La oportunidad que Argentina dejó pasar

Por Gabriela Socias, desde Nueva York

COMUNICAR IGUALDAD– Si bien desde un principio se había considerado que la Sesión Especial sobre la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD) durara sólo unas cuantas horas, la falta de control por parte de la mesa respecto al uso del tiempo de los oradores, provocó que más de 30 países no pudieran dar su mensaje en el salón plenario, pues había que concluir la sesión. Por ello, voces importantes en este proceso como la de países como Argentina y Brasil no pudieron ser escuchadas.

El criterio con el que se había elegido el orden de los países disertantes durante la sesión, evidenciaba que se consideraba la jerarquía, en cuanto a poder político, que poseía cada unx de lxs representantes que integraban las delegaciones oficiales de países, dispuestos a hablar. Tal es el caso de Chile a quien le tocó hablar en segundo lugar, luego de Evo Morales, dado que quien emitió el discurso durante la sesión fue la presidenta Michelle Bachelet. Pese a que en Nueva York, por motivo de la Asamblea General, estaba presente una gran delegación argentina que incluía a funcionarixs de alto rango y a la presidenta de la Nación, la delegación oficial argentina que estuvo presente en la Sesión Especial sobre CIPD, estuvo integrada por funcionarios de áreas relativas a población; el diputado nacional Mario Oporto, quien participa del proceso del Cairo desde 1994; y la subsecretaria de Relaciones Internacionales de Cancillería Argentina, entre otrxs funcionarixs.

Más allá de una crítica lisa y llana que no construye ni aporta, sobre el hecho de que Argentina se quedó sin voz durante la Sesión Especial sobre CIPD, es pertinente reconocer que más allá que el evento no incluyera negociaciones sustanciales, el hecho de poder compartir la visión desde uno de los países que llevó la posta  e incidió en muchos de los logros y avances alcanzados relativos a Cairo, y con la evidencia de la experiencia nacional de punta -que incluye marcos legales, políticas y programas que reconocen de manera sustantiva los derechos sexuales y los derechos reproductivos, similar a Uruguay-, siendo un ejemplo y guía para la región, esta situación resultó ser una oportunidad no aprovechada por parte de Argentina para reafirmar los compromisos asumidos, con una amplia perspectiva y eje sobre derechos humanos,  muchos de ellos, implementados desde Cairo en 1994.

Sólo Brasil y Rusia expresaron su desacuerdo ante el presidente de la Asamblea General y solicitaron explicaciones del procedimiento, pues no se entendía –dijeron- cuáles habían sido los criterios para que unos países participaran y otros y no y cuál el orden para haberlo hecho.

El presidente explicó que se había tratado de dar la mayor cobertura y que por ello se amplió más de tres horas el cierre de la sesión, pero que dado que al día siguiente iniciaba la Cumbre del Cambio Climático, no era posible extenderla más. Los países inconformes solicitaron que sus declaraciones preparadas para la tribuna quedaran registradas oficialmente, lo que el presidente confirmó que así sería. Con esto, el vicepresidente de la Asamblea General dio las palabras de conclusión de la sesión y gran parte de la sociedad civil presente, muchas y muchos que esperaban este momento de revisión desde hace 20 años para “celebrarlo”, se retiraron del salón con un sabor amargo por no haber podido escuchar a todos los estados que se estuvieron presentes en la sesión para exponer su posición y realidad sobre la revisión operativa del Plan de Acción de CIPD.

Nota central:

Derechos sexuales y reproductivos: se extiende el Programa de Acción de El Cairo. 

 

 

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