria determinada por una multiplicidad de factores entre los cuales el estilo de vida y la personalidad tienen un gran peso en la red causal (Rozanski A., Blumental J.A., Kaplan J., 2001). Es dable destacar que en la actualidad, aún con los cambios que se han producido en el escenario actual de aumento de la incidencia femenina, el imaginario acerca de la enfermedad coronaria la considera como una enfermedad de “varones”, con alta incidencia a partir de los 35 años, en la cual se valoriza fuertemente los factores psicosociales como parte de la construcción de su vulnerabilidad (Schreiner P.J. y col., 2001).
Posiblemente dicho imaginario esté sustentado en el modo en el cual “comenzó la epidemia” (como una Franja etárea en la cual hemos realizado las dos primeras investigaciones en esta temática (Tajer y col, 1998, 2001). Según datos del INDEC para el 2001 (son los disponibles actualmente, no se han publicado resultados del censo realizado en 2010 aún), para mujeres en todo el país era de 77,54 años, mientras que para los varones de 70,04, constituyéndose así una brecha de 7,5 años entre ambas, mientras que los datos correspondientes a Ciudad de Buenos Aires, según la misma fuente, eran ligeramente superiores que para el resto del país, siendo para mujeres de 79,39 años y para varones de 71,80, con una brecha de 7,6 años. Análisis de la situación de vulnerabilidad coronaria y género en la ciudad de Buenos Aires enfermedad de los varones en edad productiva) y en la concomitante conservación de la brecha en la incidencia entre varones y mujeres (por lo menos hasta los 55 años), aun cuando la cantidad de mujeres
afectadas continua en franco crecimiento.
Aun cuando la brecha entre varones y mujeres menores de 55 años se sigue manteniendo, la incidencia de cardiopatías isquémicas ha aumentado en los últimos años en mujeres (Redberg R. F., 1998). Afortunadamente, este aumento de la incidencia en la actualidad está siendo acompañado a nivel internacional por la comprensión de la especificidad femenina en este tipo de problema. Desarrollos que, lamentablemente, no han llegado de forma masiva a los/as profesionales a cargo de la atención de este tipo de pacientes en el país. Y tampoco han impactado el imaginario de la población en general, por lo menos en lo que refiere a Ciudad de Buenos Aires, tal como lo hemos evidenciado en una investigación (Tajer D. y col, 2002, 2003, 2010). Por lo tanto, estos aportes aún no han podido favorecer el establecimiento en la población en general, de medidas preventivas y de consulta precoz específicas ligadas a una buena información acerca de la forma diferencial de la construcción de la vulnerabilidad coronaria en mujeres y en varones.
Conclusión Final Estudio 2: Representaciones de las mujeres respecto a su vulnerabilidad coronaria
Podemos concluir que en el Estudio 1 (entrevistas a especialistas) se ha focalizado en el relevamiento de las especificidades de las mujeres en los modos de enfermar, ser atendidas y tratadas en enfermedad coronaria. Y las representaciones que los/as profesionales tratantes (cardiólogos/as) y los médicos/as que atienden periódicamente a las mujeres en la edad adulta que podrían colaborar en la prevención (ginecólogos/as) tienen acerca de las mismas. A los/as primeros/as, se les ofreció la reflexión sobre distintos factores de vulnerabilidad de enfermedad coronaria, incluyendo condiciones de vida y aspectos generales psicosociales que construyen vulnerabilidad coronaria en mujeres, diferenciales con perspectiva de género en mujeres y varones.
Se nota una dificultad para identificar la especificidad del modo de armado del factor psicosocial en la determinación de la vulnerabilidad coronaria en mujeres, por ausencia de una mirada de género al respecto. Cabe destacar que haber elegido tres instituciones que atienden distintos sectores sociales y geográficos de la Ciudad permitió obtener una fotografía/radiografía de estos modos de género al interior de sectores sociales diferenciados. Lo cual colaboraría en no considerar al género en salud como una variable independiente sino en articulación con otros modos de determinación social de la situación y atención de la salud (sector social, etnia, generación, entre otras).
A modo de reflexión final, podemos destacar que se han encontrado algunos/as profesionales con conciencia de algunas de las determinaciones de género, de los determinantes biológicos y del armado de la vulnerabilidad coronaria en mujeres. Pero cabe destacar la importancia de diferenciar grado de conciencia con posesión de herramientas para actuar, cuya implementación es recomendable.
Asimismo, cabe destacar que en general los/as profesionales que perciben las diferencias que se presentan en las mujeres en el modo de consultar, no suelen ver las diferencias que ellos/as tienen en su modo de atención. Con lo cual, se destaca la importancia de la implementación de los espacios de capacitación recomendados que incluyan asimismo la invitación de los propios/as profesionales en pensarse como parte del instrumento,
cuestión que no es habitual en el campo de la medicina en la actualidad.
Se espera con la información relevada poder contribuir a que la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires elabore una campaña de prevención de la vulnerabilidad coronaria en mujeres con contenidos de género que incluya recomendaciones y acciones dirigidas a: mujeres de los diversos sectores sociales de la población general de la Ciudad de Buenos Aires y
de los/as profesionales que puedan contribuir a la prevención y la atención de este tipo de pacientes.
Dicha campaña debe incluir contenidos específicos para ambos grupos que puedan ser difundidos por diversos medios, incluidos los medios de
comunicación social. Los resultados obtenidos en el Estudio 2 permiten inferir que en los últimos 10 años se ha producido en la población de mujeres de la CABA un aumento en la importancia de cuidar y prevenir la Salud cardiovascular haciendo epicentro en la enfermedad Coronaria que como se mencionó muestra día a día una mayor prevalencia en población femenina. Trabajos como el de la Fundación Cardiológica Argentina, brazo comunitario de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) que en el año 2011 articuló con la Dirección General de la Mujer sensibilizando en distintos barrios de la Ciudad mujeres de todas las edades con la realización de Talleres Comunitarios difundiendo el conocimiento de los Factores de Riesgo Cardiovascular y jerarquizando la importancia de una Alimentación Saludable. Entendemos que estas tareas de sensibilización tienen efecto multiplicador y que las mujeres hayan comenzado a percibirse como grupo de riesgo, marca un cambio positivo en pos de mejorar la Calidad de vida dado que a partir de los datos de nuestra encuesta, podemos inferir que las mujeres desde los 35 años han empezado a tomar conciencia de la importancia de controlar su peso, realizar actividad física y no fumar, como parte del mantenimiento de su estado de salud general y como prevención de la enfermedad coronaria.
Del mismo modo, se puede considerar de manera positiva que las mujeres comiencen a relacionar un dolor agudo en el pecho, como síntoma posible del desencadenamiento de enfermedad coronaria aguda, lo cual ha motivado que consulten precoz y adecuadamente. Esto muestra un gran cambio con respecto a las investigaciones anteriores realizadas (Tajer D. y col., 2002, 2003, 2010) (Tajer D., 2009).
Esta encuesta, que incluye también factores relativos al estrés de género femenino, permitirá avanzar en un campo inédito, que es el de promover la identificación de la relación entre condiciones de vida de las mujeres, rol de género, causación de estrés y vulnerabilidad coronaria, por lo cual se han podido identificar factores específicos que podrán ser utilizados en campañas que amplíen el espectro de la promoción de la salud coronaria en las mujeres, para lograr así mayores grados de equidad de género en la calidad de atención de esta problemática.
La percepción en la población de mujeres entrevistadas de que el estrés de rol de género femenino tiene relación con el aumento de la incidencia de la enfermedad coronaria en mujeres es uno de los hallazgos de esta investigación. Conjuntamente con la identificación de la necesidad de controlar precozmente los factores de riesgo biomédicos, ha aumentado en la población femenina residente en la Ciudad de Buenos Aires su visualización como población de riesgo.
Por estas razones es indispensable que las mujeres sean incluidas en todos los aspectos de la investigación biomédica. Es necesario definir las diferencias que existen en la manera en que hombres y mujeres reaccionan frente a las enfermedades y drogas, para que estos datos se incorporen en la práctica médica para su prevención, diagnóstico y tratamiento. La existencia de un retraso en el diagnóstico del episodio agudo, junto con una menor utilización de los recursos diagnósticos y terapéuticos conlleva a un peor pronóstico de la enfermedad cardiovascular en la mujer.
Es fundamental ofrecer a la comunidad herramientas para incorporar y fortalecer el concepto de calidad de vida en relación a la salud cardiovascular según los diferentes ciclos vitales femeninos. Es por esto que a modo de reflexión final sostenemos que es fundamental enfatizar la importancia del diseño de Políticas Públicas en salud que incluyan la perspectiva de género.
A partir de los datos que proporciona esta investigación es posible identificar cuándo las diferencias entre los géneros se transforman en inequidades en salud y, por tanto, desarrollar políticas públicas que busquen contribuir a la transformación de las condiciones de vida de las personas corrigiendo desigualdades, promoviendo equidad de género y autonomía. Entendiendo la equidad como la resolución de diferencias evitables e injustas, la equidad de género buscará distribuir recursos materiales y simbólicos de manera diferencial de acuerdo a las necesidades particulares de varones y mujeres.
La Dirección General de la Mujer, como organismo específico de instrumentación de políticas de promoción de equidad de género, podrá, entonces a partir de los resultados obtenidos colaborar con herramientas actualizadas facilitar el diseño de Políticas públicas de Promoción de la Salud en la prevención de la vulnerabilidad coronaria y en su detección precoz de parte de la comunidad de las distintas especialidades médicas desde una perspectiva de género.
Promover cambios y transformaciones en las condiciones de vida de las mujeres de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es un objetivo relevante en el día a día de los distintos equipos que trabajan en esta Dirección. Se trata de que las Políticas Públicas posibiliten la generación de nuevas construcciones de sentido social, para que varones y mujeres visualicen su masculinidad y femineidad a través de vínculos no jerarquizados ni
discriminatorios para la construcción de ciudadanía y en el pleno ejercicio de lo derechos humanos.
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