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“Hasta para cambiar, los varones debemos tener una razón”
Son varones prominentes en sus respectivos ámbitos y han sido convocados a sumarse a la “Red de Hombres Comprometidos por la Igualdad y Contra la Violencia hacia las Mujeres” para embarcarse en una lucha personal y colectiva por una sociedad igualitaria y libre de violencia. Se espera de ellos que participen activamente en la red, tanto desde sus acciones cotidianas como promoviendo propuestas concretas en sus sectores de actividad que contribuyan a sumar a otros varones y a concientizar sobre la violencia de género. Conversamos con algunos de ellos sobre las desigualdades que persisten en su entorno, la construcción de relaciones más igualitarias, y la necesidad de un cambio cultural. Aquí los testimonios del periodista Rodolfo Barilli, el actor Pablo Quevedo, el abogado Federico Polak, el funcionario Gustavo Ferrari, el educador Hugo Huberman, y el antropólogo Gustavo Iribarne.
Por Sarah Babiker
COMUNICAR IGUALDAD- Los medios de comunicación son siempre un lugar estratégico, tanto por su capacidad para reproducir estereotipos, como para concientizar a la sociedad. El
periodista de Telefé, Rodolfo Barili -miembro de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género-considera que si bien se ha avanzado en el abordaje de la violencia de género en los medios, aún queda mucho por hacer. Para el comunicador, hay un momento en el que uno se da cuenta de que los femicidios no son casos aislados, sino hechos recurrentes. “Te voy a contar un ejemplo desde el ‘crimen pasional’, que fue hace bastantes años y fue la primera reflexión que me hizo una persona que me dijo: ‘Oíme, no digamos más esto’. Y empezamos a laburar en por qué y al abrir esa puerta terminamos abriendo un montón de otras puertas, que nos llevaron a una toma de conciencia y a un compromiso editorial” cuenta el periodista desde su propia experiencia.
Del mismo modo, desde lo que podríamos considerar como otro espacio de comunicación, el teatro, el actor Pablo Quevedo experimentó la potencialidad del arte a la hora de movilizar conciencias sobre la violencia de género. Intérprete en la obra La casa sin puertas, de la dramaturga Laura Gordano, Quevedo fue constatando cómo lo que en principio era una obra de teatro más se convertía en una llamada a la reflexión: “Lo que recibimos por parte del público fue muy fuerte porque la gente nos decía, sigan, sigan, sigan y no lo tomamos como una acto cultural más sino como una responsabilidad, ya hicimos 40 funciones”. Numeroso público femenino ha tenido la ocasión de ver la obra convocado por organizaciones y movimientos de mujeres, “pero en el teatro no, en el teatro hay mucho público masculino, de hecho son los que quedan más impresionados. Siempre en cualquier familia existió algún hecho de violencia, ninguna familia está libre, así que como fenómeno cultural se debe dejar claro que no está bien. Que no se justifique la violencia por ningún motivo “.
Pensar la desigualdad y la violencia desde el propio ámbito, visibilizar asimetrías que pasan desapercibidas. El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad del Museo Social Argentino, Federico Polak, reflexiona sobre las desigualdades que persisten en el ámbito académico: “Está claro que se ha avanzado mucho pero todavía hay un disvalor, por ejemplo el que aún pesa a la hora de elegir un profesor. En ocasiones, ante un hombre y una mujer que disputan un mismo puesto, al tomar la decisión sobre a quién será destinado, los consejos académicos, por resortes inconscientes, acaban finalmente decidiéndose por el varón. Entre estos resortes hay un tema generacional también, tené en cuenta que por ejemplo en derecho la primera mujer que se recibió lo hizo a mediados del siglo pasado”. Como en otros ámbitos laborales, también para las profesoras jóvenes, la “sospecha” de que puedan decidir ser madres puede perjudicarlas en su carrera, señala Polak.
Reflexiones sobre el cambio
¿Por qué cuesta tanto avanzar? ¿Qué resistencias siguen enfrentándose? El asesor general del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, coincide en que si bien los avances existen, perseveran espacios de resistencia. Reconoce que “la ley de cupo obligatorio introdujo un cambio importante” y comparte su deseo de que “ojalá algún día en la Argentina se pudiese llegar a la igualdad sin cupos”. El también ex diputado nacional lamenta que a diferencia de otros sectores profesionales más igualitarios, como la medicina o el ámbito judicial, “en el poder legislativo si bien hay reconocimiento del cupo obligatorio, cuando hablamos de algunos cargos de la función pública todavía detectamos prominencia de hombres frente a una falta de reconocimiento de las mujeres”.
Siempre a la vanguardia, desde la sociedad civil se viene trabajando en articular a los varones en la lucha contra violencia hacia mujeres y niñas. Ejemplo de ello es la “Campaña del Lazo Blanco”, de la que Hugo Huberman es referente para Argentina y Uruguay. Se trata también de sumar a los varones para pensarse y sentirse de otro modo: “Los que hemos sido educados como hombres, somos educados en la razón, en tener razones, hasta para cambiar debemos tener una razón, desde la razón hoy no veo posibilidades de transformación en nuestras formas de hacernos hombres o mujeres, porque plantearlo solo desde la razón inhibe otras dimensiones de lo humano, si abrimos el espacio de lxs humanxs en relaciones continuas a otras dimensiones, abrimos la posibilidad de transformaciones” define el activista, quien apuesta por la acción como emoción en juego, “juguemósla”, invita. Cambiando, los varones tienen mucho que ganar: ser más humanos “en la mayoría de nuestras culturas el peaje que entregamos para hacernos hombres, es deshumanizarnos, ser parte de un todo alienado y alienante. Todxs ganamos, si nos humanizamos”. Pues, concluye Huberman “todxs sufrimos este sistema que nos nombra y designa, sin saber lo que en realidad somos, humanxs en relación”.
Difícil es romper con los machismos cotidianos de cada uno como reconoce también el periodista Barili: “Vos mismo cuando empezás a hablar te encontrás a veces un preconcepto propio que sin querer fomentás la desigualdad. Me parece que es un laburo cultural, uno viene preseteado con el machismo de este país en el que nació. Lo que hay que hacer es laburar para dejar a nuestros hijos un país más igual del que recibimos” reflexiona el periodista.
Pero ¿cómo generar este cambio cultural y personal? Ferrari reivindica la política: “Argentina tiene una historia de mucha resistencia a los cambios culturales, avanzan más rápido las leyes que las conciencias” destaca, y enfatiza que los medios de comunicación -con su insistencia en cosificar a las mujeres-, o la escuela -donde se habría instalado de manera más exitosa la sensibilidad ecologista que la cuestión de la igualdad de género-, no han sabido acompañara este cambio cultural. “A mí me parece -concluye- que el Estado y la política son garantes de igualdad y si bien desde lo personal hay mucho que hacer, los grandes cambios, los que cambian la vida de millones de personas se hacen desde la política.”
Nota central:
Varones que se unen contra la desigualdad y la violencia hacia las mujeres