Cerraría el caso Gamboa con un culpable

Está a punto de definirse el juicio por el feminicidio de Sandra Gamboa, una estudiante peruana de enfermería que fue asesinada en La Plata en el 2007, dos meses después de llegar a la Argentina, y que se transformó en un caso emblemático de esa ciudad, presuntamente vinculado a redes de trata para explotación sexual.  La fiscal pidió prisión perpetua para el único acusado, y el 9 de noviembre se conocerá la sentencia.

COMUNICAR IGUALDAD- Sandra Gamboa desapareció el 16 de febrero del 2007, el mismo día que tenía un pasaje para retornar a Perú, su país natal, de donde había llegado 3 meses antes por invitación de un novio argentino al que había conocido en Perú y le había ofrecido vivir con él acá y de paso continuar sus estudios de enfermería y medicina. Seis días después apareció muerta en un edificio en refacción de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA). Más de cinco años después y con muchas irregularidades en medio, en septiembre del 2012 empezó el juicio por su asesinato con un único acusado: el albañil Diego Cadícamo, quien al momento de iniciarse el juicio cumplía prisión preventiva por otros ataques sexuales.

Ayer, la fiscal de juicio Maribel Furnus, luego de un alegato de cuatro horas, acusó a Cadícamo de la violación y asesinato de Gamboa y pidió reclusión perpetua.  Durante su exposición, confirmó los testimonios de los peritos en relación a la personalidad del acusado  afirmando que “con la muerte (de Gamboa) alcanzó una situación extrema de goce: mató por placer” y que se trata de un “violador serial” responsable tanto del crimen de Gamboa como de las violaciones a otras mujeres jóvenes, tres de ellas menores de edad. Durante el juicio, los peritos Pablo Forte y Jorge Castillo habían señalado que el asesinato de Gamboa había sido realizado “por placer, no es un accidente, es una escala ascendente del goce perverso que él lleva adelante” y describieron la personalidad de Cadícamo como la de un “psicópata, insensible, manipulador”, un “predador que busca víctimas fácil de atacar” y que posee una “sexualidad en base a fantasías sádicas” que “goza con el dominio de las víctimas, el temor de las víctimas es su objetivo principal”.

No se sabe cómo se relacionó Gamboa con Cadícamo. El 16 de febrero ella salió de la pensión que compartía con su novio, presuntamente para asistir a una entrevista laboral para la que le había hecho el contacto un allegado a la familia del novio que también vivía en la misma pensión. Después no se supo más de ella. Y a Cadícamo se lo relacionó con el caso años después cuando se cotejó el ADN encontrado junto al cuerpo de Gamboa con otro caso de violación en la provincia de Misiones.

Redes de trata

Las integrantes de la Casa de la Mujer Azucena Villaflor estuvieron todos estos años junto a Nelly Gamboa, madre de Sandra que se vino a la Argentina ni bien se enteró de la muerte de su hija. Participaron junto a ella de las peripecias judiciales y las marchas reclamando justicia. Para ellas, quedan muchos puntos oscuros para investigar además de la participación de Cadícamo en el crimen. De hecho, uno de los reclamos de todas las organizaciones de mujeres que acompañaron estos años el caso es cómo no fueron procesados responsables de la administración pública en cuyas dependencias fue encontrado el cuerpo.

Siempre me llamó la atención cómo llegó ella a La Plata –dice Gabriela Barcaglioni, periodista especializada en temas de género e integrante de la Casa de las Mujeres Azucena Villaflor-. Ella vivía en Perú y tenía trabajo,  era enfermera en un contexto muy humilde y estaba muy deprimida porque se le había muerto su novio. Va entonces con una amiga a un baile y  conoce a este flaco argentino que le  dice que venga con él a La Plata. Llegó en octubre y en febrero la asesinaron. La madre ya le había mandado un pasaje de vuelta para ese mismo 16 porque ella tenía problemas en el lugar donde vivía, una pensión que administraban sus suegros. La última vez que habló con su madre llorando le pidió que le mandara plata porque se quería ir por una discusión que había tenido con su suegra y le mencionó algo de una denuncia por maltrato. ¿Cómo va a pedir trabajo el día que se volvía? Hay otros ADN en la escena del crimen. Se habló de que alguien podría haberla entregado. Hay complicidades en las que no se ahondó. Están los responsables de la oficina pública, la gente que trabajaba ahí en la construcción y que durante seis días no vieron el cuerpo, el novio …”

Ninguna de las líneas de investigación que podrían haber involucrado a funcionarias/os públicas/os o que podrían haber vinculado el asesinato a una red de trata de personas fueron investigadas. Cuando el 9 de noviembre se conozca la sentencia, es probable que el caso se cierre con una condena potente hacia Cadícamo, que habría sido el responsable principal pero se sospecha que no el único.

Informe: María Belén Croce

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