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El promedio de vida de las personas trans no supera los 40 años
En mayo, la Federación Argentina LGBT y ATTTA también presentaron una iniciativa legislativa para la creación de la Asignación para la Ciudadanía Trans, que apenas supera las cuatro décadas de vida evidenciando la deuda histórica en materia de salud, educación y fuentes de empleo dignas. Una respuesta a las cuestiones sin resolver que obstaculizan la inclusión y plena ciudadanía luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género.
Por Jésica Farias
COMUNICAR IGUALDAD- “Entonces entendemos la necesidad de otorgarles subsidios o pensiones que cubran el Salario Mínimo Vital y Móvil”, expuso a esta agencia la legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, María Rachid, quien también es secretaria general de la Mesa Nacional por la Igualdad.
La iniciativa se presentó el 15 de mayo en el Congreso de la Nación con el propósito de que a las personas trans mayores de 40 años se les brinde una asignación, teniendo en cuanta que su expectativa de vida apenas supera, en promedio, las cuatro décadas determinando una adultez mayor adelantada. “Eso implica el grado de exclusión, la imposibilidad que tuvieron de acceder a la educación, a la salud y al trabajo”, agregó.
Por la igualdad en las aulas y en las fábricas
La norma que desde 2012 otorga el derecho a la identidad al colectivo trans no señala en sus artículos cuestiones que tengan que ver con la educación o con el trabajo, y sin embargo, abre las puertas de las escuelas y de empleos dignos para las personas travestis, transexuales y transgéneros.
“En relación a la educación, creo que la ley ha generado una vuelta al aula. Lo vimos en el Mocha Celis, en donde la norma repercutió en la matricula sobre todo el año pasado y éste y pasamos de empezar nuestra actividad con una matrícula de unas 20 estudiantes y ahora tenemos a 103” dice con alegría, la secretaria académica y coordinadora de ese bachillerato popular trans, Vida Morant. Y explicó el por qué: “El cambio se da porque dejamos de sentirnos muertas y muertos civiles, porque nos visibiliza, nos da acceso a cualquiera tramite público o privado contar con un DNI que refleje una identidad autopercibida que no está mediatizada por una instancia judicial o de la medicina. De ese modo, abrió las puertas invitando a nuestro colectivo a retomar esa deuda pendiente, esa privación en nuestra historia que era la educación, pero como un primer escalón a la expectativa de base que es el ingreso al mercado de trabajo”.
Sobre ámbito laboral, tanto Morant como Rachid enfatizaron en que el desarrollo de políticas públicas lograron –y lo seguirán haciendo- insertar en el mercado laboral a las mujeres y varones trans “mediante formación y promoviendo cupos en la administración pública”, explicó la legisladora porteña. “Sin dudas, las capacitaciones profesionales engrandecen el perfil”, reflexionó la activista trans del Mocha Celis.
Además, la introducción al asociativismo como salida laboral, una que se abre del capitalismo feroz, forma parte de las respuestas que el Estado viene dando para lograr una vida con calidad para el colectivo, rompiendo con la estigmatización. “Hoy considero que la herramienta más genuina es la cooperativa porque permite incluirte y no te discrimina”, recapacitó Kalym Soria -uno de los fundadores y referentes de la Red de Intersexuales, Transgéneros y Transexuales de Argentina (Ritta), quien también es secretario Estilo Diversa LGTB-.
Con el aval del Ministerio de Trabajo y de Seguridad Social de la Nación -que fijó objetivos tales como “la creación de normativa específica sobre la materia, o reformas para mejorar la reglamentación y/o legislación existente, la promoción de la incorporación de cláusulas de no discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género en los convenios colectivos de trabajo, y la elaboración de publicaciones y realización de campañas con el objetivo de promover el cambio cultural que propicie el respeto, la inclusión y la integración de las personas LGTBI en el ámbito laboral” entre otros- y de la cartera de Desarrollo Social, las cooperativas formadas por personas trans son una alternativa que crece. El primer paso lo dio el emprendimiento Nadia Echazú y hoy, se multiplican y diversifican.
Aun así, Soria maduró: “El día que en una mesa de entradas o en una farmacia, por ejemplo, esté atendiendo una mujer trans voy a entender que la inclusión está siendo plena”.
Foto: cooperativa Nadia Echazú.
Nota central:
Por la plena ciudadanía trans