Una vez más, se hizo el Encuentro Nacional de Mujeres

Fue realizado este fin de semana en San Juan el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres. Una vez más desde hace casi 30 años, más de 20 mil mujeres se movilizaron en micros desde todo el país, acamparon en las escuelas y debatieron durante dos días. El 24 a la noche se realizó la histórica marcha que al atravesar la iglesia de la ciudad se topó con los grupos de mujeres y varones identificados con la iglesia católica. El año que viene, el encuentro se realizará en Salta. Para seguir apoyando a las mujeres en las provincias ultraconservadoras.

Por Chiara Boschiero, desde San Juan

COMUNICAR IGUALDAD- El XVIII Encuentro Nacional de Mujeres terminó el pasado lunes 25 de noviembre en la ciudad de San Juan con la participación de más de 20.000 personas de todo el país, mujeres de todas las edades, mujeres independientes, mujeres organizadas en distintas agrupaciones, algunos hombres, todxs comprometidxs en profundizar la lucha por los derechos de género.

La convocatoria a los debates fue tan imponente que con los 58 temas planteados se conformaron más de 200 talleres repartidos en 15 escuelas de la ciudad, con conclusiones que en todos los casos mostraron el espíritu de compartir, profundizar, organizar y luchar por los derechos de las mujeres, con confluencias y disidencias. Caminando entre los talleres, entre las aulas rellenas de mujeres debatiendo, tomando notas, escuchando, se percibe claramente la construcción colectiva del objetivo del Encuentro: el empoderamiento de las mujeres, a través del despertar de la conciencia acerca de los derechos y las distintas problemáticas sociales, y la adquisición de herramientas para que cuando retornan a sus lugares de origen, fortalezcan sus organizaciones y sus luchas. Los talleres se potenciaron gracias a numerosas actividades culturales, entre ellas muestras, charlas debate, peñas, espectáculos teatrales, mercados de artesanía, que construyeron interesantes espacios alternativos de encuentro, donde el idioma común era el arte al servicio de la militancia. Se destacaron la proyección de la película documental Yo aborto, tu abortas, todxs callamos, presentada por la misma directora Carolina Reynoso, y desde Neuquén la obra teatral Al pie de la teta, escrita por Sebastián Fanello a pedido de la colectiva feminista La Revuelta.

Todos los talleres tuvieron una participación masiva y activa. Por primera vez hubo un taller de mujeres trans, que tuvo una participación multitudinaria, tanto que se desdobló en distintos grupos, uno de los cuales fue coordinado por Verónica Araya, de la Asociación de Travestis, Transgéneros y Transexuales de la Argentina. En las pausas, se escuchaba a las mujeres debatir sobre qué significa “ser mujer” y se expresaba la necesidad de reformular los contenidos de esta palabra.

La desprotección del ambiente también afecta específicamente a las mujeres

Hubo también muchos debates alrededor del taller de mujer y medio ambiente, que culminó el sábado a la tarde con un escrache contra la empresa minera canadiense Barrick Gold, que explota desde el 2009 la mina Pascua Lama, incluyendo territorio argentino y chileno. El escrache consistió en una marcha de más de 7.000 personas por la ciudad, con pintadas y declaraciones, que finalizaron frente a las oficinas de la empresa Pachón, subsidiaria de la transnacional minera Barrick Gold, y al Ministerio de Minería de San Juan. Las organizaciones dejaron claro que el extractivismo está directamente ligado al avance de la violencia contra las mujeres en la región, que se expresa primero en el despojo de la tierra y de los medios de subsistencia, así como en la destrucción de las comunidades y en el desplazamiento forzado.

En paralelo, el negocio de la trata y de la prostitución se agudiza en las zonas donde se llevan adelante las actividades de extracción. Muchas mujeres de San Juan, durante el Encuentro, denunciaron que en el camino a la minería hay muchos prostíbulos señalados por una cruz roja, donde toda la comunidad sabe que hay mujeres prostituidas contra su propia voluntad. Pero prevalece el miedo y el silencio. Y justamente los Encuentros nacionales de mujeres se organizan en las provincias para romper este silencio, para que más mujeres invisibles se vuelvan visibles y se unan a la lucha.  Al dar el ejemplo estaban presentes algunas de las Madres de Ituzaingó, que guían la resistencia a la radicación de Monsanto en Córdoba, luchando a pesar de las amenazas de muerte recibidas.

La recuperación del territorio entendido como medio ambiente está entonces vinculada a la recuperación de nuestro cuerpo como territorio de empoderamiento y libertad. Muchas mujeres marcharon a seno desnudo, con el cuerpo pintado con el texto “este cuerpo es mío”. En este sentido, uno de los temas fundamentales que atravesó el Encuentro y marcó el clima de la marcha final que se realizó el domingo por San Juan, fue el reclamo por la legalización del aborto, que se sintetizó en la consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, y en el pedido de “separación de la Iglesia del Estado”.

enm2El cuestionamiento de las mujeres católicas al acceso a los derechos

En la Escuela Normal Sarmiento se concentraron los tres talleres sobre derechos sexuales y reproductivos y aborto. El aborto dividía a las participantes, pero las coordinadoras pudieron mantener el debate abierto a las distintas voces, haciendo salir a la luz cuánta falta de información todavía existe sobre todo entre lxs adolecentes del interior del país, que intervenían con declaraciones que repetían lugares comunes del discurso de la iglesia sobre el aborto y la sexualidad. Como se evidenció, la influencia oscurantista de la Iglesia, respaldada por el poder político local, todavía impide aplicar adecuadamente la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26150 en muchas provincias. Una de las conclusiones de estos talleres fue que el aborto no tiene que ser traumático, porque es el oscurantismo de la iglesia el que hace que sea traumático, y que se niegue que la mayor causa de muerte para las mujeres de Argentina sean los abortos ilegales. Al contrario, el aborto tiene que ser una libre elección garantizada por el Estado, como derecho a la salud y a la soberanía sobre el cuerpo de una. Por eso se expresó mucha preocupación frente a la voluntad del gobierno de modificar el artículo 19 del Código Civil, añadiendo que “la vida comienza de la concepción” y anulando así muchos de los avances alcanzados en los últimos 10 años en tema de derechos de la mujer.

La pelea se desató al ingreso de las aulas donde se realizaban los talleres de Estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, cuando un grupo de mujeres católicas intentó entrar para sabotear el debate y defender el “derecho a la vida del feto”. Las militantes feministas no las dejaron entrar, defendiendo el ingreso en las aulas al grito “saquen sus rosarios de nuestros ovarios” y “iglesia basura, vos sos la dictadura”. La organización del Encuentro intentó calmar la protesta, invitando al grupo de católicas a dirigirse a los talleres de derechos sexuales y reproductivos, pero la protesta creció rápidamente hasta la plaza frente al escuela, donde distintas agrupaciones reclamaron por la legalización del aborto, seguro y gratuito.

Marcha de cierre frente a la Catedral enm1

El aborto como deuda pendiente de la democracia tuvo protagonismo también en la marcha final del domingo 24 de noviembre, que culminó frente a la iglesia de Plaza 25 de Mayo. Ver más de 20.000 mujeres marchar juntas es algo al cual no estamos acostumbradas, por eso es una experiencia que marca una antes y un después en todas las participantes. Melina, de 29 años y participante de su cuarto Encuentro, cuenta que la marcha para ella es la real expresión del empoderamiento de las mujeres,  “porque una siente que está realmente poniendo el cuerpo, marchando todas juntas y revindicando a los gritos nuestros derechos frente a la sociedad y a la Iglesia”.  Verónica añade que “muchos hombres juntos hacen la guerra, mientras que muchas mujeres juntas transforman la sociedad”.

El real conflicto social se visibilizó frente a la iglesia, donde un cordón de hombres rezando, a cuyas espaldas había un grupo de mujeres, protegía el ingreso. Fue un salto en el medioevo, parecía un exorcismo más que una confrontación política, y la respuesta de muchas mujeres militantes fue fuerte. Algunas pintaron con aerosol las caras y el cuerpo de los hombres que quedaban impasibles rezando en voz alta, los escupían, dejándolos disfrazados de “Adolf Hitler”. Lo más inquietante, al terminar la marcha, fue el grito de “Hurra” de los hombres católicos que se sentían como mártires, por haber resistido frente a tales grupos de “mujeres endemoniadas”. La misma actitud se pudo registrar en muchxs habitantes de San Juan, que en algunos barrios no quisieron vender ni comida ni bebidas a las participantes del Encuentro. De hecho, en toda la capital provincial solo pocos bares permanecieron abiertos durante el fin de semana

En este marco de tensiones, el domingo a la noche hubo provocaciones e incidentes contra algunos micros de delegaciones que partían de San Juan, que fueron atacados con piedras por los vecinos, hasta herir algunas mujeres que tuvieron que hacerse atender en los hospitales. Si bien estos conflictos no perturbaron la realización de las jornadas, según las organizaciones revelaron la persistencia de “reacciones mafiosas, fascistas y machistas”. “En el día internacional contra la violencia hacia las mujeres, seguimos denunciando la vigencia de este sistema patriarcal defendido por sectores conservadores que violentan nuestros cuerpos y libertades”, declararon en un comunicado.

A pesar de estos ataques, el encuentro se hizo. Y cada uno es distinto, se trata de un movimiento que crece cuantitativamente y cualitativamente cada año. Un mano a mano en el que las mujeres entienden que merecen autonomía y vidas más libres, que aprenden a revindicar sus derechos y a romper el silencio. Cada encuentro extiende los reclamos y construye el empoderamiento de estas mujeres, hasta llegar a la agenda política.

Fotos: Chiara Boschiero y Hebe Rajneri.

Debate entre militantes feminstas (entre ellas la periodista Liliana Daunes) y mujeres católicas:

 

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