Derechos sexuales y reproductivos: se extiende el Programa de Acción de El Cairo

El pasado lunes 22 de septiembre se llevó a cabo la Sesión Especial sobre la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) en el marco del período de sesiones extraordinarias de la Asamblea General de Naciones Unidas. El evento concluyó con la prórroga del Programa de Acción de El Cairo –diseñado en 1994- ya que se considera que en estos 20 años no se ha logrado cumplir con los objetivos propuestos en derechos sexuales y reproductivos, población, desarrollo, juventud y otros temas centrales abordados en esa conferencia.

Por Gabriela Socias, desde Nueva York

COMUNICAR IGUALDAD- En su resolución 65/234, la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció que la Agenda de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD) está inacabada, por lo que ha prorrogado el Programa de Acción de El Cairo de manera indefinida. La Sesión Especial sobre CIPD fue la oportunidad de los Estados de hacer visibles las brechas, las desigualdades y los nuevos desafíos identificados en los documentos que evalúan la CIPD y las acciones por desarrollar a partir del 2014. Considerando el desafío concreto de  lograr que la Agenda del Cairo sea incluida en la definición de un nuevo marco mundial de desarrollo que sentará las bases de los Objetivos de Desarrollo Sustentable más allá de 2015. “El Programa de Acción del Cairo ha renovado el compromiso, es decir no se ha dado por cumplido, incluso ha sido muy difícil mantener la renovación del Programa de Acción tal como se lo acordó hace 20 años. Y más difícil todavía es acordar y profundizar internacionalmente algunas cuestiones que hace veinte años, las conocíamos y debatíamos menos que en este momento” sostuvo Luz Melón, consejera de Cancillería Argentina.

En el salón plenario de Asamblea General de la sede de Naciones Unidas, la Sesión Especial contó con la apertura del Secretario General, Ban ki moon, quien reconoció: “Unas 800 mujeres aún mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo y el parto, y se estima que 8,7 millones de mujeres jóvenes en los países en desarrollo recurrieron a abortos inseguros cada año”. En sintonía con esto, Babatunde Osotimehin, director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señaló que el acceso a una buena atención de la salud y los derechos reproductivos sigue siendo difícil para muchas mujeres y que ni un solo país ha logrado la plena igualdad de género. A su vez señaló: No podemos avanzar dejando atrás la mitad de la población, a las mujeres y las niñas«.

Más allá de estas declaraciones, desde sectores de la sociedad civil se ha identificado cierta resistencia por parte de algunos estados y regiones en relación a los derechos reproductivos-anteriormente aceptados– “por considerarse que detrás de estos, está el aborto”, comenta Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), quien participa del proceso del Cairo desde 1994.

Reconocimiento al Consenso de Montevideo

Haciendo un análisis sobre la coyuntura en la que se enmarca este proceso de revisión del Programa de Acción de El Cairo, Luz Melón sostiene: “El avance alcanzado, es dos pasos para adelante y uno para atrás. Se va avanzando sí, pero hay una resistencia muy fuerte, y una de las formas que como región encontramos para trabajar para adelante, fue la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, donde se construyó el Consenso de Montevideo. No solo porque en muchos sentidos  el Consenso acordó temas del pensamiento más de punta de cada país, sino que el Consenso incluye una perspectiva superadora”. La representante de Cancillería, quien negoció en varias instancias del proceso para la Argentina, prosigue diciendo que el trabajo que se hizo en Montevideo es para el futuro. “No es para decir donde estamos ahora, sino para ver a dónde estamos caminando” explica. Por último, en relación a este tema Melón aclara que si bien Montevideo es regional, Naciones Unidas lo ha reconocido como planes de acción que cada región tomó para sí misma. 

La sesión duró aproximadamente unas once horas, donde por cuestiones de tiempo y organización, llegaron a exponer aproximadamente 90 de los 120 representantes de los países presentes. Entre ellxs, jefxs de gobierno, ministrxs y altxs funcionarixs de todo el mundo. Compartieron su perspectiva presidentxs o jefxs de estado de países tales como Bolivia -Evo Morales habló en nombre del G77 y China-; Michelle Bachelet, por Chile; también de Uganda, Chad, Granada, Antigua y Barbuda, Georgia, Togo, Panamá, Honduras, República de Moldova, Trinidad y Tobago, entre otros.

En lo que respecta a Latinoamérica y el Caribe, varios países de esta región ratificaron el Consenso de Montevideo como guía para el seguimiento de la Conferencia del Cairo, los derechos sexuales o reproductivos como ejes del desarrollo, la Agenda Post 2015 y los derechos humanos o los derechos de la juventud. Entre los países que pudieron expresar su voz en la sesión, ratificaron lo expresado en el Consenso de Montevideo: Costa Rica, El Salvador, Uruguay, Ecuador, República Dominicana, Honduras o Venezuela.

A diferencia de instancias anteriores del proceso de CIPD, como la 47ª  Sesión de la Comisión sobre Población y Desarrollo llevada a cabo en abril de este año en la que los derechos sexuales y derechos reproductivos estuvieron en el foco central de disputa entre debates y negociaciones de delegados ultra conservadores de algunas regiones, el desarrollo de esta Sesión Especial se caracterizó por la casi total ausencia de voces discordantes en relación al contenido más progresista de la CIPD.  Al contrario, en los discursos de representantes de países, se escucharon múltiples voces de reconocimiento a los aportes que el Programa de Acción ha propiciado para buscar un desarrollo integral de la población, reconocer a los derechos reproductivos como derechos humanos,  invertir en juventud, empoderar a las mujeres y niñas como base fundamental para alcanzar el pleno desarrollo. 

Al final de las exposiciones oficiales de cada país, pocos minutos antes de concluir la sesión, la sociedad civil tuvo la oportunidad de tomar la palabra. Así fue como representantes de cada región expusieron sus contundentes conclusiones. Ana Cristina González Vélez habló por la Articulación Regional de OSC hacia Cairo+20representando a América Latina y el Caribe. Lo expuesto por González fue más que un discurso. Significó un desafío a los estados presentes, una denuncia, una biografía presente y viva de la lucha de miles de mujeres de la región, que desde hace más de 20 años encarnizan estas realidades y permanecen firmes en el frente de batalla: allí estuvieron y acá continúan estando: “Hemos estado presentes en lo global, en lo regional y en el día a día en lo nacional y local, convencidas de que la agenda de los derechos sexuales y reproductivos, la dignidad, la igualdad y la no discriminación para las mujeres en todas sus diversidades, es una agenda inaplazable para cualquier sociedad que pretenda vivir en paz y construir un desarrollo sostenible en democracia” afirmó.

Desde la sociedad civil se señaló que acuerdos tan trascendentales como el Consenso de Montevideo, es necesario y urgente que se conviertan en una realidad para todas las personas, por sociedades laicas en las que las políticas públicas y las decisiones más íntimas relativas a la sexualidad y la reproducción no estén determinadas por morales dominantes ni únicas. “Todo, con el fin de ver reflejada en la Agenda post 2015 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible los derechos sexuales y reproductivos y la igualdad de género, por políticas nacionales que den coherencia a las distintas agendas internacionales” concluyó González.

Por último, durante la Sesión Especial, el presidente de la Asamblea General  tomó en cuenta el Reporte de Secretario General sobre Cairo más allá de 2014 al igual que tomó nota de las Deliberaciones sobre los hallazgos y recomendaciones del reporte que expuso cada país, sin que ninguno de ellos expresara objeciones o reserva alguna. Con esta decisión expresada oralmente, los estados miembros reconocen formalmente ese marco de acciones para el seguimiento del Programa de Acción más allá del 2014 y con esto, los pasos necesarios para su implementación en los años siguientes. Este marco de acción es la hoja de ruta en lo global, así como en lo regional es el Consenso de Montevideo.

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