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Apostemos a la planificación
Semanas atrás fue lanzado el Estado de la Población Mundial 2012, informe que anualmente realiza el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). El del 2012 se llama Si a la opción, no al azar- Planificación de la familia, derechos humanos y desarrollo y se concentra en la enorme necesidad de aumentar la oferta de anticoncepción entre las sociedades y grupos que aún no disponen de ella como una estrategia imprescindible para el logro del desarrollo humano. Según el informe, del que a continuación reproducimos un Resumen y luego la posibilidad de descargarlo completo, hay en el mundo 222 millones de mujeres que no disponen de acceso a servicios de planificación familiar. Satisfacer anualmente la provisión de estos servicios tanto para estas mujeres como para las que actualmente sí acceden a estos servicios, costaría 8100 millones de dólares. En este momento están garantizados, para el 2020, sólo 4600 millones de dólares que tendrán este destino. Es urgente que haya un mayor apoyo y concientización sobre el tema.
COMUNICAR IGUALDAD- En el mundo desarrollado y entre las elites de los países en desarrollo, se da por sentada la posibilidad de decidir cuántos hijos
tener y cuándo tenerlos. No obstante, para la mayoría de las personas residentes en países en desarrollo, especialmente las más pobres, las facultades y los medios de determinar el tamaño de sus familias son escasos o insuficientes. Según se estima, hay 222 millones de mujeres que carecen de acceso a servicios fiables y de alta calidad de planificación de la familia, así como a la información al respecto y a los suministros, lo cual las coloca en situación de riesgo de tener embarazos no deseados. También en los países desarrollados hay altos niveles de embarazo no deseado, especialmente entre adolescentes, personas pobres y minorías étnicas.
La enorme necesidad insatisfecha de planificación de la familia persiste, pese a los acuerdos y tratados internacionales de derechos humanos que promueven los derechos de las personas a adoptar sus propias decisiones acerca de cuándo tener hijos y con qué frecuencia. Actualmente, hay un reconocimiento casi universal de que la planificación de la familia es un derecho intrínseco, afirmado y sostenido por muchos otros derechos humanos. Dado que se trata de un derecho, la planificación voluntaria de la familia debería estar al alcance de todos, y no solamente de los más ricos o los más privilegiados.
La escasez de anticonceptivos es una de las razones por las cuales hay todavía millones de personas impedidas de ejercer sus derechos a la planificación de la familia. El acceso a la planificación de la familia también puede quedar restringido por factores diversos, entre ellos la pobreza, las presiones sociales negativas, la desigualdad entre hombres y mujeres, y la discriminación. Para asegurar el acceso a los servicios de planificación de la familia de todas las mujeres, todos los hombres y todos los jóvenes, es preciso adoptar medidas en diversos frentes: fortalecer simultáneamente los sistemas de salud, introducir o velar por el cumplimiento de las leyes de protección de los derechos de las personas, reducir la pobreza, cuestionar las prácticas tradicionales nocivas, eliminar el matrimonio precoz, poner fin a la discriminación, superar los impedimentos logísticos y asegurar una amplia gama de suministros.
Asegurar el acceso universal a la planificación voluntaria de la familia es cuestión de protección de los derechos humanos; pero también es cuestión de desarrollo económico y social. Varios estudios han demostrado que las inversiones en planificación de la familia contribuyen a reducir la pobreza, mejorar la salud, promover la igualdad entre hombres y mujeres, posibilitar que las adolescentes completen su educación y acrecentar su participación en la fuerza laboral. Cuando una mujer está en condiciones de ejercer sus derechos reproductivos, tiene más posibilidades de beneficiarse con los demás derechos, como el derecho a la educación. Como resultado, hay mayores ingresos, mejor estado de salud de la mujer y de sus hijos, y mayores facultades de la mujer para adoptar decisiones, tanto en el hogar como en la comunidad. Cuando las mujeres y los hombres planifican conjuntamente su procreación, los hijos se benefician de inmediato y también mejoran sus perspectivas a largo plazo.
Un estudio sobre una comunidad en Bangladesh constató que las mujeres que utilizaban métodos de planificación de la familia obtenían salarios superiores en una tercera parte a los de sus homólogas que no usaban métodos de planificación de la familia. Otro estudio llegó a la conclusión de que, al espaciar los embarazos de tres a cinco años, sería posible reducir en un 46% las tasas de mortalidad de lactantes en los países en desarrollo. Y un estudio realizado en los Estados Unidos confirma que la maternidad en la adolescencia reduce en hasta un 10% las posibilidades de que una niña obtenga un diploma de escuela secundaria y, al llegar a la adultez reduce su ingreso anual en hasta 2.400 dólares.
La planificación de la familia contribuye a evitar los embarazos no deseados, los cuales pueden tener efectos negativos sobre la posibilidad de una mujer de ejercer diversos otros derechos. Una adolescente que queda embarazadas, por ejemplo, suele verse forzada a abandonar la escuela y, por consiguiente, queda privada de su derecho a la educación. Un embarazo no deseado puede poner en peligro la salud de la mujer, menoscabar sus oportunidades de ganarse la vida y atrapar a ella y a toda su familia en un ciclo de pobreza y exclusión.
De los 80 millones de embarazos no deseados que, según las proyecciones, han de ocurrir en 2012, se estima que unos 40 millones terminarán en aborto. Al responder a la necesidad de planificación de la familia en todo el mundo se evitarían 54 millones de embarazos no deseados, lo cual redundaría en una reducción en 26 millones del número de abortos. La investigación también indica que cuando se dispone ampliamente de
suministros de planificación de la familia, información y servicios, se reducen las tasas de aborto.
Hasta la fecha, gran parte de la investigación se ha centrado en el acceso a la planificación de la familia de las mujeres y las jóvenes adolescentes. Pero, también los varones tienen necesidad insatisfecha de planificación de la familia. Los datos publicados en los últimos años también revelan la necesidad insatisfecha de otros grupos con servicios insuficientes, entre ellos, las personas de edad, las personas no casadas, las minorías étnicas, los refugiados, los migrantes, las trabajadores en la industria del sexo, las personas que viven con el VIH/SIDA y las mujeres y niñas vulnerables a la violencia sexual en zonas de conflicto o de crisis humanitarias.
En julio de 2012, el UNFPA, el Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional, la Fundación Bill y Melinda Gates y otras entidades organizaron una reunión en la cumbre en la que se obtuvieron promesas de contribuciones, de 2.000 millones de dólares por parte de los países en desarrollo y de 2.600 millones de dólares por parte de los donantes, a fin de poner la planificación voluntaria de la familia a disposición de 120 millones adicionales de mujeres y niñas adolescentes en los países en desarrollo, para 2020. Es necesario lograr un apoyo financiero mucho mayor y un compromiso político mucho más firme a fin de llegar a eliminar la totalidad de las necesidades insatisfechas y posibilitar que cualquier persona ejerza su derecho a la planificación de la familia.
El informe Estado de la Población Mundial 2012, sobre la base de las investigaciones más recientes, exhorta a los países, tanto en desarrollo como desarrollados, a las organizaciones internacionales y a las entidades de la sociedad civil, a:
• Acrecentar radicalmente su apoyo financiero y su compromiso para asegurar que la planificación de la familia basada en los derechos humanos
esté a disposición de todos quienes la deseen, cuando la deseen, y que los servicios, los suministros y la información sean de alta calidad.
• Promover la planificación de la familia en calidad de derecho, cuyo ejercicio posibilita la consecución de toda una gama de otros derechos.
• Integrar la planificación voluntaria de la familia en el desarrollo económico y social más amplio, debido a que la planificación de la familia fortalece a ambos por igual.
• Eliminar los obstáculos de índole económica, social, logística y financiera que se oponen a la planificación voluntaria de la familia, de manera que toda persona que opte por utilizarla, tenga acceso a ella.
• Reducir la cantidad de embarazos no deseados y de abortos, acrecentando la disponibilidad, la fiabilidad y la calidad de los suministros y los servicios de planificación de la familia.
• Poner los programas de planificación de la familia a disposición de la gama completa de usuarios, entre ellos, adolescentes, personas no casadas y todos los demás que los necesiten.
• Incluir la anticoncepción de emergencia en la gama de suministros disponibles por conducto de los programas de planificación de la familia.
• Involucrar a los hombres y a los adolescentes varones en la planificación de la familia, para su propio beneficio y para apoyar el derecho de las mujeres y las niñas a utilizar anticonceptivos.
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