Para parir nuevas conductas

La Organización Mundial de la Salud se expidió contra la violencia obstétrica. Y más allá de la declaración, estipuló acciones para prevenir y erradicar el maltrato y la falta de respeto en centros de salud a nivel mundial  al momento del parto.

Por Jésica Farías

COMUNICAR IGUALDAD- Para erradicar las agresiones, la OMS propone desarrollar nuevas conductas que generen “mayor respaldo de los gobiernos y socios en el desarrollo, en relación con las investigaciones y acciones sobre el maltrato y la falta de respeto; iniciar, respaldar y mantener programas diseñados para mejorar la calidad de la atención de la salud materna, centrándose en la atención respetuosa como componente esencial de la atención de calidad; realzar el derecho de la mujer a recibir una atención de la salud digna y respetuosa en el embarazo y el parto; generar datos relacionados con las prácticas de atención respetuosa e irrespetuosa, los sistemas de responsabilidad y el respaldo profesional valioso; e involucrar a las partes interesadas, incluidas las mujeres, en los esfuerzos para mejorar la calidad de la atención y eliminar las prácticas ofensivas e irrespetuosas”.

En septiembre del 2014, la Organización Mundial de la Salud hizo una declaración sobre la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud. Y fue más allá: planteó que esas acciones o inacciones “también amenazan los derechos a la vida, la salud, la integridad física y la no discriminación”, dando cuenta de que la violencia obstétrica es un problema de salud pública y de derechos humanos.

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“A pesar de la evidencia presente, que sugiere que el trato irrespetuoso y ofensivo a las mujeres durante el parto en centros de salud es bastante frecuente, en la actualidad no hay consenso internacional sobre cómo definir y medir, científicamente, el maltrato ni la falta de respeto”, dice la declaración. En la Argentina, durante la I Jornada de Participación Ciudadana para la Definición de la Violencia Obstétrica se intentó poner en palabras aquello que se sufre en los establecimientos sanitarios. La actividad, que se realizó en junio del año pasado, se enmarcó en el Seminario Maternidad y Derecho. Nuevos Paradigmas Asistenciales dictado por la Asociación Argentina de Parteras Independientes y la agrupación Por el Derecho a Elegir cómo Parir, en la Universidad Popular de Madres de Plaza.

“Violencia Obstétrica es un concepto en construcción, invisibilizado por el sistema médico hegemónico en el plano conceptual/discursivo y legitimado en el plano concreto por una práctica médica que, sistemáticamente, prioriza la `prevención mediante la intervención´ por sobre el respeto de la fisiología y los procesos naturales del cuerpo humano y por sobre una definición más amplia del estado de salud, fomentando y dando lugar, así, a este tipo violencia”, concluyeron después del trabajo simultáneo en 13 mesas que intentaron abarcar todas las caras de la agresión que conduce a cesáreas innecesarias, a alumbramientos que se alejan de lo natural mediatizados por intravenosas, y bebas/es que lo primero que descubren del mundo es un espacio atiborrado de luces artificiales y aparatos. Así, la intimidación se vio atravesada por variables como la violencia sexual y física; verbal, psicológica y emocional; simbólica y medios; económica y en el marco jurídico; burocrática y administrativa; por su impacto en los recién nacidos; en relación a la fertilización asistida y en situaciones de aborto y post-aborto; también con respecto a la discriminación; en las prácticas asistenciales; en relación al parto en casa pero también en el sistema médico hegemónico. Sobre esos ejes pivotaron los trabajos grupales.

Nota central:

Existe la figura jurídica de violencia obstétrica, ¿pero cuánto se hace para detenerla?

 

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