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“Al Ministerio de Educación de San Luis no le interesa dar educación sexual con ningún libro”
Marta Fourcade es trabajadora social, especializada en sexualidad. Desde 1990 hasta el 2010 dirigió en una escuela universitaria de San Luis un programa sobre educación sexual integral (ESI) que fue pionero en el país y que aún continua. En esta nota se refiere a la implementación de ese proyecto en medio de una provincia conservadora, al estado actual de la ESI en San Luis, y a las denuncias recibidas por la docente Romina García Hermelo por la lectura de una novela que hablaba de amor homosexual en una escuela secundaria de esa provincia semanas atrás.
COMUNICAR IGUALDAD-
– La ley no tiene ningún tipo de implementación en la provincia. No fue homologada, pero además no se la implementó. En el año 2008, cuando yo ya venía trabajando hacía bastante en educación sexual integral (ESI) en una escuela que dependía de la universidad y teníamos suficiente experiencia, propusimos a la provincia un proyecto de formación de docentes sabiendo que por si mismo el estado de San Luis no emprendería esa tarea, y el Ministerio de Educación me respondió, por escrito, que para ellos no era una prioridad la ESI. El año pasado, un estudiante de la universidad hizo como parte de una investigación un recorrido por 8 ó 10 escuelas y se encontró con experiencias puntuales de docentes que tratan el tema sin tapujos pero no con un programa implementado desde el Ministerio. Pero sucede que si vos no tenés trabajada tu propia sexualidad no podés trabajarla con el alumnado. Y luego tenés que tener algunos soportes: que el estudiantado acuerde por ejemplo. Si a nosotras, en esta escuela que dependía de la universidad, alguien nos impugnaba, el centro de estudiantes salía a defendernos. Pero nada de esto hay en escuelas provinciales: ni autoridades tripartitas ni centro de estudiantes.
– ¿En qué escuela ustedes desarrollaron el proyecto de ESI y qué características tuvo?
– La escuela se llama Escuela Normal Juan Pascual Pringles. Es mixta y la única que depende de la universidad. Lo desarrollamos desde los ’90 y aún sigue, yo me fui en el 2010 porque dejé mi cargo fulltime dentro de la universidad. En estos 20 años el recorrido ha sido muy diverso, fue hacer dos pasos adelante y uno atrás. El contexto es muy importante y no ha favorecido. El gobierno de los Rodríguez Saa no apoyó y culturalmente la sociedad no es muy rica, está muy atada a sus prejuicios y a un concepto mal entendido de la tradición que tiene que ver con repetir siempre lo mismo, como valores estancos. Pensá que en ese primer proyecto que presentamos en 1990 poníamos que esta sociedad era patriarcal y conservadora y las autoridades de la escuela me pidieron que saque el término “patriarcal”. Yo no lo saqué. Y hubo obstáculos a través por ejemplo de docentes de la escuela que no estaban de acuerdo con el proyecto, pero como fue aprobado por el Consejo de Escuelas esto fue una fortaleza importante. Y aunque los sectores conservadores intentaron impugnarnos, no tuvieron éxito.
-Fue un proyecto pionero, porque iniciaron 15 años antes de que fuera aprobada la Ley de Educación Sexual Integral en el país.
Marta Fourcade
– Si, claro. Entre fines de los ’80 y comienzos de los ’90 la asociación de padres de esa escuela decía que no debía funcionar como una cooperadora sino estar atenta a las tareas académicas, y así empezó todo. Porque los chicos empezaron a pedir educación sexual, el sida había pateado el tablero en Argentina y se empezaba a hablar de sexualidad. Se hizo además una encuesta entre los padres y éstos también dijeron que querían educación sexual para los chicos y este aval fue muy importante para nosotros.
-¿Se hablaba de ESI en un horario específico o se transversalizó el tema en todas las materias?
-Eran espacios curriculares que cada año donaban las otras asignaturas. Hacíamos un taller de 90 minutos por semana.
-¿Qué temas plantean los chicos en estos talleres?
– Muchos, después de tantos años creo que hablamos de todo. Empezamos con adolescentes de 13 y 14, y luego subimos hasta 6to año y bajamos
hasta el nivel inicial, porque la escuela tenía los tres niveles. Y se trabajaba en el taller lo que salía de los chicos. Hacíamos lluvia de ideas. Los temas van desde salud reproductiva, hasta los genitales y el aborto; en mayor o menor medida eran los mismos temas siempre, pero con distintos niveles de complejidad. Estaban los que decían que querían ser vírgenes hasta que se casaran y otros que decían que abortarían si el embarazo no venía bien.
-¿Los chicos chiquitos hablaban de aborto?
-Si, chicos de 8 ó 9 años lo sacan. Creemos que están muy impregnados por los medios. Es muy fuerte cuando en la televisión aparecen figuras públicas hablando del tema.
-¿Tuviste alguna vez problemas con padres que se quejaran de los contenidos de ESI?
– Había de todo en la comunidad de padres, desde los que decían “¡Qué suerte que te ocupás de este tema!” hasta alguna persona que se quejó. Pero los chicos establecían pactos de silencio y difícilmente le contaban a los padres lo que hablábamos en los talleres, porque hay un pudor interesante con los padres; los chicos hablan más libremente con los medios o en los talleres del tema. En el 93 ó 94, una mamá de tercer grado vino furiosa a decir que su hijo había llevado la palabra “culear” a la casa. Acá “culear” es una palabra muy despectiva. Entonces, la regente de aquel entonces y la maestra hicieron algo muy interesante: antes de llamar a los padres a una reunión, trabajaron el tema con los chicos preguntándoles qué creían ellos que quería decir “culear” y dónde habían escuchado o visto la palabra. Cuando se hizo la reunión de padres, todos los papelitos con las respuestas de los chicos estaban pegados en la pared. Decían que la habían visto en la pared frente a la escuela, que la mamá se la decía al papá, o la empleada a otra persona… Los padres, que habían ido todos, fueron bajando la cabeza y enterándose de cosas que no tenían ni idea.
-¿Cómo evalúas la suspensión y denuncia penal que recibió semanas atrás Romina García Hermelo?
– Yo pertenezco a un grupo de mujeres de San Luis que se llama Ningunas Santas que salimos a la calle cuando se hicieron las manifestaciones por la suspensión de Romina y sacamos un comunicado apoyándola. Porque no se le puede quitar la palabra y ha sido muy valiente. Si bien no leí el libro completo, si vi algunos párrafos que salieron publicados en los medios. Y creo que el lenguaje no era el mejor, era demasiado vulgar. Esto trae mucha vergüenza a los chicos para una lectura en voz alta. Yo creo que se pueden elegir mejores palabras sin dejar de ser coloquial, tomar a la sexualidad como algo serio pero maravilloso, sin chabacanería ni burlesque. En este sentido, el Ministerio de Educación de la Nación tiene materiales excelentes para trabajar en las aulas. Sucede que al Ministerio de Educación de San Luis no le interesa dar educación sexual, con ningún libro. Y el Obispado hace mucha presión sobre el gobierno provincial para que esto continúe así.
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