Tiempo, un recurso utilizado de forma desigual por mujeres y varones

El INDEC acaba de dar a conocer la primera Encuentra Nacional sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo. No presenta datos nuevos en relación a la desigualdad de género presente en la distribución de las tareas reproductivas y, en ese sentido, es una evidencia más de la estereotipación de los roles de género en la sociedad. Sin embargo, es excelente que Argentina cuente con esta herramienta demandada por diversos tratados regionales e internacionales, que sirve para medir la contribución “invisible” de las mujeres a la economía de los países.

COMUNICAR IGUALDAD- El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer su primera Encuesta sobre Trabajo no remunerado y Uso del Tiempo en la que por primera vez a nivel nacional se mide en nuestro país la desigual participación de mujeres y varones en la crianza y el sostenimiento de los hogares.

La Encuesta dio como resultado que el 74,4% de la población de 18 años y más realiza trabajo doméstico no remunerado, pero éste no está distribuido de igual manera:en todas estas actividades, tanto en participación como en intensidad del trabajo doméstico, se observa un claro predominio femenino”.

Las mujeres dedican en promedio 2,5 horas diarias más que los hombres al trabajo doméstico, incluyendo la crianza y, si se toma el total del tiempo dedicado a estas tareas: el 76% corresponde a las mujeres y 24% a los varones. “Esta desigual distribución por sexo evidencia la persistencia de modelos culturales y estereotipos de género que le asignan a la mujer un rol predominante en el trabajo doméstico” señala el informe.

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La mayor brecha de participación entre mujeres y varones se registra en el tramo de edad de 18 a 29 años, siendo los varones en esta etapa de la vida quienes menos participan en el trabajo doméstico. A la vez, la menor brecha se encuentra entre las personas mayores de 60 años de edad.

Entre las mujeres, quienes dedican más tiempo a estas tareas son las que están casadas o conviven con sus compañeros, y a la vez es en este sector en el que hay más brecha en la participación entre mujeres y varones, es decir más distancias entre la participación de unas y otros.

Tanto en mujeres como en varones, la presencia de niñxs en el hogar aumenta la participación en las tareas de crianza y sostenimiento del hogar. Pero mientras los varones aumentan sólo 1,6 horas su tasa de participación, las mujeres lo hacen en 4,4 horas. Por otra parte, cuando en los hogares con niñxs hay personas mayores de 64 años, la carga de trabajo doméstico para mujeres y varones adultos se aliviana.

En relación al trabajo voluntario, la encuesta da cuenta de una mayor participación de las mujeres en esta área (12% en relación al 7,4% de los varones); a la vez, mientras las mujeres casi duplican a los varones en la ayuda a otros hogares, ambos están parejos en la colaboración voluntaria con actividades de la comunidad.

La encuesta fue realizada como un módulo específico de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) durante el tercer trimestre de 2013, y abarca a personas de 18 años y más de edad residentes en hogares particulares de localidades de 2.000 o más habitantes de todo el territorio nacional.

Encuestas de uso del tiempo

Las encuestas de uso del tiempo son responsabilidades que los estados deben asumir para dar cuenta de la desigualdad en relación a los tiempos invertidos por mujeres y varones en tareas reproductivas, tradicionalmente adscriptas a las mujeres por la división laboral de los roles de género de las sociedades patriarcales. Medir estos tiempos da una idea sobre la contribución que las mujeres hacen a una tarea habitualmente invisibilizada desde el punto de vista económico pero fundamental para el desarrollo de las sociedades como son la crianza de lxs niños y la gestión y mantenimiento de los hogares.

La Plataforma de Acción de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (1995) instó a los países a hacer estudios periódicos sobre el uso del tiempo indec2para medir cuantitativamente el trabajo no remunerado y mejorar la captación de información sobre las contribuciones de mujeres y varones a la economía. A la vez, el Consenso de Brasilia (2007) organizado por la Comisión Económica para América latina y el caribe (CEPAL) señala la necesidad de “adoptar medidas en todas las esferas de la vida democrática institucional y, en particular, en los ámbitos económico y social, incluidas medidas legislativas y reformas institucionales, para garantizar el reconocimiento del trabajo no remunerado y su aporte al bienestar de las familias y al desarrollo económico de los países, y promover su inclusión en las cuentas nacionales”.

De acuerdo a una investigación realizada en el 2009 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Trabajo y familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social, algunos de los resultados de 14 encuestas de uso del tiempo realizadas en diferentes países de América Latina fueron que: los hombres tienen menos participación e invierten menos tiempo en las tareas de cuidado; el mayor tiempo dedicado por las mujeres se incrementa en los tramos del ciclo vital asociados a la maternidad; las mujeres indígenas y las de sectores más pobres son las que más tiempo dedican a estas tareas; la jornada laboral de las mujeres es inferior a la de los hombres, debido a la necesidad de atender responsabilidades domésticas y/o familiares, lo cual impacta en remuneraciones y jubilaciones; y las tareas de cuidado que realizan unos y otras son diversas, mientras los varones se dedican a tareas menos rutinarias (jugar con lxs niñxs), las mujeres se responsabilizan de la alimentación e higiene cotidiana.

Ciudad de Buenos Aires

En la Ciudad de Buenos Aires (CABA) se realizó también, en el año 2005, una Encuesta de Uso del Tiempo como parte de la Encuesta Anual de Hogares de ese año que evidenció la misma desigualdad en términos de género.

Mientras las mujeres de CABA dedican 3 horas al trabajo doméstico para el propio hogar, una hora al cuidado de niñxs y personas adultas del hogar (0:58) y dos horas tres cuartos (2:45) al trabajo para el mercado, los varones, en cambio, dedican en promedio 5 horas y cuarto (5:14) al trabajo para el mercado –casi el doble que las mujeres-, poco más de una hora al trabajo doméstico para el propio hogar –es decir dos veces menos que las mujeres- y menos de media hora (0:22) al cuidado de niñxs o personas adultas –la mitad que las mujeres-.

Esta distribución desigual da cuenta no solamente de la menor participación de los varones en las tareas reproductivas sino de su mayor participación en las productivas, lo cual les permite disponer de recursos económicos que suelen darles una capacidad diferencial de negociación hacia el interior de las parejas. Y que, en muchos casos, es utilizada como una forma más de violencia.

Otra observación de la encuesta fue que mientras casi todas las mujeres (93%) participan en el trabajo doméstico no pagado para el propio hogar, sólo lo hace el 66% de los varones.

En relación a la utilización del tiempo más allá de las tareas productivas y reproductivas, la encuesta muestra una distribución bastante pareja del tiempo entre mujeres y varones en lo referente al cuidado personal, la utilización de medios de comunicación, educación y tiempo libre, sin embargo las mujeres dedican más tiempo a las ayudas a la comunidad y a otros hogares.

Nota relacionada:

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