Una mirada especializada sobre la encuesta del INDEC

Una mirada especializada sobre la encuesta del INDEC

Valeria Esquivel es doctora en Economía e investigadora del Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Participó del diseño de la Encuesta de Uso del Tiempo realizada en el año 2005 en la Ciudad de Buenos Aires. En la siguiente entrevista analiza los resultados de la primera Encuentra Nacional sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo que acaba de publicar el INDEC.

COMUNICAR IGUALDAD–¿Cuál es tu opinión sobre la Encuesta Nacional sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo que acaba de presentar el INDEC? ¿Creés que se ajusta a los parámetros solicitados para este tipo de mediciones, de tal forma que Argentina pueda contrastar sus números con otras encuestas similares de otros países?

-Lamentablemente, el Informe de Prensa del INDEC no especifica qué tipo de encuesta es, ni nos muestra el cuestionario utilizado, sin lo cual es difícil evaluar la encuesta en términos metodológicos. Probablemente sea una “lista corta de tareas”, mediante la cual se le presentan a la o el encuestado una lista de actividades (“cocinar/preparar la mesa/lavar los platos” o “ayudar a niños y niñas en sus tareas escolares”) que luego se agrupan en los tres tipos de actividades publicadas por la encuesta “Quehaceres domésticos”, “Apoyo escolar” y “Trabajo de cuidados”. El hecho de que sea una encuesta representativa a nivel nacional hace que la información sea muy potente. Las definiciones adoptadas para los quehaceres domésticos y el trabajo de cuidados se encuentran en línea con la experiencia latinoamericana. Haber tomado como referencia el día de ayer también es un rasgo positivo, ya que la recordación tiende a ser mejor que si se toman ventanas de observación más largas (“la semana pasada”, por ejemplo). Sin embargo, la presentación del “apoyo escolar” como una sección diferencial de los cuidados es novedosa, aunque no necesariamente la mejor opción, ya que lo importante en términos analíticos es saber qué población se beneficia de los cuidados (“cuidado de adultos mayores” o “cuidado de niños/niñas/adolescentes”). El apoyo escolar es sólo una parte del cuidado de niños/niñas y adolescentes. No sabemos si estas categorías de actividades incluyen, por ejemplo, los traslados generados por las mismas (por ejemplo, “llevar/traer niños y niñas a la escuela” ¿es parte del “apoyo escolar”?). Yo creo que para evaluar esta encuesta correctamente, sería importante que se diera a conocer el cuestionario utilizado.

En general se observa una mayor participación de las mujeres en las tareas de cuidado, lo cual era previsible. ¿Qué otros aspectos destacarías?

-En principio los resultados en general parecen razonables, y están bien presentados (aunque no sabemos el peso poblacional de las categorías, por ejemplo, los “varones cónyuges”, que tienden a ser muy pocos y por lo tanto el dato podría ser de menor calidad). Me parece importante mencionar el modo en que deben leerse promedios poblacionales, ya que los datos más agregados promedian varones y mujeres con distintas estructuras de hogar y en distintas inserciones en el mercado de trabajo. Por eso, a veces parece que el tiempo fuera “poco”, cuando es un tiempo promedio de toda la población. En este sentido, la desagregación presentada es pertinente. Hay que ser cuidadosa en no leer el “tiempo por participante” sin “filtrarlo” por la tasa de actividad (los tiempos por participante no se pueden comparar entre sí). Habiendo hecho estas consideraciones metodológicas, es muy impactante que las cónyuges participen en el 95% de los casos en el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, dedicando en promedio más de 7 horas diarias. ¡Y entre estas cónyuges también están las ocupadas! Las mujeres solteras (que pueden o no vivir solas) participan más en las tareas de cuidado no remunerado que los varones que más participan, que son los casados y unidos, aunque más que la situación conyugal interesaría el tipo de hogar (unipersonal, nuclear, monoparental, etc.).  Como en la encuesta de la Ciudad de Buenos Aires, las tasas de participación en el cuidado son elevadas tanto para mujeres como para varones cuando hay menores de 6 años, un rasgo que se asocia a patrones de paternidad menos tradicionales. Sin embargo, el “maternalismo” es fuerte, ya que la tasa de participación de las mujeres en el cuidado es un 50% superior a la de los varones, y muy alta (en el entorno del 90%). En CABA encontramos que la participación de los varones padres en el cuidado ocurre luego de que finalizó su jornada laboral, en tanto que el cuidado de las madres toma primacía sobre su inserción laboral (a veces, impidiéndola). La Tabla 6, que muestra la participación en el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado cuando hay presencia de mayores en el hogar es interesante, ya que las mujeres participan más en las tareas de cuidado cuando no hay mayores en el hogar. Tal vez lo que esté ocurriendo es que la presencia de adultos mayores contribuye más de lo que requiere a las tareas de cuidado que se realizan en los hogares.

– ¿Cómo se debe interpretar que el mayor tiempo dedicado a cuidados esté, tanto para mujeres como para varones, en los niveles intermedios de educación (Tabla 7)?

-En esa tabla, como en las demás, no hay que mirar sólo los tiempos por participante sino también la tasa de participación (que, creo, tiene mejor calidad). Yo leería en esta tabla que: a) las variaciones en la tasa de participación son realmente pocas, las mujeres participan mucho más que los varones, y mucho, con independencia de su nivel de educación; b) a medida que las mujeres tienen mayor educación, y posiblemente mayores ingresos, dedican menos tiempo cuando participan, probablemente porque pueden con sus ingresos comprar sustitutos (servicios de cuidado, trabajadoras domésticas remuneradas, etc.).

– ¿Observás diferencias sustanciales en relación a la Encuesta de Uso del Tiempo del 2005 de CABA?

-En comparación con el relevamiento en la Ciudad de Buenos Aires en 2005, el cuidado de personas “promedio poblacional” parece ser más elevado en esta encuesta, y esto es porque los tiempos por participante dan muy altos también. Esto puede ser por el instrumento de medición, la lista corta de tareas, que tiende a sobreestimar los tiempos de cuidado porque quienes responden entienden los “méritos” de las actividades por las que se les pregunta, y porque implícitamente incorporan la simultaneidad (aunque no lo sabemos con certeza). La encuesta de la CABA utilizó como instrumento de medición el “diario de actividades del día de ayer”, por lo que el nivel de detalle de la información de uso del tiempo es más elevado y posiblemente menos sesgado. Sin embargo, lamentablemente, contamos con información de uso del tiempo sólo para las Ciudades de Buenos Aires (2005) y Gran Rosario (2010), de modo que es difícil comparar un relevamiento a nivel nacional con experiencias locales particulares. En este sentido, es una lástima que no se haya seguido una metodología comparable, que se aplicó también como módulo a una encuesta a hogares, existiendo esta experiencia previa en el país.

Nota central:

Tiempo, un recurso utilizado en forma desigual por mujeres y varones

 

 

2 Comentarios

  1. Sabrina:

    Estimados/as: estoy realizando una tesis y me gustaria utilizar la encuesta de usos del tiempo, ustedes disponen de un modelo para usar?
    Muchas gracias.

    • Comunicar Igualdad:

      Hola Sabrina, la encuesta no la hicimos nosotras sino el INDEC. Tendrías que hablar con ese organismo. Un abrazo

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