Ampliarían el alcance del Decreto 936

Un grupo de legisladorxs oficialistas encabezados por Andrés Larroque, presentó un proyecto de ley para eliminar “todo mensaje que fomente la explotación sexual y la trata” de cualquier medio de comunicación. La iniciativa, que establece sanciones de hasta 3 millones de pesos, ampliaría el Decreto 936 de Prohibición de Avisos de Oferta Sexual emitido en el 2011. Mañana se trataría en Comisión y, de aprobarse, sería abordado en la próxima sesión ordinaria.

Por Jésica Farías

COMUNICAR IGUALDAD- El diputado Andrés Larroque presentó en octubre pasado un proyecto de ley que prohíbe “los avisos, publicaciones, publicidades o cualquier int otro tipo de mensajes que promuevan la oferta sexual o hagan explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, a través de cualquier medio de comunicación”, incluidas las redes sociales. La iniciativa, que  apunta a eliminar “todas las formas de discriminación contra” niñas, adolescentes y adultas y lleva las firmas de lxs diputadxs Eduardo Wado de Pedro, Horacio Pietragalla, Mayra Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, Marcos Cleri, María Luz Alonso y María Teresa García, podría tratarse mañana en la Comisión de Comunicaciones e Informática, la única por la que deberá pasar. De lograr consenso, se discutiría en la próxima sesión ordinaria de la Cámara baja.

Es elocuente que en ese grupo, la mitad sean varones. Eso, para quienes trabajamos desde la perspectiva de género reclamando o señalando la necesidad de un mayor involucramiento de ellos en las temáticas que nos afectan y que tienden a cercenar nuestros derechos, es para celebrar. Congratulamos el compromiso que tienen algunos diputados y esperamos que el resto de la Cámara apoye la iniciativa, remarcó a COMUNICAR IGUALDAD Chantal Stevens, directora de la Oficina de Monitoreo de Avisos de Oferta Sexual, el espacio que se conformó en julio de 2011 a través del Decreto Presidencial 936 de ese año y que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “No podemos más que celebrar el hecho de que hayan propuesto profundizar una medida que tomó la primera mandataria”, reiteró.

La propuesta de Larroque fue diseñada para “revertir los patrones socioculturales por medio de los cuales históricamente se ha tendido a naturalizar e invisibilizar las representaciones que han colocado a las mujeres en una posición de subordinación”. Durante la presentación de la iniciativa, el legislador nacional remarcó que será una medida para seguir combatiendo el delito de la trata de personas. Establece sanciones, que van desde el apercibimiento hasta multas de 3 millones de pesos, para quienes no respeten lo estipulado. Con respecto a los avisos, publicaciones, publicidades o cualquier otro tipo de mensajes y/o contenidos que promuevan la oferta sexual o soliciten, “implícita o explícitamente”, a personas para el comercio sexual; indica que “la autoridad de aplicación podrá requerir a quien corresponda la eliminación y/o interrupción”. 

No hay tratoTodos los medios, todos los soportes

El interés del grupo de diputadxs es poner “en un lugar prioritario de la agenda social” al delito que incluye la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de individuos, en su mayoría mujeres, con fines de explotación. Además, insta a “revertir patrones socioculturales” que colocan a las niñas, adolescentes y adultas en situación de subordinación. Para eso, promoverá una autoridad de aplicación –que quedará supeditada a reglamentación del Ejecutivo– que verifique el cumplimiento de la norma, monitoree, imponga sanciones, concientice y capacite, y hasta cree un “fondo especial” para sensibilizar sobre el delito de la trata y la violencia de género.

En cuanto a los aportes que brindará en las tareas de la Oficina de Monitoreo de Avisos de Oferta Sexual, Stevens recordó que al momento de planificarlo, fueron consultadxs sobre las dificultades para cumplimentar el Decreto 936, en la búsqueda de profundizar su aplicación. “Y en ese sentido, les dijimos -a lxs diputadxs- que ayudaría muchísimo contar con otra base de consenso y aceptación para avanzar sobre publicaciones realizadas en otros medios y soportes, como las que están en internet”, formuló. La disposición presidencial de 2011 insta a la prohibición de avisos que ofrezcan servicios sexuales en todos los medios de comunicación pero “refiere, principalmente en su texto, a los de prensa gráfica y establece funciones para la oficina muy claramente delimitadas para aquellos y no tanto para el resto”, aclaró.

Justamente, las publicaciones del Rubro 59 fueron las que desaparecieron de las páginas pero “en el 18, que es de Oferta y servicio, siguen teniendo lugar”, indicó a COMUNICAR IGUALDAD la diputada Mayra Mendoza. Y aunque el 85 por ciento de los diarios no hagan publicaciones que contraríen la medida, la Oficina de Monitoreo, que combate la trata y la violencia mediática, evidenció que en el lapso que va desde su creación hasta junio pasado,son los grandes grupos de medios -Clarín y UNO (Mendoza), es decir, los diarios de mayor tirada del país- los que concentran el porcentaje más alto de avisos publicados en presunta infracción.

También regulará las redes sociales

En el proyecto se advierte que internet agiliza el acceso a la información y contenidos, entonces “sus publicaciones resultan pasibles de causar mayores menoscabos a los bienes jurídicos protegidos por la norma en proyecto, debido a que las mismas se caracterizan por perdurar en el tiempo”, según menciona la iniciativa.

Por ello se impone el deber de tomar medidas adecuadas para el control de las publicaciones que sirvan para vehiculizar los delitos de explotación sexual y trata de personas, o configuren diferentes tipos y/o modalidades de violencia contra las personas. Es por ello que se requiere un procedimiento adecuado a las particularidades de ese medio, que comprenda también a los medios audiovisuales”, continúa.  

Al respecto, Stevens explicó que “no se trata de avasallar y traspasar los derechos de libertad de expresión. Hay una reticencia a la regulación de internet y nos parece importante que esa discusión se dé en el ámbito parlamentario”.

Compromiso de todxs

Consultadas sobre las responsabilidades en el combate contra el ofrecimiento y la trata, Mendoza notó que “cada ciudadano debe comprometerse pero también deben hacerlo los grandes grupos económicos, de poder, mediáticos, no importa el sector al que pertenezcan”. En ese sentido, Stevens analizó que “si la sociedad no repudia el delito y las practicas de explotación y si vivimos bombardeados por mensajes en donde hay mujeres que no tienen caras ni piernas, que son simplemente pechos y colas, es decir, son objetos sexuales a disposición de otros; si cuando abrimos el diario vemos que se condena y se repudia la trata pero después vemos que se la promueve a través de avisos que se la fomenta, difícilmente vamos a ganar ese combate”, comentóe insistió:“Es necesario que se promueva una mayor responsabilidad de todos los actores involucrados porque si no, difícilmente tengamos éxito y siempre estaremos rescatando a nuevas víctimas”.

Notas relacionadas:

Quejas por la precarización de la prostitución

El 85% de los diarios no publicó avisos de oferta sexual durante el último año

 

8 Comentarios

  1. Marian:

    No creo que sea la solucion de nada esto….No es mejor reglamentar y respetar quienes eligen el tarbajo sexual siendo mayores de edad?

    • Alberto B Ilieff:

      Marian: no es mejor reglamentar. Los países en que se ha hecho estan volviendo atrás con esta política porque han comprobado en la práctica que trae más problemas sociales que soluciones: aumento de trata de personas-prostitución, aumento de prostitución infantil, aumento de tráfico de drogas, lavado de dinero, mayor inseguridad urbana. La situación de las personas en prostitución no ha mejorado en absoluto, al contrario, se hallan tanto o más sometidas a quienes son dueños de los prostíbulos, con la diferencia que ellos han pasado a ser «industriales» apoyados por la legislación.
      El resultado en estos países es que las personas en prostitución que se han registrado son alrededor del 3%.
      A quienes les interesa y mucho la reglamentación y para esto ponen muchísimo dinero para llegar a los medios (no ellos que no quieren exponerse) es a los tratantes-proxenetas porque así dejarán de ser criminales y podrán limpiar todo su dinero, además de lavar el de sus otros negocios sucios por medio de los prostíbulos «legales».
      También interesa a muchas «sindicalistas» que gracias a este dinero y al lobby que hacen han dejado la prostitución (bienvenido sea esto) pero sostienen que es un «trabajo como cualquier otro», «que con su cuerpo pueden hacer lo que quieran», aunque ellas ya no quieran hacerlo…..

      • Marian:

        PARA MI EL TRABAJO SEXUAL ES UN TRABAJO MAS, NO COINCIDO EN NADA YA QUE CONOZOC CHICAS AMIGAS QUE VIVENNE SUIZA Y ALEMANIA SON TRABAJADORAS SEXULAES Y VIVEN MUY BIEN. LO MISMO EN URUGUAY.

    • Hypatia:

      Ya se sabe que muchas prostitutas niegan la terrible depredación a que están expuestas , como mecanismo de supervivencia, la negación las sostiene en tanto y en cuanto no cuentan con los recursos necesarios para poder pensarse y gestionarse un proyecto de vida digno y enpoderante.

      Alicia Peressutti trabaja con víctimas de explotación sexual hace más de 14 años en nuestro país haciendo territorio e internacionalmente con otras organizaciones abocadas al tema y dice de su larga experiencia : Las víctimas -la mayoría- no se reconocen como tal,es decir como víctimas, al menos en público, porque sienten que van a ser objetos de burla, de comentarios, de discriminación.

      Esto se comprueba en la mayoría de los casos, que hubiesen contadas excepciones solo estarían confirmando la regla, y lo que abunda es lo que se debe considerar a la hora de diseñar e implementar politicas públicas para erradicar la violencia de la prostitución.

      Y ya que citás a Uruguay, Marian, te recomiendo leer esta nota/investigación uruguaya.

      Uruguay. Legislar sin condón. De fiolo a gerente de servicios sexuales

      por Mariana Contreras y Florencia Rovira

      14 de Octubre de 2013

      El viejo oficio del cafisho será más fácil que nunca. La aprobación de las modificaciones a la ley de trabajo sexual y al Código Penal que se vienen discutiendo a nivel legislativo redundaría prácticamente en una legalización del proxenetismo.

      Entre tanto ninguna medida parece orientada a ayudar a salir a las prostitutas de la mal llamada «vida fácil». El debate europeo sobre la materia completa esta cobertura.

      «¿Cómo se vive el trabajo sexual o cómo sobrevivir a él?», retrucó Karina Núñez cuando en la despedida del segundo encuentro Brecha insinuaba la agenda para una tercera reunión: hablar de la vida de las trabajadoras sexuales, de los aspectos vinculados a los riesgos que genera, a sus estrategias para sobrellevar el persistente estigma social, para enfrentar los vínculos familiares, la explotación económica, el abuso de sus cuerpos. En definitiva, sí, sobrevivir.

      Karina inclinó la cabeza, entrecerró los ojos; hizo un gesto como diciendo: ¿entendés lo que te quiero decir? Hasta entonces había hablado de sus inicios a los 12 años, cuando un vecino de 67 años le pidió que se sentara encima suyo a cambio de un yogur, de sus experiencias al norte del Río Negro, área que conoce porque se desplaza por varios puntos ejerciendo el trabajo sexual, pero también militando y haciendo promoción en salud. Karina preside el grupo Visión Nocturna en Río Negro, va a los prostíbulos, a las whisquerías y entrega condones, habla con las mujeres sobre la necesidad de prevenir las enfermedades de trasmisión sexual, sobre los derechos de las trabajadoras. No quiere «que digan que lo hacemos porque nos gusta; si tuviéramos otras opciones haríamos otra cosa». Sabe de la explotación y de la mercantilización del cuerpo, de la cosificación que se hace de ellas. Sabe de las cicatrices internas, de las golpizas por denunciar una red de trata y del sometimiento a los proxenetas (el único rol prohibido, y sin embargo tan campantes), pero se reivindica trabajadora sexual.

      «¿Sabés el logro que significa para nosotras?», dice cuando interpreta un cuestionamiento por parte de Brecha a la regulación: ¿acaso reconocerse como trabajadora, aportar a la seguridad social, tener derechos y obligaciones como cualquier asalariado no es legitimar esa misma explotación, esa cosificación que rechaza? ¿Acaso los esfuerzos públicos no deberían estar en generar otras salidas? Porque la explotación es mucho más que quedarse con un porcentaje de las remuneraciones de estas mujeres. Podrá haber derecho a licencia vacacional o por enfermedad, pero eso no cambiará la desigual relación de poder que, una vez pasado el cerrojo a la puerta, el pago por sexo genera entre quien compra y quien vende. No cambiará la mercantilización a la que el cuerpo, casi siempre de mujer, queda reducido.

      Ella explica su posición: «Pasamos de no ser nada a tener un título, que los mismos que antes te decían ‘puta’ ahora te reconozcan como trabajadora. Es mucho». No obstante, unos días después, sin contradecirse con lo anterior, se sincera: «Una se agarra del argumento del trabajador sexual porque no tenés otro argumento social para agarrarlo». Reivindicar el trabajo sexual y reivindicar derechos son la meta a mediano plazo, «a largo plazo es que no existan mujeres alquiladas porque no tienen para comer o por consumismo. Es una forma de sometimiento mercantil. Pero eso ya es utópico».

      Hoy el vínculo que las trabajadoras tejen con los dueños de los locales coloca a estos últimos, aunque encubiertos, en evidente situación de proxenetismo. En los prostíbulos se cobra «la llave» de las habitaciones, por un precio que varía según el local. Una de las trabajadoras con las que Brecha conversó paga 600 pesos por día, que debe abonar aunque no tenga clientes en la jornada. En las whisquerías, donde los clientes llegan a tomar copas y a hacer el acuerdo con las trabajadoras para luego trasladarse a otro lado, se impone un mínimo de consumición que debe cumplirse. Pueden ser tres, cuatro o más copas. La situación más irregular se vive en las casas de masaje porque, a pesar de la prohibición, suelen oficiar de prostíbulos y cobran «el pasaje» más caro: 50 por ciento de lo que el cliente paga a la trabajadora, además de un 10 por ciento destinado a quien «volantea» en la calle y otro 10 por ciento para productos de limpieza. Para ellas sólo queda el 30 por ciento del precio impuesto. «Claro que a las mujeres no les sirve, pero muchas de las que están allí son llevadas por proxenetas, porque allí están más vigiladas; ellos no tienen que estar dando vueltas a la manzana», explicó a Brecha una trabajadora llamada Sandra. En esos casos las «transacciones» son acordadas entre los dueños y los proxenetas, limitando las posibilidades de las mujeres para «negociar». En otros casos es el dueño del local quien recibe el dinero por parte del cliente.

      Las situaciones de abuso que Brecha recogió entre las trabajadoras, y fueron confirmadas desde los órganos encargados del contralor (Policía, msp, mtss) y desde los equipos técnicos que trabajan con ellas, llegan al punto de cobrar multas si una trabajadora no concurre al local, explicó Marina Oviedo, presidenta de la Asociación de Meretrices Públicas (Amepu), y mostró un sms enviado a su celular, donde una mujer denunciaba el «aumento» de la multa de mil a 3 mil pesos en el «boliche» al que concurre. «Si una trabajadora se queja por un cliente también puede recibir una multa, o puede que deba hacer un servicio gratis.» Claro que nadie denuncia los abusos…»

      «…. El cumplimiento o no de las normas laborales en el mercado de trabajo tiene estrecha relación con las fuerzas que posean patrones y asalariados….¿Qué fortaleza tendrán las prostitutas para definir cuándo se trata de una «suma excesiva»? Tanto Amepu como la Asociación Trans del Uruguay (Atru) son dos sindicatos con fuerzas mínimas. Amepu tiene 300 socias en todo el país, y la propia Oviedo reconoció a Brecha que la actividad es casi nula.»

      «El semanario trasladó esta inquietud al doctor Pablo Guerra, sociólogo, investigador del Instituto de Relaciones Laborales de la Facultad de Derecho, y autor de una de las pocas investigaciones sistemáticas realizadas en torno a las condiciones del trabajo sexual…. por lo que trasladar todo este sistema al trabajo sexual a mi modo de ver no sería adecuado».Es que, en definitiva, reconocer «el trabajo» no debería significar aceptar que sea un trabajo como cualquier otro, «sobre todo -enfatizó el académico- si se da en un contexto de pobreza y alta vulnerabilidad, como sucede en la mayoría de los casos»….

      Entre las particularidades que deberían llamar la atención destacan los vínculos que se tejen en la actividad, donde «hay relaciones de explotación muy nítidas, basadas además en una cultura de género machista que pone a la mujer en el rol de mero objeto de consumo y deseo al que puedo acceder si tengo dinero. En ciertos contextos sociales eso genera sin duda una relación inequitativa donde la figura femenina es explotada y el varón aparece como explotador».

      Por algo las personas que ejercen el trabajo sexual «hacen todo para organizar el resto de su vida con el propósito de ocultarlo, sobre todo a sus hijos, incluso cambian su forma de vestir y su figura física (por ejemplo, mediante pelucas)». Karina, por ejemplo, vive en Fray Bentos, pero para trabajar se traslada 90 quilómetros hasta Young. «Me dolería muchísimo que mis hijos me digan que les da vergüenza (mi trabajo)», explicó. Sus tres hijos menores piensan que es enfermera.

      «Y desde el punto de vista de una cierta ética económica deberíamos preguntarnos qué es bueno mercantilizar y qué no. O dicho de otra manera, qué cosas se pueden comprar y vender y cuáles no. Finalmente, la prostitución atenta contra la intimidad corporal de la persona con una radicalidad que no es posible advertir en otras relaciones laborales. De hecho, a un trabajador de un comercio no se lo puede desnudar para ver si se robó algo. Se trata no sólo de una cuestión de derechos, sino fundamentalmente de dignidad», finalizó el académico.

      Por algo las personas que ejercen el trabajo sexual «hacen todo para organizar el resto de su vida con el propósito de ocultarlo, sobre todo a sus hijos, incluso cambian su forma de vestir y su figura física (por ejemplo, mediante pelucas)». Karina, por ejemplo, vive en Fray Bentos, pero para trabajar se traslada 90 quilómetros hasta Young. «Me dolería muchísimo que mis hijos me digan que les da vergüenza (mi trabajo)», explicó. Sus tres hijos menores piensan que es enfermera.

      «Y desde el punto de vista de una cierta ética económica deberíamos preguntarnos qué es bueno mercantilizar y qué no. O dicho de otra manera, qué cosas se pueden comprar y vender y cuáles no. Finalmente, la prostitución atenta contra la intimidad corporal de la persona con una radicalidad que no es posible advertir en otras relaciones laborales. De hecho, a un trabajador de un comercio no se lo puede desnudar para ver si se robó algo. Se trata no sólo de una cuestión de derechos, sino fundamentalmente de dignidad», finalizó el académico.

      Mi laberinto

      «No puedo creer que no usen esas piernas para correr», le soltó un día un psiquiatra a Sandra, que a los 8 años fue explotada sexualmente por primera vez, obligada por su madre. La mandó con dos vecinos, uno de ellos panadero que siempre repartía bizcochos a los niños del barrio. Sandra no pudo correr a los 8, y tampoco a los 14, cuando su madre la mandó «a pararse» por vez primera en la esquina de bulevar y Gallinal, ni cuando a los veintipico, ahora en sociedad con «un novio» que le había prometido sería «la señora», pero se convirtió en su proxeneta, fue enviada a Italia, a integrarse a una red de trata internacional. El día que saltó por una ventana y huyó de un prostíbulo queriendo escapar de la inflamación genital, producto de las incesantes relaciones, corrió a lo de su madre. «Sentí miedo de escaparme», dice. Dos días después estaba de vuelta en el trabajo. No fue hasta los 43 años que Sandra pudo empezar a desprenderse de aquel vínculo. Fue al morir su madre, y cuando la vida ya le había deparado varias golpizas, cuchilladas, encierros y humillaciones.

      Al contrario que el psiquiatra, lo que para Sandra «no se puede creer» es que nadie cuestione qué hay detrás de ese «consentimiento mutuo» entre cliente y trabajadora con que suele justificarse la actividad. Ella tiene su respuesta: «Si te dicen que tenés que hacer tanta plata en la calle en una noche porque si no te rompen los huesos, y vos sabés que te los rompen, vas a dar el consentimiento a todo cliente que te pague para llegar a esa plata», dice por experiencia, aunque sabe que los laberintos de la permanencia son mucho más complejos.

      En Uruguay no existe una bibliografía muy abundante sobre el mundo del trabajo sexual. Se trabaja a tientas, incluso para legislar. La Comisión Nacional Honoraria de Protección al Trabajo Sexual no tiene datos actualizados de cuántas trabajadoras ejercen, ni cuántas de ellas están habilitadas para hacerlo. Tampoco de cuántos establecimientos (prostíbulos, casas de masajes, whisquerías) existen, ni cuántos de ellos están en regla. El Ministerio de Salud Pública realizó un estudio para conocer algunos indicadores de salud, que sirven ahora para elaborar guías de actuación. Pero la desactualización es tal que desde la propia comisión reconocieron que los servicios encargados de otorgar la habilitación sanitaria no están debidamente capacitados. En el hospital Maciel, donde se atienden las trabajadoras de Montevideo, hay una psicóloga y tres dermatólogos, una reminiscencia de los ochenta, cuando se comenzó a detectar el vih por alteraciones en la piel. No hay ginecólogos. Tampoco médicos formados para atender a la población trans, parte importante de quienes ejercen la actividad, y que, aunque con identidad de género femenina, tienen una genitalidad masculina. O médicos que atiendan aspectos tan ligados a la actividad: las trabajadoras se moldean el cuerpo, se implantan prótesis, se inyectan hormonas para mejorar su figura, y en algunos casos los resultados son muy perjudiciales para su salud.

      Mucho menos existe -al menos en ámbitos estatales- información certera sobre los motivos que llevan a las personas a ingresar a la actividad, ni en qué condiciones se desarrolla, o sobre los vínculos «laborales» que se tejen por fuera de toda reglamentación entre proxenetas y dueños de establecimientos, acerca de los motivos para permanecer en la prostitución o los caminos para salir. Tampoco sobre las consecuencias de ejercer esa actividad.

      «Mi padrastro era presidente del Partido Comunista en Fray Bentos y mi madre era trabajadora sexual, también lo era mi abuela. Yo tuve la suerte de evitar que mi hija lo fuera. Mi padre hizo un cambio grande: se casó con una prostituta y se hizo cargo de ella. Aceptó adoptarme, me crió. La primera forma de amor paterno la viví con él. En mi destino jugó el hecho de que mi padre cayera preso. Si no fuera por eso no sería trabajadora sexual. Teníamos lo mínimo, lo básico, no pasábamos hambre. Pero después de una semana de comer avena con agua y pan rallado, si bien tiene nutrientes. En donde yo vivía en cada esquina había olor a milanesa. Era yo la que saltaba por el muro en busca del vecino -dice recordando sus inicios a los 12 años-. No tuve conciencia de lo que significaba. Me llevó mucho tiempo de terapia para asimilarlo. Lo entendía como supervivencia, no como un abuso. Pero cuando te das cuenta de lo que has vivido te querés matar.» Así es la historia de Karina.

      Sandra Perroni trabaja hoy en el servicio para víctimas de trata del Mides, pero tiene larga experiencia en el área. Dice que en el inicio de la carrera se vertebran dos ejes: los factores estructurales (provienen de familias pobres en su mayoría, con escaso nivel educativo, por ejemplo), y los factores individuales: la violencia intrafamiliar, el abuso sexual a temprana edad, los antecedentes familiares (madres, abuelas, tías trabajadoras sexuales).

      En Casa Abierta, un servicio de la Congregación de Hermanas Oblatas que ofrece asesoramiento jurídico, psicológico y social a las trabajadoras, las impresiones son abrumadoras: en tres años de trabajo «constatamos que un 90 por ciento de las mujeres que vemos han sido víctimas de abuso sexual a temprana edad».

      Dobles y triples vidas

      Un aspecto en que los entrevistados coinciden es en expresar su contradicción: es necesario reconocer el trabajo sexual, aun sabiendo que mientras más se legitime como actividad laboral, más invisibilizada quedará su fase de explotación, y junto con ella los rastros del camino duro que la mayoría emprende para sobrevivir a ello. De alguna forma, el recorrido que las trabajadoras sexuales hacen se asemeja al de las víctimas de violencia doméstica: un laberinto lleno de claroscuros que dificultan encontrar una salida, que las hace reconocerse en un espiral de violencia al mismo tiempo que niegan sentirse mal, una profesión que reivindican, a la vez que la ocultan y se la quieren evitar a sus hijos.»No es fácil dejar, es como con las adicciones. Hay un proceso de enamoramiento en el trabajo sexual. A los 18 años, en una noche podés hacer 8 mil pesos, y si antes no tenías ni para un pan duro eso se vuelve adictivo», opinó Karina. Además, en el vínculo con el proxeneta, el explotador impune, también hay complejidades: muchas veces es la pareja, o un pariente, o el padre de sus hijos. «Y te quieren, o te hacen sentir que te quieren, que te eligen.» En cuanto a ese juego de doble significado, Sandra habla de los regalos, la ropa, por ejemplo, que a su vez son «una inversión, porque vos sos la vitrina del negocio» que deben vender.

      Una de las observaciones que hizo Andrea Tuana, desde El Faro, es que cuando una mujer es elegida por un cliente entre todas sus compañeras eso tiene un valor importante para ellas, porque la autoestima también juega. En medio de esas dicotomías, la depresión, los intentos de suicidio y el trastorno de estrés postraumático conviven con las mujeres, sin embargo, es muy raro que se asuman como «explotadas». De alguna manera -comentó Guerra- el discurso legitimador del «trabajo atípico» también las protege de enfrentarse a esa idea. Después de más de 20 años de haber sido víctima de trata en Europa, Sandra reconoce que recién asumió lo que le pasaba cuando regresó al país y la cancillería la derivó al servicio de trata del Mides: «Hasta ese entonces pensaba que había tenido mala suerte, que había tenido una mala madre», confiesa.

      Para sobrellevar ese cóctel las mujeres elaboran estrategias. Así como Karina sale de su ciudad a trabajar y se personifica como enfermera delante de sus hijos más pequeños, otras muchas mantienen múltiples identidades en sus ámbitos de trabajo. «En el acto sexual o atendiendo al cliente dicen que están pensando en otra cosa. La disociación opera sistemáticamente entre las personas que se prostituyen. Lo vemos incluso en personas que hace poco empezaron a ejercer. Sistemáticamente lo relatan. Explican que es la manera que tienen de sostener esa situación que para ellas mismas a veces es inexplicable. Y cuando quieren establecer otra relación con otras personas también tienen mucha dificultad para sentir. Son muy renuentes al contacto físico», señaló Olga Sienra, psicóloga de Casa Abierta. Y esto es notorio cuando quieren brindar su agradecimiento al equipo: «Nunca nos abrazan, no les gusta, les cuesta; pero sí nos traen regalos». Las observaciones que plantea luego de tres años de trabajo con las mujeres se corresponden con los resultados de varios estudios internacionales (véase recuadro). «La prostitución no necesita sólo reglamentación, necesita de política social. En este país hoy no hay ninguna política para dirigir a estas personas hacia otra actividad. Estamos reglamentando la prostitución antes de pensar en políticas sociales que protejan al sujeto de mayor vulnerabilidad. Me quedo pensando si no termina beneficiando al patrón, en la medida que la eventual regulación que asimila la prostitución a cualquier otro trabajo termina por legitimar el negocio de la explotación sexual. Ya no hablaremos de proxeneta sino de gerente de trabajo sexual. Es una forma también de legitimar un rol muy cuestionable. Y casos muy notorios quedarían más legitimados socialmente a partir de una norma de este tipo», concluyó por su parte Pablo Guerra.»

      Descorporalización

      La incidencia del trastorno de disociación entre personas que ejercen la prostitución ha sido estudiada en varias investigaciones clínicas internacionales. En el trabajo «Dissociation Among Women in Prostitution», de Colin A Ross, Melissa Farley y Harvey L Swartz (en el libro Prostitution, Trafficking and Traumatic Stress), se resumen los resultados de varios estudios en Canadá, Estados Unidos y Turquía basados en una muestra de personas que ejercen la prostitución o el striptease. En este trabajo diversos diagnósticos de trastornos disociativos revelaban amnesia disociativa (incapacidad de recuperar recuerdos o de crear nuevos recuerdos a largo plazo), personalidad múltiple o trastorno de despersonalización (donde uno de los síntomas es experimentar una desconexión subjetiva respecto al propio cuerpo y el entorno).

      En su tesis de doctorado («La descorporalización en la práctica prostitucional: un obstáculo mayor al acceso a la salud») la doctora francesa Judith Trinquart explica cómo el proceso de disociación de personas que ejercen la prostitución lleva a «una negligencia extrema con respecto al cuerpo» de las mismas. Según Trinquart, esta descorporalización, el hecho de disociar el cuerpo del yo, explica por qué en Francia estas personas no recurren a la atención médica a pesar de que pueden acceder a ella.

      Los resultados del estudio más importante que se ha hecho en el mundo sobre la salud psíquica de personas en prostitución muestran que 68 por ciento de ellas presentan síntomas de trastorno de estrés postraumático, un diagnóstico que es común entre veteranos de guerra. Se basó en trabajos llevados a cabo en nueve países con características muy diferentes entre sí (Estados unidos, Colombia, Sudáfrica, Alemania, México, Turquía, Tailandia, Zambia y Canadá) pero donde los resultados no variaban de manera notoria. En Canadá 74 por ciento de las personas presentaban síntomas de estrés postraumático y 84 por ciento habían sido abusadas sexualmente en la infancia; en Colombia 67 por ciento habían sido abusadas sexualmente de niños y 86 por ciento mostraban síntomas de estrés postraumático.
      Condiciones de trabajo en la prostitución uruguaya

      ¿Mujeres de vida fácil? Las condiciones de trabajo de la prostitución en Uruguay se publicó en 2006 y es la investigación más importante que se ha hecho sobre el tema en el país. El sociólogo Pablo Guerra basó su estudio en 130 entrevistas sistematizadas con personas que ejercen la prostitución en todo el territorio nacional.

      La conclusión más importante del estudio es que el ejercicio de la prostitución está asociado al desarrollo de situaciones de «vulnerabilidad social».

      El estudio destaca una serie de factores importantes que entran en juego para empujar a las personas a ejercer la prostitución. Por ejemplo:

      Tener una infancia con severas carencias afectivas y materiales.

      Casi 70 por ciento de las personas entrevistadas habían tenido una infancia problemática o muy problemática. Casi 14 por ciento de ellas habían sufrido abusos sexuales o físicos cuando niños..

      Asunción de roles maternos prematuros sin apoyo.

      . Necesidad de recursos económicos inmediatos luego de procesos de separación.

      . Presencia de personas que alientan a la prostitución.

      . Ausencia de calificaciones y competencias laborales.

      Más del 65 por ciento de las entrevistadas empezaron a ejercer antes de los 20 años. La encuesta también concluye que «la mayoría de ellas tienen que recurrir o han recurrido al alcohol en el momento de desarrollar su trabajo, o luego».

      El estudio concluye que, al considerar las historias personales, es difícil hablar de la existencia de una verdadera «opción libre» al debutar en el ejercicio de la prostitución: «Queda claro que la prostitución no es un trabajo como cualquier otro. Queda claro además que detrás de muchos de estos cuerpos ofrecidos en el mercado del sexo existen historias complejas y muy duras».

  2. ciudadano:

    Siempre vas a rescatar a las mismas victimas,de un prostíbulo a otro ,las volved a encontrar,porque sera que las victimas que rescatan de un prostíbulo ,van hacia otro y siguen ejerciendo la actividad,quien traslada las victimas del prostíbulo del centro norteño a Barrio Norte, o de caballito a paternal, o de un prostíbulo del centro a otro del centro.
    Este es el negocio; Si tomo prostitutas que trabajan libremente en un prostíbulo,»las libero,cerrándolo,No SUMO COSTOS DE CONTENCIÓN DE LA VICTIMA,según la ley un año de contención,hogar trabajo mantenimiento escolar de los hijos etc,entonces como esas «victimas NO SON TALES,se que la encontrare en el prostíbulo del al lado en 2 meses,Las vuelvo a Rescatar y luego se que las encontrare en 2 meses en un prostíbulo a 40 caudas,que volveré a allanar,con apoyo PROPAGANDÍSTICO DE LAS ONGs,y así sucesivamente.
    ESTAS FALSAS VICTIMAS, son el chivo expiatorio del negocio y negociado que se hace de la Trata de personas para explotación sexual, una y otra vez,desviando fondos a las ONGs complices,(NO todas) y cobrando sueldos de 50.000 lucas como la licenciada CHANTAL STIVENS. de paso le pegamos al diario enemigo,mejoramos LOS PUNTOS QUE NOS PONE EE.UU EN LA EVALUACIÓN anual QUE HACEN DE LOS PAÍSES QUE LUCHAN CONTRA LA TRATA.
    TIRAMOS LA BASURA DEBAJO DE LA ALFOMBRA, NO gastamos tiempo ni recursos en ocuparnos de la problemática de la prostitución en serio,ni generamos servicios de contención ,ni les mejoramos las condicione laborales,ni les damos empotramiento,las CONFUNDIMOS CON VICTIMAS DE TRATA APROPÓSITO y salimos ganado en todos los ÁMBITOS hasta la gente nos aplaude por esto y tal vez sacamos algún VOTO DE los boludos que andan distraídos ocupados en cosas serias,como la deuda el defoult o su qui lombos familiares o comerciales y de trabajos y sueldos que se reducen en términos ABSOLUTOS.
    PARA QUE VAMOS A PENSAR Y HACER ALGO CONTRUCTIVO PENSANDO EN EL BIEN COMUN,COMO LOS TONTOS E INADAPTADOS,PAISES COMO ALEMANIA,INGLATERRA URUGUAY,HOLANDA,etc, NOOOOOOO…… Nosotros nos la sabemos todas,para que participar a las organizaciones de trabajadoras,que ultimamente estan aprendiendo de derechos humanos y juridicos y enciam NO entinden de nogocio,no las compramos con plata,estas pelotudas luchan pro sus derechos en serio.

    • Hypatia:

      Realmente hablar de «falsas víctimas» como hace con absoluto descaro el «ciudadano» que opina me sigue confirmando que debe estar en el negocio de la explotación sexual de las mujeres y le inquieta que la gente se informe cada vez más y mejor, por suerte, de la grave violencia que representa la prostitución.

      Para esa gente sensible, solidaria, inteligente, comprometida con la búsqueda del bienestar de las niñas y mujeres, deseosa de conocer con seriedad científica el drama de la prostitución, vaya esta información de una prestigiosa médica francesa que trabajó y trabaja con mujeres prostituídas.

      Las consecuencias psicológicas y físicas de la prostitución

      Dra. Judith Trinquart

      Las consecuencias psicológicas y físicas de situaciones de prostitución son muy graves para la prostituta, y no difieren en la base de las consecuencias de la trata. Es muy importante tener en cuenta que la relación entre la historia de la violencia sexual y la entrada en la prostitución es muy fuerte: según distintas fuentes, entre el 80 y el 95% de las prostitutas presentaría tal historia. El artículo de Judith Trinquart, médica, ofrece soluciones para la gestión eficaz y adecuada de las prostitutas.

      Las consecuencias psicológicas y físicas de ubicación prostitución – Implicaciones teniendo cuidado médico-social

      Consecuencias psíquicas

      Las consecuencias psicológicas de la situación de la prostitución que se manifiestan por trastornos mentales de tipo disociativo, es decir una verdadera escisión o disociación psíquica entre la personalidad pública y el carácter «privado» de la persona prostituida, constituida por el aspecto psíquico de la descorporalización.
      Esta escisión es un mecanismo de defensa contra los ataques psíquicos y violencias provenientes de la situación de prostitución, la primera de las violencias es experimentar relaciones sexuales no deseadas en repetidas ocasiones.

      Nociones fundamentales respecto a la sexualidad son las de deseo, el placer y el compartir, por lo tanto, la bilateralidad de la relación. En la situación de la prostitución, estas nociones están completamente pervertidas, y el concepto de intercambio bilateral desaparece por completo. La situación de prostitución no es un intercambio o una relación de carácter humano, no es más que una forma de sexualidad.
      El hecho de someterse a relaciones sexuales de manera repetitiva y no deseada entraña una disociación psíquica con el fin de separar los dos mundos de la persona, y sobre todo para proteger al dominio privado de daños experimentados en el campo de la prostitución con la finalidad de reducir lo experimentado en este último. Esto es totalmente artificial: es una situación que simula una relación humana, todo es artificial; no existen los sentimientos y las emociones, que son rechazados por ser considerados como obstáculos por parte del comprador de servicios sexuales. La ausencia de cualquier afecto humano (que no sea negativo, como el desprecio de la personalidad, la negación de sus deseos, su ignorancia de la identidad humana, la asimilación a un objeto sexual totalmente sumiso, en fin todo lo que hace al carácter humano único de una persona se le niega y debe desaparecer en favor de la relación estrictamente comercial) es extremadamente destructivo para cualquier persona que vive esta situación.

      Un estudio americano realizado en 5 países (Estados Unidos, Zambia, Turquía, Sudáfrica y Tailandia) a personas prostituidas mostró la presencia de trastornos psiquiátricos (que incluye la disociación mental) similar a los diagnosticados en los veteranos de la Guerra Vietnam, en el 67% de las personas prostituidas: esto es lo que llamamos el TEPT (trastorno de estrés postraumático), que se puede integrar a la descorporalización.

      Consecuencias físicas

      La disociación existente en el plano psíquico se manifestará también físicamente, porque no podemos disociar de manera controlada la sensación física de lo que pasa en la cabeza de la persona; estos trastornos perturban el funcionamiento de la sensibilidad en el cuerpo de las personas prostituidas, y son también un mecanismo de defensa: ya no se sienten físicamente lo que no se desea.
      Manifestaciones físicas básicas resultan perjudicadas como la sensibilidad nociceptiva (o kinestésica), que es decir la sensibilidad al dolor y sensaciones táctiles (tacto), debido a la disociación «mente – cuerpo», no – orgánica.

      La tolerancia para el dolor es mucho más elevada que la media. Ellas son capaces de soportar el dolor significativamente con un umbral más alto del que puede tolerar la población media. Tolerancia importante a síntomas de alerta o inquietantes.
      Hipoestesia . Sensibilidad táctil y al dolor más baja que la población promedio de una manera difusa y en general.
      Anestesia. Cuando la situación prostitucional se prolonga en el tiempo, la hipoestesia se convertirá en anestesia.
      Problemas sexuales: la sexualidad se halla truncada, disfuncional o inexistente. Los subterfugios utilizados para proteger de las sensaciones físicas relacionadas con el sexo en la situación de la prostitución, «contaminan» la vida privada y destruyen la calidad de las relaciones sexuales privadas que puedan tener.

      Es muy importante entender el significado de todos estos síntomas, no sólo por razones médicas, sino también relacional, social, psicológico y humano en general:

      – En términos médicos, cualquier intento de proponer estructuras o acciones de atención como se hace para la población en general está condenada al fracaso: ya no encontramos la plena posesión de sus propios cuerpos, el concepto mismo de la atención no significa nada en relación a un objeto o instrumento; atención se le da a un ser viviente. Si el concepto de organismo dinámico y sujeto desaparece, los conceptos de cuidado de la salud también desaparecen. Lo que está más simbolizado es más real. La falta de atención médica en particular, producidas por negligencia hacia el propio cuerpo se evidenció de forma significativa en la evaluación de la salud de las personas en prostitución (los datos franceses resultan similares a los de otros países europeos y los EE.UU.):

      En el orden ginecológico: poca o ninguna supervisión, vigilancia o detección de enfermedades de transmisión sexual (incluido el SIDA), los cánceres ginecológicos, para los problemas peri – menopausia, los anticonceptivos para el embarazo….
      En orden a enfermedades infecciosas: la mala gestión de los problemas infecciosos en general (bronco – pulmonar, ENT, piel, …).
      En el orden traumático: las consecuencias físicas y psicológicas de las violencias corporales y sexuales (golpes con las manos desnudas, con objetos contundentes, heridas de arma blanca, la violación por parte de proxenetas y compradores) en la prostitución y la trata y el abuso verbal (amenazas , los insultos, comentarios …).
      En el orden psicológico: falta de atención a la historia de la violencia sexual y doméstica (80% a 95% de las personas prostituidas tienen tal historia, según las encuestas sobre el tema), y las consecuencias de la práctica de la prostitución: depresión, ansiedad, fobias, … negligencia agravada para cuidar de su cuerpo y su salud.

      El agravamiento de trastornos o enfermedades psicosomáticas: dermatosis (eczemas, psoriasis), gastropatía (gástrica o duodenal, enfermedad por reflujo gastroesofágico), problemas reumáticos.
      En el orden de addicitf (Adicción): las drogas duras, psicotrópicos, alcohol. La toxicomanía puede ser primaria, a menudo es secundaria y mantenida por la práctica prostitucional, las personas en prostitución explican que ayuda a soportar su actividad en la prostitución y la violencia sexual repetida.

      Monitoreo Malo en general en términos de salud: reducción cuantitativa y cualitativa de la asistencia sanitaria.
      Este último resultado en parte de las dificultades materiales y prácticas para el acceso a las prácticas de cuidado de la salud (problema de la seguridad social, los problemas de permisos y documentos de identidad, los desajustes del personal y de los entornos de atención de salud, problema del estigma social ), que son reales, pero cuya importancia ha sido magnificada en relación con el otro factor, más difíciles de identificar: el descorporalización debido a la práctica de la prostitución, que es una pérdida de la plena posesión de su propio cuerpo, y que se caracteriza por los síntomas físicos y psicológicos descritos anteriormente.
      Los dolores físico y psíquico han desaparecido, el síntoma ya no existe tampoco. No se siente, y la gente ya no busca tratamiento, llegando a estados de salud dramáticos con enfermedad muy avanzada.

      Todas estas consecuencias médicas se ven agravadas por el ejercicio físico de la violencia muy grave en el contexto de la trata de seres humanos, pero no podemos hacer ninguna diferencia en la base entre las consecuencias físicas de la prostitución y los de trata. Sólo son cambios de forma, pero no el fondo.

      La prostitución es el fenómeno principal en la generación de estos trastornos, y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la prostitución infantil son sólo fenómenos secundarios.

      Es la existencia de un mercado para el uso de carácter sexual del cuerpo humano el que hace posibles extensiones representadas por la trata y la prostitución infantil.

      Las consecuencias físicas y psicológicas a las que se hace referencia en este procedimiento son las de la prostitución, incluso sin violencia física, tales como golpes o lesiones, el reclutamiento sin restricciones o abuso verbal o emocional; otros tipos de violencia se pueden superponer.

      Pero, de nuevo, la violencia primordial es el de acto sexual no deseado relacionado con la violencia sexual compensada por el dinero.

      – Lo humano y psicológico, en este tipo de relaciones es difícil o casi inexistente. La disociación y la eliminación de los afectos y sentimientos para protegerse a sí mismo hacen que sea muy difícil la construcción de una relación humana que requiere estos elementos. Hay una ambivalencia de la palabra y un discurso paradójico, simplemente porque la mente se separa y la personalidad se escinde; no está mintiendo o manipulando, pero muy rápida alternancia de diferentes épocas y lugares en los que la palabra o el significado de las palabras no tienen el mismo valor o significado. El significado de cada momento y lugar es siempre real para la persona.

      La constancia y permanencia de escuchar este discurso son esenciales para construir una relación de confianza; se debe escuchar todos los aspectos de la misma palabra para ser capaz de encontrar el hilo. Dos discursos contradictorios en la misma persona en prostitución no son indicativos de una simulación o disimulación, sí de una disociación psíquica causada por la situación de la prostitución.

      En el plano social, cualquier acción o asistencia requiere inversiones a largo plazo, con la presentación repetitiva de la oferta de ayuda; la alteración psíquica conduce a la división del tiempo y el espacio en pequeñas unidades aleatorias lo que hace que sea difícil para trabajar de una vez, con un seguimiento de las fases óptimas en orden cronológico. El trabajo social no puede comenzar hasta que el ofreciendo de ayuda caiga en su debido momento; la línea de tiempo puede ser caótica muy desorganizada. Puede haber reanudación repetitiva del trabajo comenzado sin superar una etapa dada durante un tiempo.

      Enlaces a la historia de la violencia sexual

      Es muy importante tener en cuenta que la relación entre la historia de abuso sexual (incesto, pedofilia, violación, sea cual sea la edad de la víctima) y la entrada en la prostitución es muy fuerte: según distintas fuentes, entre el 80 y el 95% de prostitutas (de origen francés, las personas de una figura no ontégrant trata con fines de explotación sexual) presentarían una historia con tales antecedentes.

      Si no encontramos antecedentes de incesto y la pedofilia entre todas las personas prostituidas , se encuentra en todos los casos antecedentes familiares de «desestructurada», con una imagen del padre muy devaluada ( a menudo violenta) y una imagen materna ausente o inconsistente. La madre tiene un papel en la promoción de la mala imagen que el niño tiene a sí mismo; hablamos de imagen consciente o inconsciente, es decir que se trata de la misma madre que coloca a su hijo en una posición donde él piensa que su único valor es el de ser un objeto vendible.
      Vemos, pues, una continuidad entre lo que ocurre en la infancia y que continúa en la edad adulta: no se convierte en prostituta brutalmente durante la noche. No hay un límite claro entre la niñez y la edad adulta.

      Las consecuencias psicológicas de la violencia sexual y la prostitución son similares; en la prostitución, vemos aparecer, además de trastornos físicos relacionados con la permanencia de la situación de asalto sexual.

      Hay que tener en cuenta la continuidad de las situaciones de violencia sexual, y saber que incluso cuando no vemos ninguna restricción directa (como proxeneta o traficantes), ellos son invisibles para el estrés psicológico a simple vista, pero igualmente eficaces . Estas limitaciones invisibles pero reales muestran que la posición de algunas personas que consideran que existe una prostitución «voluntaria» o «libre» no es realista.

      ¿Qué soluciones para una gestión eficaz y adecuada?
      Lo primero para detener el proceso de descorporalización es detener la actividad de la prostitución. Para realizar una rehabilitación médica de la capacidad y de la autonomía de las personas en prostitución, de la gestión de la salud, podemos proponer:

      Restauración de la palabra de la persona prostituida: especialista asesoramiento psicológico con los actores entrenados para escuchar y sobre todo entender las palabras de estas personas. Monitoreado idealmente por una y la misma escucha no añadir ruptura en un entorno en el que ya es suficiente.
      Desvictimización: Tomando la palabra de la persona prostituida, debe ir acompañada de un proceso de desvictimización, término criminológico para el apoyo a las víctimas de todas las formas de violencia y trauma y que les permite moverse de un lugar a víctima a lugar persona activa hasta haber recuperado su esquema corporal y su imagen. La reparación implica el reconocimiento social, la atención, por no hablar de la prevención de nuevos casos de la prostitución y la lucha contra las instancias que promueven el desarrollo de las situaciones relacionadas con la prostitución. Cada paso de este viaje puede ser difícil dependiendo de la situación de las víctimas (empeoramiento del estigma social y las situaciones en que la persona es considerada pasiva y no responsable en la toma de decisiones). Este trabajo de apoyo y de cuidado es concebido mediante la movilización de una red de diversos actores. Justicia, los psiquiatras y los psicólogos, los médicos, asociaciones de víctimas o de servicio de ayuda a las víctimas. La creación de grupos de sobrevivientes de la prostitución podría ser una buena medida de desvictimización, un apoyo que permite que sus palabras se expresen directamente, con mayor libertad, y la oportunidad de ser escuchadas en público.
      Recorporalización: (permite a la persona a reapropiarse de su cuerpo, estar nuevamente en s interior y ser una sola «pieza”): la restauración de la integridad corporal mediante el tratamiento física adecuado, llamado terapias centradas en el cuerpo:

      Tratamiento fisioterapéutico o kinesioterapia permiten recuperar el funcionamiento del cuerpo, trabaja para reintroducir las percepciones corporales en los espacios que requieren la sensibilidad superficial y profunda; masaje, fungothérapie también puede ser útil para restablecer la sensibilidad de la piel.
      -actividades deportivas en grupo, que buscan la interacción de la persona con los demás participantes, la reincorporación en cierto juego social, lo que permite la comunicación corporal.
      -actividades como teatro, comedia en un contexto terapéutico (terapia artística) también pueden ser interesantes. Los experimentos de teatro o de composición literaria fueron realizados por escritores y actores con pequeños grupos de personas en situación de exclusión, y los resultados fueron muy positivos, estas personas se sientan capaces, por los roles o por la escritura que se les había encomendado, de ser otra cosa que cuerpos pasivos y excluidos.
      Estas propuestas son costosas en tiempo y dinero, pero son esenciales e imprescindibles si queremos rehabilitar físicamente a las personas en prostitución.
      Al mismo tiempo que el trabajo de recorporalización, evaluación médica y el tratamiento puede llevarse a cabo, las palabras de nuevo puede tener sentido en un cuerpo que comienza a existir como una restauración de la imagen y el esquema corporal, el cuidado a partir de entonces se integra en un proceso de autopromoción.
      Todas estas propuestas terapéuticas podrían ser implementados a través de un Centro de Victimología, lo que permitirá, por un lado no estigmatizar a estas personas (como los centros de acogida para las víctimas de cualquier tipo de violencia), la aplicación de los avances recientes, incluyendo la práctica los avances franceses en considerar a la prostitución como una violencia contra la mujer, y en segundo lugar para reunir en un solo lugar todas las fases de la restauración física y mental específicos para este tipo de violencia para no poner en peligro la cohesión y por lo tanto el éxito de este proceso. Los profesionales que participan en este marco podrían beneficiarse de una formación adecuada y específica en la atención de las personas sobrevivientes de la prostitución. Por último, este tipo de proceso permitirá completar acciones tan esenciales para reducir los riesgos existentes que ya están presentes, pero no lo suficiente como para hacerse cargo de los problemas específicos relacionados con la situación de la prostitución. 1
      FR
      Fuente
      https://france.attac.org/archives/spip.php?article1232

  3. ciudadano:

    Sigo sin entender,en la mayoria delos países NO tenemos prostitucion reglamentada,en algunos se hizo apenas hace 10 o 5 años,el mundo es un qui lombo y la culpa es de los POCOS países que tienen la porstitucion legalizada, YA QUE la mayoría tine un sistema Abolicionista que es NI FU ,NI FA, podes ejercer pero NO SE TE OCURRA ORGANIZARTE,SIEMPRE que sea clandestinamente podees,NO PIDAS DERECHOS NI PROTECCIÓN DEL ESTADO.
    La ultima noticia que tuve de alemanis es que estan MEJORANDOl las reglamentaiones de modo que le dan mas empoderamiento alas trabajadoras,ejemplo incorporaron en la ley y en el codigo que es delito conpena de multa y 3 dias de arresto tomar servicios sexuales y no pagarle a una trabajadora sexual.
    MARIAN NO TE DEJES ENGAÑAR CON NOTICIAS FALSAS DE LOS EXHIBICIONISTAS SI ESTE NO LABURA EN LA OFICINA DE CONTROL DE AVISOS LE PEGA EN PALO.

  4. ciudadano:

    https://www.youtube.com/watch?v=mcjTgisF8rQ

    HAaaaa NO ESTO DE LA TRATA MASIVA NO ES UN CURRO¡¡¡¡¡¡¡

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