“Estamos en una situación totalmente diferente a la del 2006”

La socióloga Eleonor Faur fue una de las coordinadoras de la primera evaluación sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) queeleonora_faur realizó en los últimos meses el Ministerio de Educación de la Nación. Afirma que la aplicación de la ESI tiene que ver más con cambiar el enfoque que con sumar contenidos, y que lxs docentes deben revisar sus subjetividades para hablar de sexualidad con el alumnado. Sobre la necesidad de continuar con estas políticas si se pretende trabajar por la igualdad de género, señala: “Se ha logrado instalar la cuestión de la desigualdad y la igualdad de género como un contenido de derechos humanos que tiene que estar incorporado en la currícula, o sea se implementó y se llegó a un alcance sin precedentes en la Argentina. Falta un montón pero estamos en un piso totalmente diferente al que estábamos antes del 2006”.

Por Sarah Babiker

COMUNICAR IGUALDAD-  “Es fundamental que se evalúen las políticas públicas” afirma Eleonor Faur, coordinadora de la primera evaluación sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. “Estamos muy acostumbrados a tener buenos proyectos, a hacer importantes esfuerzos de implementación,  pero no a contar con otros criterios que permitan ver la efectividad de las acciones, qué cambió, para qué sirvió su implementación, cuánto se avanzó, cuáles son los desafíos, pero eso hace parte de una estrategia realmente sólida de conocer qué es lo que hay para mejorar.”

¿En qué consistió la evaluación?

Por un lado, en la formación de docentes se realizó una evaluación cualitativa sobre qué pasaba en esos procesos de formación para dar cuenta de en qué medida se modificaban algunos preconceptos que los docentes traían, resistencias en relación a si ellos tenían que dar educación sexual o no, cómo deberían darla, si las familias se iban a enojar.  Se trató de observar cuáles fueron los procesos desarrollados en los talleres, en qué medida iban interviniendo las y los docentes y en qué medida se iban modificando sus percepciones, qué herramientas prácticas adquirían realmente para poder llevar a cabo esta formación  en  sus escuelas y en sus aulas, cuáles eran los desafíos que quedaban por abordar en futuras capacitaciones.  Esa fue una estrategia de investigación cualitativa, la otra fue una encuesta con una muestra representativa que se aplicó en 17 provincias. En esta encuesta lo que se buscó conocer es, una vez atravesada la capacitación, en qué medida se estaba implementando la ESI en las escuelas.  Así que fueron dos estrategias complementarias que en conjunto permiten  un paneo más general sobre la efectividad de una política pública que, por otra parte, se apoya en una ley.

En el informe sobre la evaluación se incide particularmente en el fuerte componente emocional y personal que impregna la capacitación en ESI. ¿Cómo se trabajan estas subjetividades en relación con lo institucional?

Es un punto central, porque el programa entendió desde el momento de la definición misma de sus lineamientos curriculares para aplicar la ley que la educación sexual no es un contenido más y no es un contenido meramente técnico como puede ser la didáctica de la matemática, sino que realmente es un contenido que nos atraviesa a todas y todos  como sujetos, somos todas personas sexuadas que tenemos experiencias en relación con nuestra propia sexualidad, que estamos atravesadas y construidas a través de ciertos patrones de género.  A veces los desafiamos, a veces nos asustan un poco con mandatos o coacciones muy fuertes, pero hay una sociedad que está filtrada por todos estos preconceptos , prejuicios y si se quiere algunos saberes, y que realmente las y los docentes hacen parte de esta misma estructuración social, entonces cuando algún docente o alguna docente tiene que pararse ante un aula para poder acompañar a sus alumnos o alumnas en relación con lo que están atravesando – cambios en el cuerpo, cambios emocionales, cambios físicos – tiene que poder tener la capacidad reflexiva sobre sí mismo y sobre qué significa la sexualidad.

En el informe se refleja la preocupación de algunas personas en el cuerpo docente, respecto a la ESI como algo a encajar en currículas ya sobrecargadas.

No es una cuestión de agregar muchos contenidos sino de cambiar el enfoque, en algunas cuestiones sí que hay algunos contenidos que tal vez estaban ausentes y se deben introducir como por ejemplo el conocimiento de los métodos anticonceptivos que es algo que corresponde al secundario, pero por ejemplo en la enseñanza de la historia es simplemente sumar una visión sobre cómo fue el desarrollo de los derechos de las mujeres a lo largo de la historia o cuáles fueron las figuras femeninas importantes en la historia argentina e internacional. Hay, en definitiva, cuestiones que son cambios de enfoque para introducir una perspectiva de género, de derechos, de diversidad y en otros casos hay algunos contenidos adicionales que son absolutamente esenciales para un buen desarrollo y asimilación de los derechos sexuales de las niñas, niños y adolescentes de nuestro país: entonces habrá que darles el lugar y espacio para su abordaje.

¿Qué revela la evaluación en cuanto a la relación entre familia y escuela?

Yo creo que ése es uno de los desafíos que quedan planteados para profundizar en el trabajo futuro, los docentes y las docentes tienen un particular temor sobre las posibles reacciones de las familias. Lo que se ve en otras investigaciones es que en general la población está muy de acuerdo con que se ofrezcan contenidos de educación sexual en las escuelas con lo cual el temor no necesariamente representa la realidad de la cultura en nuestro país. Puede suceder que haya algunas familias que son particularmente resistentes a estos contenidos  y que son quizás las que hacen más ruido pero no por eso son la mayoría necesariamente. El Ministerio hizo un trabajo interesante en el abordaje de las familias y, junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se  publicó una revista específica de la que se distribuyeron 6 millones de ejemplares. De todas maneras hacen falta mejores mecanismos de interacción entre familias y escuelas en temas particulares.

¿Qué información se puede extraer en la evaluación sobre la recepción de la ESI por parte del alumnado?

En nuestra investigación nosotros no trabajamos con el alumnado, que es un tema también pendiente que nos interesa, pero sí tuvimos muchas orientaciones por parte de las y  los docentes sobre cuáles son las demandas del alumnado, que son continuas en este tema, las chicas y los chicos se la pasan pidiendo clases de formación en educación sexual, también irrumpen con cuestiones cotidianas en las aulas. En la encuesta se preguntó específicamente cual era la recepción de la ESI por parte de distintos actores como otros docentes, la familia, el alumnado y fue unánime la consideración de que los alumnos y alumnas tenían una recepción formidable. La demanda está totalmente instalada en niños, niñas  y adolescentes y es una preocupación enorme sobre todo para estos últimos y los y las jóvenes.

Una vez evaluado el programa ¿Cuáles piensa que son los principales logros conseguidos?

Se ha logrado instalar la cuestión de la desigualdad y la igualdad de género como un contenido de derechos humanos que tiene que estar incorporada en la currícula, o sea se implementó y se llegó a un alcance sin precedentes en la Argentina. Falta un montón pero estamos en un piso  totalmente diferente al que estábamos antes del 2006 cuando  se aprobara esta importante ley, los y las docentes también cambiaron mucho, cambiaron sus perspectivas y pasaron de considerar a la educación sexual como un asunto peligroso, que mejor  no entrometerse y tal, a percibirla como un tema muy importante que mejora  su gestión como docentes y que mejora el abordaje de la escuela  y el acercamiento a los chicos y las chicas.

¿Qué desafíos deben aún enfrentarse?

Hace falta profundizar la llegada a cada una de las aulas y el acompañamiento. Hay cincuenta mil  escuelas en Argentina, y aunque se hayan capacitado la mayoría de estas escuelas lógicamente hace falta más trabajo con los y las docentes para continuar acompañando esta estrategia de educación. Yo creo que todo esto requiere un esfuerzo sostenido, pues como política que está incidiendo en el día a día de la gente necesita ser continuada, sostenida a lo largo del tiempo. Y esos son los desafíos más importantes en caso de que  el nuevo gobierno invierta el presupuesto necesario para seguir acompañando este esfuerzo que definitivamente va a redundar en una mayor igualdad de género, menos violencia contra las mujeres, mayor libertad a la hora de decidir sobre los hijos – cuándo tenerlos, con qué intervalos -,  mayor respeto por las sexualidades diversas y muchos otros beneficios que tiene para toda la sociedad esta ley.

Nota central:

7 años de implementación de ESI: un camino que recién se inicia

 

 

1 Comentario

  1. Diana Mornhinweg:

    Soy Diana Mornhinweg, orientadora educacional de un equipo EDIA.
    Coincido plenamente con las palabras de Faur en lo referente a la necesidad de evaluación permanente de las políticas públicas y también en cuanto a los avances operados al interior del sistema educativo desde la implementación de la Ley.
    Desde mi experiencia, observo que la mayor resistencia sigue estando del lado de algunos docentes,que se ven interpelados en su subjetividad, sin poder vislumbrar que la posibilidad de enseñar desde la ESI,, no involucra desnudar su intimidad, sino poner al servicio de la educación, su experiencia como adulto sexuado. Como dice el texto, no implica agregar contenidos sino cambiar el enfoque del área de su especialidad y sobre todo, estar abiertos al diálogo y a los emergentes.
    Un abordaje pendiente, es la inclusión de contenidos de ESI en los programas de las carreras terciarias con orientación docente; lo cual facilitaría la instalación de los mismos desde la formación misma.

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