Beijing + 20: “Ninguna transformación importante se logró sin la presencia del movimiento feminista”

Lydia Alpizar es directora ejecutiva de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID) y su voz es una de las más escuchadas en el contexto del debate internacional por los derechos humanos de las mujeres. En esta entrevista con COMUNICAR IGUALDAD, analiza la Declaración Política final de la 59ª sesión de la CSW –realizada en marzo en la ONU-, de la que fueron excluidas la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil, y la califica como “débil, poco visionaria, con grandes vacíos o falta de referencias a temas clave para responder a los retos actuales en la lucha por la igualdad de género”. En relación a los debates internacionales de este año sobre la agenda del desarrollo y su inclusión, o no, de temas de género, afirma: “Tenemos sí que asegurar que uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sea sobre igualdad de género, ampliamente definido, que nos ayude a implementar la Plataforma de Beijing y acuerdos obligatorios vitales, como la CEDAW.  Y sí necesitamos que cada uno de los otros objetivos defina muy claramente cuáles son sus metas específicas e indicadores sobre igualdad de género y derechos de las mujeres”.

Por Mariana Fernández Camacho

alpCOMUNICAR IGUALDAD- La agenda de la 59ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU comenzó con la ovación que se llevó el discurso de Lydia Alpizar, directora ejecutiva de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID) y quien habló en nombre de las organizaciones feministas del mundo. 

En COMUNICAR IGUALDAD la contactamos para pensar juntas lo que pasó y lo que viene.

– ¿Cómo se lee que veinte años después de Beijing, la sociedad civil haya estado excluida del proceso de negociación de la Declaración Política de la CSW?

 A nivel mundial estamos viviendo un momento fuerte de criminalización de la protesta social, de disminución del espacio democrático y reducción, por lo tanto, de los espacios de participación a organizaciones de la sociedad civil. La ONU no es la excepción y hemos visto en los últimos años diferentes situaciones en donde la participación de la sociedad civil ha sido fuertemente restringida o prácticamente eliminada.  El Bureau de la CSW decidió que este año iba a negociar antes del inicio de su sesión anual el texto de la Declaración Política que había decidido adoptar, en conmemoración del XX aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de la ONU, realizada en Beijing. La idea que tuvieron fue llegar a la inauguración de la 59ª Sesión de la CSW con un texto ya aprobado, que pudiera ser adoptado ahí mismo por todos los estados miembros participantes. Esto significó que la participación de la sociedad civil se vio fuertemente restringida a las organizaciones que tienen alguna presencia en NYC, y que todas las mujeres y aliadxs que llegaron a esa ciudad para participar de las dos semanas de la sesión de la CSW no pudieron realmente tener ninguna influencia en dicho acuerdo, que era el texto principal a adoptar. La participación de las organizaciones feministas y que trabajan por los derechos de las mujeres ha sido una de las piezas clave para asegurar que los acuerdos adoptados por los gobiernos tengan el contenido adecuado y estén a la altura de lo que se requiere (y son motores importantes para la implementación de los acuerdos a distintos niveles también). La Conferencia de Beijing es un buen ejemplo de esto, ya que contó con una participación muy fuerte de dichas organizaciones en la conferencia misma y en su seguimiento.  El resultado en esta CSW59 es claramente una Declaración Política débil, poco visionaria, con grandes vacíos o falta de referencias a temas clave para responder a los retos actuales en la lucha por la igualdad de género, que no promueve cambios que transformen de raíz las situaciones que generan violencia y discriminación contra mujeres y niñas alrededor del mundo. Es un acuerdo muy corto y una muestra de que al final el compromiso de los gobiernos para realmente transformar este gran pendiente en la agenda global sigue siendo limitado, incluso en lo retórico.

¿En qué situación nos encontramos para iniciar la definición de una agenda de desarrollo con nuevos objetivos?

Vivimos un momento vital para la definición de una agenda de desarrollo con nuevos objetivosLos retos que el mundo enfrenta son distintos a los que enfrentaba en el año 2000, con condiciones de mayor complejidad y un mundo más desigual, con conflictos enormes y numerosos, con mayor violencia, degradación ambiental y violaciones de derechos humanos crecientes.  Es un momento en donde se requiere que la ONU, los gobiernos y otros actorxs lleguen a acuerdos ambiciosos para responder a estos retos, y que los recursos y medios necesarios para alcanzar dichos acuerdos sean definidos claramente y se cumplan. Hay problemáticas en donde la situación que enfrentamos como humanidad es de vida o muerte. Por ejemplo, el cambio climático y la represión y violencia contra las defensoras de derechos humanos. Entonces, la situación actual es urgente. Es, de algún modo, un momento de quiebre, en el que si no se llega a ciertos acuerdos la imposibilidad de revertir los efectos será devastadora para el futuro de la humanidad y del planeta

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En su discurso en la sesión inaugural de la CSW59, usted mencionó que la tradición no puede ser un pretexto para la discriminación y la violencia. ¿Cómo lograr avanzar cuando la igualdad de género se sigue entendiendo de muchas maneras en distintos lugares? 

Tanto los acuerdos de la Conferencia de la ONU sobre Derechos Humanos de 1993, como la Conferencia de Beijing de 1995, sientan una base fundamental de acuerdo global sobre el deber de los estados de asegurar que la cultura, la tradición y la religión no sean utilizadas como justificativo para discriminar, ejercer violencia o violar cualquier derecho humano de las mujeres.  Las transformaciones que requiere poder implementar plenamente este principio son profundas, y van a la base misma de la cultura patriarcal, de sus estructuras fundantes. Requerimos un trabajo sostenido desde el nivel local hasta el nivel global, donde podamos promover un cambio de valores a nivel cultural y social, acompañado del pleno reconocimiento y protección de todos los derechos de las mujeres.  Requerimos hacer un trabajo muy fuerte de resistencia y desafío a los fundamentalismos religiosos, nacionalistas y culturales, así como también económicos, que refuerzan estereotipos y tratan de validar prácticas culturales, religiosas y tradicionales para justificar la discriminación contra las mujeres y otros grupos altamente excluidos o discriminados (como personas trans e intersex, lesbianas, trabajadoras sexuales, etc). Actualmente las fuerzas fundamentalistas han crecido muchísimo, en todas las regiones y en todas las religiones. Así que el trabajo a todos los niveles se hace necesario para, por un lado, impedir que haya retrocesos en lo logrado, y por otro para poder seguir avanzando. Los estados deben hacerse responsables de cumplir con sus obligaciones, y como movimientos feministas y amplios de mujeres tenemos una tarea vital que hacer para que los estados rindan cuentas y cumplan con su obligación, sobre todo con respecto a los actores no estatales que avanzan estas banderas anti-derechos de las mujeres y anti-democráticas. Necesitamos movimientos feministas y amplios de mujeres fuertes en cada país del mundo (y alianzas fuertes también con diversos actores sociales), porque esta es una tendencia global y necesita resistirse, desafiarse y vencerse en cada país del mundo, con mucha solidaridad internacional, recursos y trabajo constante. 

¿Cuál es la importancia de transversalizar la perspectiva de género y de apuntar a la desagregación de datos por sexo en los próximos Objetivos dealp2 Desarrollo Sostenible? 

Yo no creo que debamos pedir sólo la transversalización de género y la desagregación de datos por sexo, me parece que eso no es lo suficientemente ambicioso. Me parece que tenemos sí que asegurar que uno de los objetivos sea sobre igualdad de género, ampliamente definido, que nos ayude a implementar la Plataforma Beijing y acuerdos obligatorios vitales, como la CEDAW.  Y sí necesitamos que cada uno de los otros objetivos defina muy claramente cuáles son sus metas específicas e indicadores sobre igualdad de género y derechos de las mujeres.  Si el mandato es simplemente transversalizar el género y desagregar datos, así en lo general, nos quedamos cortas, porque necesitamos que los estados sean muy claros sobre cómo cada ODS es relevante para las mujeres, para la igualdad de género, para nuestros derechos y a qué se comprometen específicamente en ese sentido, con indicadores claros que nos ayuden a medir cumplimiento y hacerles rendir cuentas.  También es vital asegurar que en todas las conversaciones sobre mecanismos de implementación, los recursos necesarios para implementar de verdad los acuerdos sean comprometidos claramente y podamos también monitorearlos y hacer que los distintos actores del financiamiento para el desarrollo rindan cuentas. 

En su intervención en la CSW59, la compañera mexicana Elsa María Arroyo reconoció la importancia del encuentro pero también hizo hincapié en la necesidad de llevar las discusiones a los territorios. ¿Cómo lograr que la igualdad de género entre en la agenda de las sociedades? 

Requerimos hacer algo vital: fortalecer más a los movimientos feministas y amplios de mujeres y asegurar que tengan acceso a los recursos financieros para apoyar el trabajo vital que realizanNinguna transformación importante en la historia del avance de los derechos de las mujeres y la igualdad y justicia de género se ha logrado sin la presencia y el trabajo fuerte de los movimientos feministas y amplios de mujeres.  Así que un motor vital de cambio es asegurar que en cada país del mundo  exista un movimiento fuerte que por un lado defienda lo ganado, pero también haga a los estados y a otros actores rendir cuentas y que siga empujando para que haya más acuerdos y transformaciones que nos ayuden avanzar en la gran agenda pendiente y responder a los retos tan enormes que enfrentamos en el contexto actual.  Hay que aprovechar la coyuntura actual, en la que hay mayor conciencia del rol vital que jugamos las mujeres y las niñas en nuestras sociedades, y los medios de comunicación más tradicionales, la ONU, las instituciones financieras internacionales y las propias corporaciones están hablando y reconociendo más este papel e incluso invirtiendo mayores recursos en diversos temas. Hay que aprovechar la coyuntura para que las voces de las propias mujeres que han estado avanzando los cambios sean las que informen las discusiones, los programas, los acuerdos. Que no se termine invisibilizando a las mujeres que históricamente han dado la lucha y han logrado influir en la sociedad para alcanzar los logros que tenemos hoy en día en la agenda por los derechos de las mujeres y la igualdad y justicia de género.  Y claro que necesitamos llegar a otros movimientos sociales, a otros actores sociales, y construir mayor poder colectivo para avanzar nuestras agendas.

¿Cómo afecta la vida de las mujeres luchar para renovar el compromiso con la igualdad de género en la agenda post 2015?

Los acuerdos que los estados harán en la ONU este año, en el marco del proceso de la agenda de desarrollo post2015, van a definir el marco principal de acuerdos globales sobre desarrollo de los próximos 15 años. Esto significa que los estados y otros actores tendrán que dar prioridad a la implementación de esos acuerdos, y entonces las políticas públicas, programas y presupuestos a distintos niveles tendrían en teoría que responder a esos acuerdos para asegurar su implementación.  Si no aseguramos que las prioridades sobre los derechos humanos de las mujeres, la igualdad y justicia de género queden reflejadas en los acuerdos tenemos el riesgo de que la prioridad que se dé a nuestras agendas sea mucho menor o nula. Pero además de esto, el debate del post2015 es también un debate más amplio que impacta la vida de mujeres y niñas de comunidades diversas alrededor del mundo, y también impacta nuestro planeta. Es un debate sobre el modelo o modelos de desarrollo que deberían imperar en el mundo para lograr realmente la justicia social, los derechos humanos, la paz y la urgente sostenibilidad ambiental.  Las mujeres estamos participando activamente también en desafiar a los estados y a otros actores a replantear los modelos de desarrollo, la estructura de gobernanza global (en particular la financiera, pero no solo esa), los acuerdos urgentes sobre cómo lidiar efectivamente con la enorme crisis de cambio climático, los conflictos en distintas partes del mundo.  Influir en los grandes temas estructurales del desarrollo, la justicia, la sostenibilidad ambiental y la paz es vital para poder contar con condiciones estructurales que permitan avanzar en los derechos humanos de las mujeres y la igualdad y justicia de género.  Así que este proceso es muy importante para la vida de las mujeres, porque potencialmente impactará para bien (o para mal, o no tendrá un impacto alguno, lo cual sería una oportunidad perdida) en nuestras vidas cotidianas y en nuestras perspectivas de pleno ejercicio de derechos a futuro.

Nota central:

Beijing + 20: “Si los países hubieran cumplido sus promesas, hoy estaríamos hablando de un mundo mejor”

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