Las provincias de Río Negro y Neuquén debaten en estos momentos si sancionan o no la prohibición de prostíbulos en sus territorios. Río Negro tomó la iniciativa, luego de la aprobación de la ley del tipo en Córdoba y tomándola como modelo, mientras que en Neuquén hay por lo menos tres proyectos para el debate legislativo, dos de los cuales toman de referencia la ley aprobada en Tucumán. Aún con demoras, el tema está en agenda. Las organizaciones de la sociedad civil involucradas en el tema reclaman no haber sido incluidas en el diseño de los proyectos y cuestionan el enfoque esencialmente punitivo de los mismos.
Por Susana Yappert, desde Río Negro
COMUNICAR IGUALDAD- En ambas provincias la trata es un problema. Hay petróleo, puertos, destinos turísticos y trabajadores golondrinas de la fruta que registran casos tanto de trata laboral como con fines de explotación sexual. De acuerdo a cifras del Centro de Atención a la Víctima de Neuquén, entre 2010 y 2012 se realizaron en la provincia 46 rescates. Tantos rescates como prostíbulos tiene la ciudad de Neuquén capital (49) según conteo de la Fundación Irene. Mientras que en Río Negro hay datos periodísticos pero no hay cifras oficiales actualizadas puesto que la Secretaría de Seguridad de la nueva gestión (que asumió hace dos meses) está trabajando en su instrumentación y el nuevo gobierno está definiendo la articulación para la asistencia de víctimas.
En Río Negro, fue el propio gobernador Alberto Weretilneck, quien solicitó a la legisladora Arabela Carreras (Frente para la Victoria –FPV-) que avance legislativamente en acciones contra la trata de personas. De ese pedido devino el proyecto de prohibición de prostíbulos que espera ser debatido en segunda vuelta durante el mes de octubre. “El proyecto está para ser tratado en la próxima sesión (primera semana de octubre). Tiene aprobación en primera vuelta, falta la segunda, pero están los acuerdos para que avance”, informó la legisladora oficialista que impulsó la normativa. Vale aclarar que la provincia de Río Negro transita una crisis política después de la muerte del gobernador Carlos Soria, que se agudizó hace un mes y que complicó el escenario parlamentario, con el bloque del FpV fragmentado, lo cual dificultará la sanción de leyes si estas tampoco son apoyadas por la oposición.
Por su parte, el legislador neuquino Jesús Escobar (Libres del Sur) anunció la presentación de un proyecto de cierre de prostíbulos en la provincia de Neuquén que tiene como base el presentado en Tucumán. Otro legislador neuquino, Tomás Benítez (Unión Cíciva Radical –UCR-) tiene iniciativa propia que contaría con el clave apoyo del Movimiento Popular Neuquino (MPN) al igual que la legisladora del mismo partido Maricha Carnagui, aunque su proyecto toma el modelo de Córdoba. Tres escritos que podrían converger en uno después de atravesar las Comisiones donde se abrirá el debate, fundamentalmente a las organizaciones que luchan contra el delito de trata y a organizaciones de mujeres involucradas en el circuito de la prostitución.
El legislador Escobar afirmó a COMUNICAR IGUALDAD que el proyecto de cierre de prostíbulos “tiene enormes chances de ser aprobado en la legislatura de Neuquén. Hay consenso para darle impulso legislativo y esperamos que la sociedad se involucre en su tratamiento”.
Ausencia de la sociedad civil
Hasta la fecha, para ninguno de los proyectos en danza fueron consultadas personas ajenas a los partidos políticos que presentan las iniciativas, situación que mantiene en alerta a organizaciones como la colectiva Feminista La Revuelta. Ruth Zurbriggen, referente de la misma, advierte: “Si la política es sólo ésa, el cierre y lo punitivo sin más, para nosotras no sirve, es insuficiente y puede generar mayores exposiciones y vulnerabilidades para quienes se ven compelidas a ejercer la prostitución como salida laboral (esto más allá de qué posición tengamos en relación a si la prostitución es o no es un trabajo, debate abierto por cierto). Suponemos que las principales involucradas en el llamado trabajo sexual no han sido consultadas, son ellas las que deben opinar al respecto para no quedar, otra vez, invisibilizadas sus opiniones, otra vez tuteladas. Cerrar los prostíbulos sin considerar qué políticas laborales habrá para quienes allí «trabajan» implica arrojar a la nada a mujeres y travestis que ya atraviesan muchas vulnerabilidades en su vida.”
Aún así, el tema está en la agenda parlamentaria que cierra en dos meses y en la sociedad, que a raíz del boom de proyectos similares en varias provincias argentinas, reflexiona sobre la conveniencia de prohibir o no los cabarets y/o afines.
El proyecto de Libres del Sur en Neuquén tiene una particularidad: considera a toda menor que trabaje en un prostíbulo como víctima del delito de trata y propone adaptar la ley y el Código de Faltas a fin de no sancionar a las “personas que se encuentren en el lugar ejerciendo, ofreciendo o con el propósito de ejercer la prostitución de manera voluntaria y/o forzada”.
Los proyectos de las provincias sureñas contemplan sanciones sólo para los/as propietarios/as, administradores/as, gerenciadores/as o promotores/as de estos lugares y lejos están de poner todos los actores del circuito. Si bien la legislación argentina no sanciona a consumidores, el debate los pone en el centro de la escena y desde allí toman posición sobre la “utilidad” o “efectividad” de la normativa.
Zurbriggen se pregunta “¿Acaso las penalizaciones acabarán con el consumo de prostitución? ¿Acaso la penalización no traerá de suyo más aprovechamientos y posibles situaciones de violencias perpetradas por quienes actúan como prostituyentes? Reconocemos que es un tema difícil, que nos enfrenta a múltiples paradojas, pero sabemos que la penalización no concluye con las prácticas que se supone se combaten con esas medidas punitivas. La intención que subyace en estas propuestas de cierre de prostíbulos suele ser combatir la trata de mujeres, dado que muchas veces hay mujeres secuestradas contra su voluntad. Esto termina igualando trata de mujeres para ser prostituidas con el ejercicio de la prostitución como salida laboral y esto es sumamente preocupante a nuestro entender. No todo es lo mismo. Conviene hacer las distinciones que el tema amerita. Otra vez, las respuestas no pueden ser universalizantes, sin pensar la complejidad de problemas que se presentan. ¿Cómo lograr que las medidas de sanción vayan directamente contra los prostituyentes? ¿Es posible que sean las propias personas que trabajan en los prostíbulos quienes los organicen de manera cooperativa hasta lograr el cierre definitivo si es que así lo definen? ¿Por qué nunca sabemos quiénes están detrás de este negociado? ¿No sería conveniente pensar en medidas dirigidas centralmente a problematizar la cultura prostituyente en la que nos socializamos? ¿Acaso no convendría pensar de manera articulada campañas y acciones que promuevan masculinidades en las que la prerrogativa para ser varón no sea el consumo de prostitución? ¿Dónde poner el acento? También de eso se trata el asunto”.
En esta línea está la abogada Patricia Maistegui, presidenta de una organización que asiste a víctimas de trata en Neuquén y Río Negro, la Fundación Irene: “Creo que hay que jugarse un poco. Hay que jugarse en la sanción para llegar al foco, ir al prostituyente, esa es nuestra opinión. Si vos multás al que consume, vas arrinconando el negocio. Hace poco contamos 49 prostíbulos en Neuquén capital y aledaños. Y hay una ordenanza que los prohíbe. Hasta el intendente de la capital la desconoce. En Neuquén nos tienen locos con las multas, bueno podría pensarse en multar a los prostituyentes. Y que no me digan que es difícil dar con ellos. Cuando hemos hecho allanamientos, los vemos salir corriendo de los prostíbulos. Si los prostíbulos están prohibidos, tenés que multar al que facilita y al que consume. Tendríamos que ver el modo de instrumentarlo. Pero es factible una multa. Estoy de acuerdo con una ley que los prohíba, me parece bien que existan las leyes, es un modo que tiene el Estado para ser Estado, para estar presente. De modo que hay que darle vuelta a la legislación para que aborde el problema desde todas sus aristas, aggiornemos la ley de profilaxis y pongamos el cascabel al gato. Hay que empezar multando al consumidor, tomando como base el Código de Faltas”.
Silvina Bergmann, amiga de Florencia Penacchi y una de las fundadoras de la organización de lucha contra la trata en Neuquén “Sin Cautivas”, se pronuncia en contra de proyectos prohibicionistas “como primer medida o única medida para luchar contra la prostitución. La razón por la que estoy en desacuerdo con esta medida es porque la realidad es que hoy en día hay mujeres en situación de prostitución, y la prostitución es su único ingreso de dinero… así que si se cierra el prostíbulo, se le cierra el ingreso… y la verdad es que entonces estas mujeres vuelven a la calle, a la situación de prostitución pero en la calle... Cuando charlé con Lohana Berkins sobre su opinión a los escraches de los prostíbulos… ella me dijo: ´En la calle está el fiolo y la cana que explota a la prostituta, y la inseguridad, el frío… en cambio en el prostíbulo sólo está el fiolo, porque son los dueños quienes arreglan con la cana, es seguro. Entonces para mi, esta nueva ley, no ataca a la prostitución, sino a las condiciones de la prostitución y hasta que no se haga un proyecto de contención, que incluya sobre todo trabajo, para las personas que se encuentran en situación de prostitución… no tiene sentido, este proyecto se hace con la problemática, pero en el fondo no se hace nada, porque está pensada desde ordenanzas de habilitación y no desde las víctimas. En mi experiencia todas las charlas que he tenido con mujeres y travestis que fueron víctimas de la prostitución, todas coinciden en que es mucho mejor estar en los prostíbulos que en la calle y que no hay nada peor que la calle.”
Esta opinión no es unánime, en Río Negro, la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales (ATTS) tiene opiniones divididas al respecto. Hay quienes dicen que si bien no conocen víctimas de trata que sean travestis, han visto como tales situaciones de menores de edad tratadas en prostíbulos en donde estaban. Para estas mujeres la medida ayudaría a combatir el delito, pero no al principal problema que es la policía, con quienes deben “transar si están en la calle, porque a ellos pagamos peaje para que no nos molesten”. Por otra parte, creen que cualquiera de las iniciativas de que se trate, las debe tener como voz autorizada en el debate, cosa que todavía no fue posible en la legislatura de Viedma.
Quienes impulsan localmente los proyectos prohibicionistas entienden que el cierre de locales complementaría una serie de acciones emprendidas para luchar contra el delito de trata y contra la cultura prostituyente. Destacan que no es la única herramienta, sino que acompaña a otras como el fin de la publicación de avisos de oferta sexual en la región. Los dos diarios más importantes de la zona descontinuaron su publicación, uno voluntariamente (La Mañana de Neuquén) y otro, luego de dos fallos en contra a recursos de amparo interpuestos contra el decreto que los prohíbe desde hace más de un año (diario Río Negro); existe una Mesa Interprovincial contra la Trata, una Comisión Interinstitucional de Intervención Contra la Trata de Personas y hay organizaciones activas que luchan contra el delito, asisten a víctimas, o sensibilizan en escuelas y organismos públicos. Para quienes hicieron estos proyectos, la articulación es clave y debe conjugarse con el término integralidad, lo cual supone un paradigma de abordaje tan buscado como pendiente.












4 Comentarios
Deberiamos todos unirnos en este gran porblema, ya que estas personas inescrupulosas tratan a los seres humanos pero que a los animales, le proven de su libertad, las utilizan y las venden como mercancia, hasta cuando el ser humano caeran en tan bajios institntos, en vez de producir y trabajar dignamente, hacen faltas crear leyes que castiguen, gente que se penalice de 20 a 30 años porque esto es un crimen, como pueden vender a un ser humano. por favor unamonos frente a este gran mal, y lo mas triste en todos los paises de A. Latina-
el tema de el control es muy dificil, ya que siempre van a ver centros clandestino, yo opino que la mejor manera de multar al usuario y organizar el problema es buscarle un encuadre legal y sanitario. Me imagino una especie de libreta sanitaria para las que decidan hacer ese trabajo, con impuestos, facturas y un monto extra que se le cobra al usuario (especi de multa encubierta, como el impuesto extra que pagamos cada vez que cargamos nafta). De esta manera los negocios tendria que blanquear su situacion con papeles que involucren a hospitales publicos desde el punto de vista de sanidad y control. Hay que dejarles lugar a las/os que necesiten esta actividad como salidad laboral dandoles apoyo juridico. Que el dia de mañana tengan sus aportes, sus veneficios. Toda prohibicion genera mas clandestinidad y mas trata.
Hay mucha discusión sobre este tema. El feminismo en general no apoya ningun tipo de regularización porque no lo consideran trabajo sexual sino explotación de las mujeres.
Los prostibulos estan prohibidos, somos un pais abolicionista,
Por lo tanto no es valido el titular, no se puede debatir prohibir lo prohibido.
A lo màs se puede debatir porque no se cumple la norma que los prohibe.
Quienes son los dueños, como logran que los municipios los permitan…etc…