Argentina a la vanguardia, pero retrasada en el acceso a la salud

En la Argentina, con la sanción de la Ley de Identidad de Género, tenemos un marco normativo de avanzada. Los principales pasos se han dado en el reconocimiento registral de las identidades autopercibidas, pero aún queda mucho por hacer.

Por Belén Spinetta

COMUNICAR IGUALDAD- Para Mauro Cabral, la Ley de Identidad de Género argentina sigue siendo hasta hoy la mejor en su tipo en el mundo, sin embargo aquellos aspectos que refieren al derecho a la salud de las personas trans siguen sin reglamentarse. “Eso no quiere decir que la ley no se cumpla –se cumple en distintos centros de salud, donde se realizan procedimientos quirúrgicos y tratamientos hormonales cubiertos por el Estado, obras sociales o prepagas. Todavía existe un vacío muy grande en lo que respecta a la formación y especialización profesional, y también en lo que respecta al monitoreo estatal de las prácticas médicas”.

Sobre este punto, Emiliano Litardo señala que aún falta la reglamentación al artículo 11, y que en este marco, “el Ministerio de Salud está incumpliendo su función como agente público destinado a reglamentar un punto clave de la ley; sin perjuicio de ello, “la ley es clara y los subsistemas de salud deben cubrir los accesos a la salud”. Remarca que esta reglamentación debería realizarse “con el asesoramiento de quienes formamos parte del movimiento de sanción de la ley”. Coindice en que se avanzó en aspectos vinculados con el registro, rediscusión de leyes de cara a la ley sancionada y en “un nuevo paradigma, con apoyatura en derechos humanos, que impacta en la formulación de políticas sociales que los grupos activistas empezamos a idear (como ley de cupo o pensiones)”.

Para Alan Prieto, es necesaria una reglamentación que no ponga un techo, sino que entienda que la salud integral “no es tan solo tratamientos hormonales y cirugías” sino que tiene que ver con una visión de conjunto que abarque todo el sistema de salud. “Por ejemplo, que si un chico trans va un consultorio y pide un turno con un ginecólogo, la persona que te atiende en el mostrador no se sorprenda y uno tenga que dar un montón de explicaciones de por qué lo necesita. Esto sigue pasando porque esa persona está dentro del imaginario social que no acepta que existimos varones con vagina”. Enfatiza que son necesarias capacitaciones en todo el  personal del sistema de salud para modificar esto.

Por otra parte, para Mauro Cabral el acceso a la educación y al trabajo digno, son dos grandes causas pendientes sobre la que es necesario dar pasos: “Hay que avanzar con urgencia en la reparación de los daños que ha causado y que causa la exclusión educativa estructural de las personas trans, y trabajar decididamente en pos de la apertura de más posibilidades laborales”. Y enfatiza que otra de las materias pendientes es el “nombramiento de más personas trans en posiciones de toma de decisión, y el reconocimiento del trabajo sostenido de los hombres trans a lo largo del proceso histórico en torno a la ley, así como la ampliación de las agendas de derechos en discusión para incluir cuestiones relativas a los hombres trans, por ejemplo, nuestros derechos sexuales y nuestros derechos reproductivos”.

Nota central:

Hacia la despatologización de la transexualidad

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